Ceniza gris que se filtra en los hogares y destruye todo a su paso, ahogando cada rincón del país y extendiéndose con la fuerza de una mala yerba. En las profundidades los rugidos del monstruo se expanden, atemorizando a la población.
El año 1963 transcurre cargado de problemas, el que es capaz de generar tanta belleza y majestuosidad está en la etapa de generar miedo y desesperación: el Irazú no cesa de emanar ceniza, todo seguía siendo confuso y por algún motivo las calles de San José se abarrotaron de perros callejeros.
Después de que los detectives López y Ramírez lograron resolver el caso del asesinato en la Calle Damos se hicieron muy populares y sus oficinas estaban atestadas de trabajo, por esto decidieron sumar una nueva persona al equipo, para enseñarle sus métodos de investigación y así aligerar el trabajo.
En este caso son solicitados para una investigación que parecía simple, pero resultó todo lo contrario; un asesinato en la avenida cinco con un entorno complicado y sospechosos poco usuales hacen de la pesquisa algo complejo y con matices de oscuridad.
Violencia, terror, amor truncado, suspenso y tradición abarcan la segunda novela de esta saga donde dos extravagantes detectives enfrentan situaciones peculiares mientras resuelven el caso.
Me gustó el libro. Una visita a nuestra Costa Rica del pasado. Me intrigó mucho el tema del Irazú, ya que nunca había leído una novela que lo mencionara. Como novela folclórica un encanto, como novela negra NO.
Segundo en la saga de cuatro libros hasta el momento en la Costa Rica de antes. Me gusta como el autor lo mantiene a uno en vilo del mataperros. Uno de los mejores finales que he leido ultimamente !!!