La Santita es una apertura de mundos cosmopoéticos en los que las fronteras entre cuerpo y espíritu, cultura y naturaleza, femenino y masculino, lo lúdico y lo racional, la ciencia y la magia se desvanecen. En siete historias, la autora organiza universos en los que los manglares, las gallinas, las rocas volcánicas, las cenizas, Owi Wan Kenobi o Cristal se encuentran y tejen vínculos que ponen en juego la existencia de otras realidades (no necesariamente occidentales) que escapan a los límites de tiempo y espacio y vivos y muertos. Inspirada en las cosmologías del mundo andino y sus violencias profundas, Moscoso hace magia con las palabras, inventa ritmos y trae referencias de la cultura popular junto a otra cultura pop ancestral. Rompecabezas de referencias tan reconocible en el imaginario de Moscoso y en tantísimos puntos de América. Pósters de Chayanne y Hello Kitty entre viviendas precarias, vegetación random, terrenos vacíos, casas hechas con ladrillos sin pintar ni revocar, ciudades interminables y edificios que brillan al sol, olor a frito y a cilantro. Neón y cumbia. Vírgenes y Star Wars. Estamos, quizás, frente a una literatura del fin del mundo.
Siete cuentos que resuman la hibridez cultural de América Latina: rituales de difuntos, tecnocumbia, comida tradicional, restos de plástico, basura, danza, volcanes y coca cola. Historias que hablan del desastre ecológico, la migración del sur al norte global, desastres naturales, feminicidios, ecocidios y transfeminicidios pero desde la mirada animal, la narración telenovelera y la visión del mundo andino desde un lugar tecnochamánico. Un libro que recuerda que cantando y bailando las penas se van pasando. Una escritura que pone lo andino como sujeto y no como objeto de estudio. Una mirada que desotra la idea colonial de América.
Este libro es otra cosa, son muchas cosas, muchos mundos contenidos en 7 relatos: “Ay, ¡la costumbre!, qué rápido damos por hecho lo repetido, incluso aquello que podría ser asombroso”. Todo el libro en sí me ha parecido delirantemente maravilloso, pero el segundo capítulo, “Cómo hacer que una extranjera siga apuntando el dedo hacia el sol” me ha fascinado: “¿Qué se hace con la muerte de una misma cuando todavía se está terriblemente viva, querida amiga?”. Perdona??? cómo vas a decir eso?? La vida y la muerte son las protagonistas de los relatos, se mezclan, se fusionan, se rozan, se tocan y se devoran la una a la otra porque siempre fueron la misma cosa. La muerte que rodea al turismo y las búsquedas coloniales de los turistas, “incluso aunque su búsqueda represente nuestra desaparición. Compran experiencias místicas, emprenden búsquedas parasitarias de las cosas perdidas”. Ojalá un mundo sin dos pisos. Alabada sea la Santita y todos sus monstruos, “los muertos vivos”. “A menudo me pregunto cómo se debe sentir vivir sin miedo, qué se siente ser ellos. Ahora duermo sola, amiga”.
La santita es un libro que te sorprende a la vuelta de cada página. Quienes protagonizan los cuentos son personajes necesarios en nuestras narrativas aunque de ninguna manera se sienten totalmente nuevos, sino que han estado ahí siempre y se agradece mucho la posibilidad de poder asomarnos a sus historias.
Mafe Moscoso logró un libro tan interesante como divertido con un toque de perturbador. No sé lo pierdan.
El manejo del lenguaje y de la mixtura entre una oralidad muy marcada y poética, unos referentes pop que se combinan con elementos míticos quechuas, la hibridación de la ciencia ficción y el futurismo con los paisajes ancestrales, y las voces potentes que van construyendo todos los relatos, hacen de este libro una joya extraña dentro del panorama de la literatura extraña y de la imaginación en Ecuador y Latinoamérica. Solo desgasta un poco la lectura la estructura de todos los relatos, que se repite hasta el punto de convertirse en una forma de contar esperada y evidente. Al tener la misma forma narrativa, elocutiva y estructural, los relatos pierden fuerza al final; se convierten en una fórmula que sorprende al primer relato y se satura a sí misma en el último. Como cuentos sueltos, es un golpe novedoso y refrescante de literatura extraña; como libro de cuentos, queda debiendo un poco en el proceso de abrir en la estructura, aquello que bien sabe ofrecer por su lenguaje.
