Tercera entrega de la saga que nos guía por la vida después de la muerte de Charlotte Usher. Hace ya bastante tiempo que esta señorita se murió gracias a un osito de goma, y han pasado demasiadas cosas desde ese incidente. En este tercer libro, vemos a una Charlotte mucho más madura, supera su amor por Damen, se hizo amiga de Scarlet, dejo atrás su tan insistente necesidad de ser popular, ayudo a los estudiantes a graduarse de muertología y hasta se consiguió un nuevo galán llamado Eric esa Charlotte anda con todo.
La nueva y última misión de la clase para pasar a “una mejor vida” es ayudar al adolescente que les sea asignado con sus problemas. Las asignaciones se hacen un poco estratégicas y a propósito, pues a nuestra querida Charlotte le corresponde su platónico y superado amor, Damen; mientras que a Eric le toca Scarlet, por lo cuál Charlotte siente un poco de celos. Todo hubiera sido fácil si Scarlet y Damen no tuvieran tantos problemas en su relación, Scarlet siente de algún modo que fue obligada a cambiar su apariencia para ser querida y aceptada. Por lo que cuando conoce a Eric y pasa tiempo con él se siente liberada y ella misma.
Los personajes siguen siendo casi los mismos, por lo tanto no hay muchos cambies de que hablar. Aunque en esta novela tenemos dos personajes nuevos, Eric el nuevo galán de Charlotte como lo dije al principio un tipo que recién llego a la clase de muertología y que se cree el más guay. Y Darcy, una chica con unas ansias de popularidad inmensas que busca destronar poco a poco a Petula hasta convertirse en una mala copia de ella. Un personaje al que sí se le nota un cambio drástico es a Petula, quién después de su encuentro con Virginia, se siente diferente, se vuelve menos egoísta, más caritativa y amable, algo que la asusta un poco y sus secuaces las Wendys también, quienes se sienten un poco amenazadas por este gran cambio por parte de Petula.
“Y es que cuando tú no estás no puedo evitar pensar que estás hecho para mí.”