Nos encontramos en pleno fascismo y franquismo. La persecución a judíos, intelectuales, artistas y a todo aquel que se oponga a su régimen ha comenzado; los campos de concentración ya se han extendido para llegar hasta Francia, especialmente en Argelès-sur-Mer. Es en este contexto que surge la figura del diplomático mexicano Gilberto Bosques. Enviado primero como cónsul de México a París y luego trasladado a Marsella, él y su familia arriesgarán sus vidas para salvar a miles de personas. Por otra parte, los jóvenes catalanes Mina y Franscesc huyen de la represión buscando salvarse y prueban, en un viaje épico, que todavía podemos creer en la humanidad y que la solidaridad, la esperanza y el amor serán lo que prime en su intento por empezar de nuevo. En esta ficción histórica, Mónica Castellanos recrea terribles momentos de los años 30 y 40 en Europa, con pinceladas del México de esa época, y nos lleva de la mano a través de la heroica hazaña de Bosques y de muchos otros que hicieron posible ver una luz en tan terrible oscuridad.
Es egresada del Instituto Superior de Cultura y Arte de Monterrey.
Es cofundadora de la Editorial 42 líneas. del Centro de Estudios Familiares y Sociales, y conferencista.
A partir del 2013 se dedica a lo que ha sido su mayor pasión: la creación literaria.
Entre su obra se encuentra "Canasta de comadres", publicada por Azul editores en el 2015, "Aquellas horas que nos robaron, el desafío de Gilberto Bosques", publicada bajo el sello Grijalbo en el 2018 y que obtuvo el premio Antonio García Cubas 2019, en la categoría de novela histórica y "El aroma de los anhelos", Grijalbo, 2021.
Gran trabajo, historia de personajes y situaciones diferentes a las que he leído relacionadas a la WW2 y la lucha antifranquista. Me dio más info sobre refugiados en mi país
LIBRO: Aquellas horas que nos robaron.- El desafío de Gilberto Bosques
Hace un par de años llegué a este extraordinario libro de Mónica Castellanos:
“El sol estaba por caer y nosotros también por el hastío de esas agónicas horas que nos robaron el día.”.- Aquellas horas que nos robaron. El desafío de Gilberto Bosques.
Me quedé helada. Que maravillosa historia. Que un ser humano arriesgue la vida por ti y que por medio de sus operaciones diplomáticas te regale lo más preciado: “la libertad”, es invaluable!!! Por medio de la novela de Mónica Castellanos se reconoce a Don Gilberto Bosques y se ha extendido en las nuevas generaciones, ya que estamos abriendo los ojos a una cruda historia real de exiliados de la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial.
Yo no tengo más que regalar en este espacio las frases (tan sólo algunas, porque no terminaría jamás) que me conmovieron:
- “A veces hay que salirse de la legalidad para entrar en el derecho… ¿cuál derecho?, el derecho que tienen los hombres a la libertad”. Gilberto Bosques - El pensamiento es lo que nos hace un ser distinto a los animales. Lo más importante que puede hacer el hombre es pensar, pensar siempre, pensar todo. - Nos miramos con miedo en los ojos, con ese que tan bien conocíamos y cada uno se fue hacia donde su propio miedo lo empujó. - No hay honor, ni sentido, ni gloria en la guerra. La guerra es locura de todos y ambición de unos cuantos. - ¿Qué es el nazismo, mamá?... El nazismo empezó como la gripe… al pasar el tiempo, la enfermedad avanzó hasta convertirse en epidemia. - No pudo evitar que mirara gemir y llorar a las madres con los cuerpos de sus hijos entre brazos… - Escuchen bien lo que harán: entreguen a cualquier solicitante una carta que certifique que el portador ha obtenido la autorización de emigrar a México. - Y cuando lo único que se desea es morir, la esperanza se convierte en Dios…. - Sobrevivir, solamente sobrevivir. - … porque esa VISA era todo, significaba la VIDA. - Háblame de México…dime: ¿allá les gusta la música flamenca y la danza de las sardana como a nosotros en España? - Iba a iniciar una vida nueva (en México), sí. Pero, ¿cómo se inicia un nueva vida?- Mina. - Caminar por esas calles… donde no habia soldados, ni armas, ni tanques, ni aviones, ni alarmas, ni bombas, ni muerte, ni terror, ni más llanto…. Era un verdadero paraíso. - Lo supo la Gestapo, el ejército alemán, la policía y todos sus espías: Gilberto Bosques, el hombre., el cónsul, el emabajador, era un hijo de la Revolución Mexicana.
