Esta es la historia de un aspirante a actor, Nino Clau, que cae desde lo alto de un terrado —o más exactamente: cree que cae desde un terrado— y se siente muerto. Durante un tiempo, el letargo parece ser su estado natural, pero pronto la vida lo reclamará y Nino tendrá que retomar las cuestiones pendientes. En esta segunda oportunidad que le da la vida, Nino conocerá a personajes extravagantes e inolvidables. Antoine Cheveux, un vendedor de corbatas con estampados de Marx Ernst locamente enamorado de una trapecista; James Cagney (el director de cine, no el actor) y su loco proyecto de resucitar a Orson Wells ante las cámaras; y un jovencísimo guionista llamado Micrófono… Pero sobre todo, conocerá a Rita. Rita es la actriz que encarna el misterio y que lo llevará hasta el límite para obligarlo a tomar una decisión esencial. En esta decisión Nino verá mezclado su deseo de ser actor, su necesidad de dejar atrás los fantasmas del pasado, su sed de venganza… Sea cuál sea la decisión de Nino, después de Rita ya nada será lo mismo.
Esta va a ser una de esas reseñas donde no se por donde empezar y que no tenga puntuación, porque no se como puntuarlo. ¿Me ha gustado? Sí, pero ha sido extraño. El argumento era muy simple, un actor en paro que buscaba poder cumplir sus sueños mientras realizaba otros trabajos. Un final que no he terminado de comprender del todo y un ritmo que se me ha hecho un poco pesado. ¿Entonces? Pues porque me he visto reflejada en el protagonista.
¿Sabéis esos libros en los que sientes que cada acción que toma el protagonista, o lo que le lleva ha hacerlo te está pasando a ti cada día? Pues así me sentía. Cada pensamiento, la actitud, todo, me veía completamente reflejada. El sentimiento de ver tus sueños tan lejanos, de notar un esfuerzo en vano, y, aun así, seguir con la ilusión de ser “grande”, el sentimiento de haber perdido una oportunidad demasiado valiosa por motivos personales. Y bueno podría seguir y seguir. Y quizás eso, el sentir que estaba leyendo mis propios pensamientos, mi propia vida actual (que bueno yo no estudié para ser actriz, pero se puede extrapolar a cualquier empleo) eso es lo que ha hecho que me haya gustado ese libro.
Ahora bien, tengo que decir que la manera en la que lo ha escrito el autor ha ayudado mucho a conseguir esos sentimientos. Nos encontramos con un libro escrito en primera persona, haciendo más cercana la historia. Con una pluma que me ha parecido elegante y con toques repetitivos.
Y por último (aunque de normal suele ser algo que comento al principio de la reseña) hablaré un poco de la edición. Las ilustraciones están hechas por Leo flores. El libro tiene ciento ocho páginas dividas en diez capítulos.