‘Dios es una invención’. Religión y política van de la mano para controlar a la población. Los dictadores se comportan como ‘Moi chez moi’, yo en mi casa, para hacer lo que quieran. Una conversación entre dos desconocidos en un bar de Malabo, un guineano de origen annobonés y la historia de su padre, un francés experto en los galileos. Y una conclusión: ‘La libertad de culto no es lo que necesita Guinea, sino la del pensamiento libre […] no se puede recurrir a Dios para resolver los asuntos de urgencia, y este país sí que tiene muchos asuntas de urgencia que resolver’. Muy interesante lectura.