me gusto mucho como usa y explicita el lenguaje como creador de realidades, los animales narradores y la presencia de la muerte
pero hay algo que le falta ¡creo que es mejor ir parando y no leer todos de golpe! (no como he hecho yo jeje) porque pienso que se puede llegar a difuminar lo que tiene cada relato, pero mu bonico si que es
Este libro transcurre en un universo sincrético, híbrido, poético, fantástico. Hay brujas, ánimas, abuelas, santas; hay animales y comida y música. Hay seres míticos en donde el género se aleja de lo binario y abre paso a un nuevo divino.
Hay rituales místicos y juegos de niñas que son, al final, lo mismo.
Pues no le pongo ni nota porque aún tengo que reposarlo!!! No estoy segura de si lo he terminado de pillar o de si me ha terminado de convencer pero tiene un regusto y una personalidad que se te queda. Eso sí, creo que demasiado abstracto para mi gusto personal.
Súper interessant. Mafe Moscoso presenta una col·lecció de relats que tracten temes com la relació dels humans amb lo vegetal i lo animal, la concepció precolonial del gènere, el transfeminicidi i la indústria turística neocolonial. Tot això des d'una perspectiva interseccional molt necessària. Si bé tots els relats m'han agradat, vull destacar especialment "La comunero Carmen Triguero cerró muy fuertemente sus ojos", "Cómo hacer que una extranjera siga apuntando el dedo hacia el sol" i "La Santita" 🌟
Alguns highlights:
"Años atrás, en un golpe de gracia (o misericordia), los precios del alquiler echaron definitivamente a las personas de sus casas alquiladas, acabando con la extensa agonía. Unos cuantos quedaron arriba, habitando sus propiedades, disfrutando de los beneficios familiares. El resto fue enviado con cálculo demográfico a los sótanos de la ciudad. El mercado inmobiliario, decían quienes opinaban en televisión. La burbuja económica, explicaron. La crisis, se justificaron. Con pasmosa naturalidad, las de arriba se despidieron poco a poco de quienes eran enviadas a existir en los subterráneos." (35)
"Los imagino como buitres chamuscados que dan vueltas haciendo los mismos círculos, repitiendo los mismos tours, las mismas cadenas fast-food de sus países, la misma desidia, la misma incapacidad para la soledad. Dicen que viajan para conectar, buscan allí arriba un parque de recreaciones diseñado expresamente para que puedan encontrarse consigo mismos, signifique lo que eso signifique y cueste lo que cueste. Incluso aunque su búsqueda represente nuestra desaparición. Compran experiencias místicas, emprenden búsquedas parasitarias de las cosas perdidas. Necesitan recordar su condición humana, querida Patti. Me pregunto si alguna vez han sido capaces de preguntarse si es posible un viaje a lo otro cuando en realidad siguen dentro de lo mismo." (38)
"La Santita, la rockera hermosa, flotaba en un jardín salvaje de orquídeas ecuatoriales que florecían sumergidas en estanques inoculados de restos de derrames petroleros y ácido fosfórico. Era flor nacida en un embalse donde crecía una violencia aceitosa que se expandía cada día entre las paredes de ladrillo y las callejuelas de un pueblo prístino, de un juguete rabioso. El cura, el alcalde, el médico, el profesor, el policía, el farmacéutico, el intelectual, el mesero, el banquero, el carnicero, el juez, el guapo del pueblo, el dentista, el panadero, el arquitecto, el electricista, el administrador, el hacendado, el contable, el futbolista, el borracho, el supertímido, el incrédulo, el matón, el bromista, el pesado, el propietario de casi todo, el comprador compulsivo, el cirujano plástico, el padre de familia, el hijo de buena familia, el director, el actor, el pillo, el tenista, el poeta. Todos la mataron. Juntos, la miraban. Escondidos, la miraban. De cabeza, la miraban. Por separado, la miraban. En grupo, la miraban. Borrachos, la miraban. Boca arriba, la miraban. Mientras meaban, la miraban. En sueños, la miraban. De par en par, la miraban. En cuclillas, la miraban. La miraban con sus miradas carroñeras, con sus miradas de deseo incontenible, el cual, sin embargo, acompañaban de insultos. Mariposón, marica, meco, sodomita, señorita, wafle, viruela, tramboyo, trucha, trolo, sugar daddy, rosca, mamita, locaza, loca, locota, colipato, puto, putete, pirobo, pillín, pargo, pájaro, mostacero, marisquito, mariquita, chimbombo, apio, mariposón, mariposón, mariposón de mierda, mariposón de mierda, mariposón de mierda, mariposón de mierda." (74)
Los vivos y los muertos, la conciencia de clase, la comunidad, las amigas, las apariciones marianas, los volcanes, las gallinas. Hay toneladas de cultura en este librito chico. Hay un estilo que reconocería si me dieran sólo un párrafo.
