Reseña — The Giant’s Gift de Sara Ivy Hill
⭐⭐⭐⭐⭐ / 5 estrellitas porque me encantó ABSOLUTAMENTE TODO
The Giant’s Gift es de esas historias cortas que piensas que van a ser flop, pero te dejan con el corazón latiendo a ritmo de pasos gigantes. Literal. Desde el primer momento, yo ya estaba derretida por Brinn. Qué hombre, perdón, qué gigante TAN HERMOSO. Un big boy que se hace el rudo por fuera pero es suave por dentro, además de que tiene un alma llena de cicatrices, miedo y vulnerabilidad. Y yo como siempre: enamorándome de hombres traumados que solo desean ser amados en secreto.
Y Katia… mi girlie diminuta pero con espíritu de volcán. Me encantó cómo la autora la dibuja: fuerte por necesidad, valiente a la fuerza, inteligente como para sobrevivir en un mundo que nunca la quiso cómoda. Entendí completamente lo dañada que estaba, igual que Brinn. Ambos son dos criaturas heridas que aprenden a dejar de desconfiar cuando están juntos.Y la autora te lo muestra sin necesidad de discursos eternos, solo miradas, silencios, gestos, momentos de “no sé si confiar pero quiero hacerlo”. Una hermosura.
Por eso me encantó tanto ver cómo Katia y Brinn se iban reconociendo mutuamente, como dos luciérnagas que por fin encuentran otra lucecita en medio del la oscuridad.
Hablemos del romance que se desarrolla en la historia: uff. La delicadeza de Brinn con Katia. El modo en que él siempre calibraba su fuerza, sus manos, su distancia. Cómo la escuchaba y respetaba absolutamente todo lo que ella pedía o no pedía. Se siente como si él cargara un universo entero en las palmas, pero aun así las mantuviera abiertas para que ella eligiera quedarse. Y también seamos serias: amo los big boys.
AMO A LOS BIG BOYS!!!!!!!!!!! Hay algo en la mezcla de ternura + tamaño + trauma compartido que me hace caer como Katia cayendo en sus brazos: sin dignidad, sin frenos y feliz.
Con respecto a la historia, es corta, directa, tierna y más dulce que lo que debería permitirse en un planeta lleno de gigantes. Tiene mundo, tiene emoción, tiene química, y en ningún momento se siente apurada. Yo la devoré de una sentada y quedé con ganas de conseguirme un gigante como esposo.
En conclusión: The Giant’s Gift es un abrazo enorme, cálido y un poquito torpe, pero de esos que curan. Y yo lo amé. Punto.