Porque en estas letras hay reflexión: leer “Aquellas horas que nos robaron” será un reclamo a la libertad, a la vida, a la justicia, al derecho de caminar con la frente en alto sin miedo alguno.
Gracias Mónica Castellanos por acercarnos a nuestro pasado, un pasado que pocos conocíamos.
Es un libro que me ha gustado mucho. Me llena de un orgullo enorme ser mexicana y ver cómo la historia de mi país está llena de gente buena. Me impactó la entrega de Gilberto Bosques y sus allegados, como dan y apoyan al necesitado en momentos difíciles, sin pedir nada a cambio, sacrificando momentos con su familia o incluso su vida. Es un recordatorio de que la solidaridad es parte de lo que somos y me hace sentir un profundo orgullo. Es una historia muy hermosa y a la vez triste que recuerda todos los sinfines que vivieron en aquellas épocas.
Me encantan las historias que te enseñan Historia sin darte cuenta y este libro cumple a cabalidad ese propósito. Fielmente describe la crueldad de la guerra desde ojos jóvenes e inocentes que van dejando su vida en un camino lleno de atroces circunstancias, pero al mismo tiempo refleja la importancia de esos esfuerzos de bondad y valentía en medio de la desgracia provocada por quienes enloquecen de poder.
Castellanos quedará como una de las grandes voces mexicanas del siglo XXI. Su obra, más pertinente hoy que nunca, nos transporta a la vida del mejor hombre que México le ha dado al mundo y el mejor mexicano que Puebla le ha dado a esta nación. La inspiración que podamos tomar de esta maravilloso obra de ficción histórica no es poca, y aun en su mínima medida cambiará quienes somos.
Desconozco si la escritora ha ejercido como periodista, y si ha consumido muchas novelas históricas. Parece lo primero, y lo segundo no. Por lo general, y como máximo, las novelas históricas siguen el desarrollo desde la infancia de 2 personajes a lo largo de toda su vida. Ello da oportunidad de profundizar en sus personalidades y desarrollo, así como empatizar con ellos. Mónica, inopinadamente, mete más y más personajes. Si bien son 2 o 3 o 4 principales. La narrativa se rompe constantemente al exponer la vida de quién sabe quiénes, para que no vuelvan a aparecer más (esto por suerte). No obstante, hace que se pierda el ritmo narrativo, y dificulta la empatía profunda con éstos.
La empatía bien se puede formar rápidamente en materiales audiovisuales periodísticos, en la lectura requiere más tiempo, más tacto. Sólo he visto a Pierce Brown hacer lo mismo (seguir la historia de más de 2 personajes) en El portador de luz. Pero son personajes que ya han sido expuestos y desarrollados, aunque no como principales, en otros tomos de la saga. Ademas de que se les da seguimiento. En éste caso, me parece que la autora quiso abarcar mucho, haciendo de la lectura una faena, no algo tan disfrutable. A ello se le suman sus claros sesgos hacia la izquierda. Haciendo, para no variar, la vista gorda de los horrores del comunismo. No sólo del fascismo del pintor austriaco.
Además, sigue la narrativa un tanto ingenua de que todos los mexicanos son buenos por ser mexicanos, y que la época prehispánica era un paraíso.
Finalmente, no concluye del todo la historia de otro de los personajes principales. Le pongo 2 estrellas porque seguro la escritura fue una faena complicada, además de que el tema en sí es interesante. A mi parecer, merece una estrella el libro en general.
Lástima que ésta sea la primera novela histórica mexicana que leo. Disfruté 1/4 del libro, el inicio, aquellas horas que me robó.