“A las niñas, el amor de los padres distantes nos inunda en una pena de abejorro que llevamos a cuestas con disimulo. Habría que aprender a reconocer un abejorro triste para entenderlo.”
Lo termine de leer el domingo, sin luz desde las 2 de la madrugada por fuertes vientos, caída de árbol en la esquina. Disfrute casi todos los relatos, por momentos tuve que releer porque no captaba la idea. El prólogo de ME, me parece que fue solo para vender y es puro spoiler , particularmente no me gustan los prólogos que adelantan tanto. las temáticas trabajadas me gustan mucho. recomendable.
Una preciosidad de libro. Relatos mágicos y sugerentes, cargados de un misticismo cercano y cálido y que brillan con luz propia. Tienen sus momentos tenebrosos y crueles que se intercalan con otros tiernos y dulces. Por destacar los que más me han gustado: "La Santita" y "WANTIAY".
Una forma de escribir un tanto extraña pero igualmente increíble. Mezclar personajes como hello kitty y la cultura latinoamericana en la misma oración fue raro de leer y también impactante la conexión que ya existe dentro de dichos temas que parecieran ser sumamente lejanos. (Casas en pobreza extrema con pósters de hello kitty). Relatos latinoamericanos que verdaderamente con pocas hojas te permiten entender la cultura y el país del que te está hablando cada uno de ellos. Desde su comida y las tradiciones, sin dejar de lado su contexto político dañado y rodeado de violencia.
Sin lugar a duda mi relato favorito fue el segundo, las metáforas usadas me parecen impecables y al terminar de leerlo puedes ver la historia como un conjunto y notar aun mas referencias. El relato de la extranjera te lleva desde temas sumamente sensibles y personales, hasta realidades políticas y de consumismo. En tan pocas páginas te envuelve dentro de la vida de esta persona que extraña su país natal, que sigue viva aun sin sentirse viva, que vive la miseria al mismo tiempo que ve a personas privilegiadas buscar el sentido de la vida en las cosas más banales y alimentando aún más el consumismo / capitalismo. Tiene una trama que se siente un tanto mágica, donde eventualmente toda la población marginada de esta parte de la ciudad finaliza falleciendo de un líquido rosa que los cubre y los congela. Terminar entendiendo la referencia a una expoción volcánica en Ecuador me parece que es un cierre perfecto.
Una lectura que definiría como sumamente extraña y con una mezcla de temas que me sorprendieron a lo largo de la lectura, aunque la mezcla de mundos se vuelve innegable e impactantemente relacionada.
Si La Santita de Mafe Moscoso fuera una fiesta, sería esa rumba intensa en la que te meten en un torbellino de colores, olores y recuerdos de infancia, pero con un reggaetón melancólico de fondo. Es un libro que se toma su derecho a ser excesivo, un poco pegajoso y bastante irreverente, como una chupetica de ajo: intrigante, potente y no apto para todos los paladares.
Moscoso no tiene la intención de hacerte la lectura fácil. Al contrario, su narrativa es como el tráfico en una ciudad latinoamericana: caótica, vibrante y llena de atajos inesperados. Hay ecos del realismo mágico, pero aquí los espíritus y los símbolos chocan con la cotidianidad de lo criollo, con lo popular y lo trágico bailando de la mano. Es una especie de mitología urbana con banda sonora que va desde Servando y Florentino hasta Tito Rojas donde el amor, el desarraigo y las cicatrices históricas se convierten en una coreografía tan hermosa como dolorosa.
