Lola Flores, Sara Montiel, Imperio Argentina o Marifé de Triana destaparon el folclore, llevando a nuestros hogares el discurso de género oculto en las letras de sus canciones. Este análisis, minucioso y emotivo, explora la presencia constante, a menudo subyacente, de la diversidad sexual en la historia de la copla desde los albores de la civilización fenicia hasta la actualidad.
Desde los primeros compases, La copla queer profundiza en la ideología de género en la música popular, destacando figuras emblemáticas como Miguel De Molina, apodado la Miguela, Rafael de León o Lorca, quienes abordaron la expresión de la homosexualidad en sus creaciones, marcando un hito significativo en su aceptación y visibilidad en la esfera cultural.
La copla, saturada de guiños LGTBI, sirve como terreno de exploración a través de intérpretes como Lola Flores o Rocío Jurado, quienes no solo fueron iconos nacionales, sino también firmes defensoras de la diversidad sexual y del discurso de identidad, desafiando estereotipos y allanando el camino hacia la aceptación. Estas páginas destacan cómo la música ha sido un poderoso medio de expresión para la diversidad de género, a través de temas que surgieron en un momento de efervescencia y conectaron con un espectro sexual y social muy amplio.
Las letras de estas canciones se revelan como un catalizador para el cambio, la tolerancia y la aceptación del discurso de identidad en todas sus formas y manifestaciones... Para queerer unos "ojos verdes", con sexo pero sin condición.
Deberían indemnizar por daños y perjuicios, por el tiempo perdido, a los incautos que hayan pagado dinero por semejante bodrio y lo hayan leído hasta el final. No entiendo como una editorial medianamente seria publica una birria de este calibre, que parece recién salida del ordenador de la autora, sin ninguna revisión editorial (párrafos repetidos literalmente; notas a pie de página que aparecen al final a partir de la nota 60 sin que haya notas de la 1 a la 59; grafías inglesas como Carthago o Thailandia; expresiones utilizadas erróneamente -la mujer como "ser humano que vino al mundo a sufrir por verbigracia [sic] del hombre"-; una bibliografía formada por ocho referencias no presentadas en orden alfabético y sin ninguna coherencia en el estilo de presentación y una lista de "fuentes de internet" que no es más que una ristra de páginas web sin ton ni son, que se muestran sin saber si son artículos, entradas de enciclopedia, blogs...) y que, si hubiera presentado cualquier alumno de Secundaria hubiera provocado que le obligaran a repetir el trabajo de arriba a abajo. Más allá de los aspectos formales, el contenido es infame, un insulto a la inteligencia de cualquier lector medianamente culto. Detrás de un título llamativo se esconde un aluvión de tópicos presentados de forma desordenada, sin ninguna conexión cronológica o temática. Del primer capítulo, situado en la Gades romana, se pasa al siglo XX sin más; se habla de "la fractura que produjo la Guerra Civil en el movimiento LGTB" (¿acaso había tal movimiento en la España de los años 30?), de la infidelidad de la mujer como "causa de divorcio" cuando solo hubo divorcio durante pocos años en tiempos de la República, del pasaje Begoña de Málaga cuando estaba en Torremolinos, de Chueca como "uno de los ejes más importantes del pensamiento español de izquierda radical" (¿?); se definen términos de forma errónea: "cross-dressing (el hombre se transforma en mujer) y female impersonator (la mujer en hombre)"; se dice que Lola Flores y Rocío Jurado nacieron en Cádiz o que la Faraona fue "una de las figuras más rompedoras y modernas de la Movida". En resumen, un disparate de calibre monumental que insulta a todos aquellos que se dedican (nos dedicamos) a los estudios LGBTQ y a dignificar la memoria de las que nos precedieron, que no entra para nada en un tema que merece un análisis serio (el carácter queer de la copla). Apuntarse al carro de un tema "moderno" no significa hacer las cosas bien. Por favor, huyan de este engendro como de la peste.
Me ha gustado mucho este libro, aunque me hubiera gustado que la autora hubiera profundizado más en la relación entre el mundo de la copla y las personas queer (pues la relación que se establece es bastante superficial).
Aún así, lo recomiendo. Es de carácter divulgativo y puede gustar tanto a los amantes de la copla (como yo jeje) como a personas que solo conocen el género por sus abuelos y abuelas <3
Me ha costado un mundo terminarlo y eso que apenas son 150 páginas. No habla de copla o del colectivo hasta la página 90 y en ningún momento entra a relacionar ambas temáticas. Tiene demasiadas erratas, párrafos repetidos y errores de escritura. Además, esperaba una perspectiva menos conservadora al tratarse de este tema, pero cae en reflexiones rancias e incluso bulos ya desmentidos más de lo que debería. No es que sea malo en esencia, es que no es lo que promete.