Herman@ underground de El Santos, "La chora interminable" engalanó (es un decir) la página final de La Jornada Semanal durante varios años, con una serie de chistes pacheco-chamánicos-escatológicos-pornográficos. Más libre en su formato que El Santos, la Chora le permitió a Jis y Trino, el Lennon y el McCartney del comic contemporáneo mexicano, explayarse en la creación de personajes sin sentido y un humor que retaba los niveles de comodidad u "onda" de sus lectores (cuando uno ya se había acostumbrado a la masturbación compuliva de Napoleón, aparecía Willy, el cerote, acercándote los labios (sí, un pedazo de excremento con labios) para darte un beso). Aunque en un principio La Chora mantuvo cierto elemento narrativo, evolucionó a un formato en que los diferentes cuadros dialogaban (o mejor dicho, discutían a los gritos) los unos con los otros: al final, era irrelevante si los chistes individuales eran genuinamente divertidos o si Trino se iba decantando por el "humor sebo" de tinte más comercial o si Jis empezaba ya a clavarse en su rollo chamánico-pretencioso, el efecto de la tira acababa ganando por acumulación (como un adelanto del fenómeno de los memes en la internet). Afortunadamente, La Chora ha envejecido bien y no ha perdido su garra (o su capacidad de provocar repulsión e incomodidad). En todo caso, el gran defecto del libro es haber incluido algunas páginas del regreso forzado de La Chora impresa para promocionar La Chora radiofónica: Jis y Trino quedan como dos viejos clavados tratando de revivir las glorias contestatarias de su juventud (un poco como pasó con la película del Santos), en vez de los artistas que han seguido adelante en sus respectivos caminos, como efectivamente lo han hecho. De cualquier modo, el libro nos lleva de recordar las pachequeses de los aztecas sacacorazones, la vaca Juana, Napoleón y Chayo, el señor Cabeza, el cazador, su perro y los patos, Willy, los monjes moneros y su dios y la presencia ocasional de los propios autores y es una experiencia que va más allá de la nostalgia.