Este no es un libro modesto ni pretende serlo. Es una experiencia: a ratos incómoda, a ratos brillante, siempre visceral. Y si logras entrar en su ritmo, te deja con la sensación de haber leído algo que, más que contarte una historia, te exorciza un poquito.
Moscoso construye en este hermoso libro de cuentos un lenguaje precioso, inesperado, disonante, lleno de matices, que interseca en lugares imposibles la belleza de su poética con la simpleza de las más coloridas referencias pop. Es muy hábil para evitar que sus imágenes caigan en el exotismo o el cliché, y esto lo logra al ampliar la realidad de sus universos, desplazarla sin llegar al fantástico, sin que el paradigma de sus escenarios se quiebre, y por lo tanto sea orgánica la comunión entre animales antropomorfizados, muertos que subsisten, vírgenes castizas y lo que acordamos como real. Es también muy inteligente en los recursos que utiliza para denunciar sin ser panfletaria, para dar voz a la diversidad, para hacer visible lo marginal. Es un libro que se deshace en los labios, una construcción excelsa de un lenguaje necesario para contar lo inasible.
Últimamente me han estado llamando mucho los cuentos, las historias cortas, y en estos 7 cuentos sentí que mi imaginación volaba. La delgada línea entre la vida y la muerte, el presente y el pasado, la comunidad, el amor, la esperanza. La música. El lenguaje… EL LENGUAJE. Este libro me retó, fue complejo de leer a ratos pues estaba constantemente confundida con regionalismos que no conocía, pero al final del día, esa dificultad fue lo que más me atrapó. Cada página impregnada de culturas desconocidas y al mismo tiempo muy familiares.
Me ha gustado más de lo que esperaba cuando lo comencé porque, si bien los temas y el "paisaje" me encantaron desde el principio, hay algo en la narración que hacía que me costara entrar o incluso entender. Creo que merece una relectura. Las leyendas andinas se mezclan con la dura realidad de Ecuador y dan pie a parar y reflexionar, también disfrutar.
La Mafe Moscoso té una habilitat excepcional per crear imatges i escenes. Veus tot el que et relata, encara que no hagis estat mai a l'equador ni a l'oceà ni a sota terra, ho descriu tant bé i amb una evocació sensorial tant rica que hi ets.
Compendi de contes i històries diversos que obren comportes i horitzons cadascun en una nova direcció.
raro pero perfecta fantasia la parte en que los alquileres estan por las nuves y la gente tiene que vivir en las alcantarillas entre la mierdaque tiran los de arriba hasta que se inundan de una susbstancia rosa que no saben lo que es y se moriran sin saberlo porque ni a la verdad tienen derecho si son pobres canelita 🤌🤌🤌
Un buen intento de construir una nueva narrativa, pero que no alcanza su objetivo por su estilo caótico. Algunos relatos como el primero y el que da nombre al libro tienen algo de fuerza pero otros solo son repeticiones.
¿Es posible que en un libro de cuentos todos ellos sean fascinantes? Mafe Moscoso definitivamente lo ha conseguido. Nada más que decir. Bueno sí, léanlo.
Lean a Mafe, leedla porque la correspondencia-palabra pensamiento cambiará de textura para siempre después de haber pasado por aquí, con zarpa, zumbido y retumbe dentro y a lo lejos
Un libro con seis cuentos chiquitos para reflexionar 🤔 con realismo mágico y ambientado en Latinoamérica. Se ve el amor de latam de la escritura y es refrescante como pone el sabor de latam en sus historias; aprendí una que otra cosa.
Mi cuento favorito la santita aunque no sé si es un sátira a la religión católica, el final está fumado 😂🌝 y da risa 🤭. Oh la comunera Carmen Triguero (la comunera Carmen Triguero cerró muy fuertes sus ojos) y su Tiger tan bonitos ellos; yo creo que si fue su fin aunque muy poético. Llevo la batuta con honor y con gran matriarcado.
La playlist fue un buen elemento que lo pusieran en el libro 🫰🏻
Se pueden analizar los cuentos y no se acabaría con los temas que tiene. Chiquito pero picoso 🌶️