Entre los trastos viejos de una buhardilla, en el interior de un reloj adquirido a un anticuario, o cualquier día de invierno en el patio de un apacible internado, lo Extraordinario o innombrable acecha en silencio desde su discreto escondite. Mi hermana Elba y Los altillos de Brumal son una flagrante incitación al viaje. Un viaje por los caminos de la memoria, por misteriosos espacios en los que "se está sin estar", por mundos cotidianos cuyos límites no son tan claros y estrictos como pudiera parecernos en un principio.
Recuerdo leer esto en segundo de bachillerato con la mejor profesora de literatura que tuve durante toda la época escolar. La forma en que ella destapaba todos los misterios que el libro presentaba y nosotras no acabábamos de ver fue excelente porque me hizo darme cuenta que cuando las cosas no se dicen claras, no tiene por qué ser decepcionante, si no todo lo contrario, ya que eso da cabida a que la mente trabaje e imagine lo que la autora no está escribiendo.
Todos los relatos están escritos en primera persona, aunque en algunos casos la autora se ayuda de medios escritos (como pueden ser cuadernos de notas, diarios o cartas) para introducir también otros puntos de vista más allá del narrador o del tiempo presente que este vive. El patrón de todos ellos es parecido: el protagonista vive una situación determinada, que al principio puede resultar de lo más casual o anodina, pero que vista desde determinado ángulo adquiere una dimensión que bordea lo sobrenatural. Además, esa nueva perspectiva tampoco llega a ser confirmada, sino que se abre sólo como una posibilidad: puede ser que el protagonista haya visto o sufrido esa experiencia que nos relata, pero también puede ser que se lo haya imaginado o que sufra alguna enfermedad mental que lo lleve a ver las cosas de esa manera. En ese sentido, también usa mucho a niños para que la veracidad de algunos hechos quede en duda.
Una de las cosas que más destaca de la prosa de la autora es la habilidad que tiene para describir escenas de lo más cotidianas y hogareñas con sumo detalle pero sin hacerlas aburridas, introduciendo al lector en ellas con los cinco sentidos. Además, y ligado con esto, se desprende de todos y cada uno de los relatos que el hogar es, para los personajes de Fernández Cubas, un remanso de paz, un lugar al que pertenecer, un lugar importante en la vida de todos esos personajes, y que cuando ese espacio es violado por una de estas realidades posibles, les produce un gran desasosiego, haciéndoles incluso enloquecer.
Me ha gustado mucho, son relatos cortitos con un aura oscuro en común. Todos muy interesantes, sobretodo recomiendo “Lúnula y Violeta”, “Mi hermana Elba” “El reloj de Bagdad” y “Los altillos de Brumal”.
No tenia gens d'expectatives i m'ha sorprès ben positivament. Sóc fan dels contes i relats breus i alguns d'ells m'han fet entrar amb poques pàgines i m'han produït prouta impressió. Algunes atmosferes que construeix són molt angoixants, sobretot en els relats de Mi hermana Elba.
Desfent caixes i muntant torres blavoses, l'ona me'l va deixar.
lo que me han encantado las clases con francisca sobre fernández cubas…… ojalá haber tenido tiempo para desmenuzar al completo cuento a cuento. estoy dentro dentro dentro, es Fantástica.
Me hacia ilusion leer este libro ya q llevaba mi nombre y eso me gustaba muchisimo, toda la parte de los relatos de Mi hermana Elba me han encantando, tenian un toque muy misterioso; en cambio toda la parte de los altillos del Brumal (sin incluir el q le da titulo) son bastante mas aburridillos. Si q recomiendo leerlo porque es un libro en el cual me he introducido muchisimo dentro de las paginas, sobretodo el de Mi hermana Elba
Aunque a veces su narrativa se antoje un poco impostada, leer los cuentos de Fernández Cubas es volver a sentir el aire de nuestro cuarto de adolescentes, con su tan corta biblioteca, pero ya tan poblada de piratas, brujas, fantasmas y dopelgangers, aun cuando, tal vez, nunca llegásemos a ser dueños de un cuarto semejante, ni nunca tampoco llegamos a sentirnos del todo adolescentes.
No he conectado con este libro la verdad. Ha habido alguna partes que si me han impactado, pero en línea general no he conseguido que me llegue el mensaje, o entender lo que quería transmitir la autora.
He leído otros libros de esta escritora y realmente me gusta mucho su forma de escribir, su prosa sencilla pero profunda, realmente atrapante. De todas formas no conecté tanto como con este libro como me había pasado con otros. En este libro conviven dos libros, el primero no me gustó demasiado, terminaba de leer los cuentos y sentía que no me terminaban de cerrar, como que me estaba perdiendo algo. En cambio el segundo (Los archivos de Brumal) me gustó mucho más, las historias me convencieron más, son más atmosféricas, y crean un clima realmente inquietante. Lo recomiendo como todo lo que he leído de Fernández Cubas, pero si se quiere empezar con esta autora, indiscutiblemente recomiendo "La habitación de Nona".
Cristina Fernández Cubas es una de las grandes maestras del relato fantástico en español, y este volumen, que reúne Mi hermana Elba (1980) y Los altillos de Brumal (1983), permite descubrir los primeros pasos de una voz literaria que transformó el género en nuestro país.
Los ocho relatos que componen el libro exploran temas como la memoria, la identidad, la infancia, la percepción de la realidad y la presencia de lo extraño en la vida cotidiana. Lejos del terror convencional, la autora construye una inquietud sutil que surge de pequeños detalles, silencios y situaciones que desafían las explicaciones racionales.
Los cuentos de Mi hermana Elba están más ligados a la mirada infantil y a la fragilidad de los recuerdos, mientras que Los altillos de Brumal desarrolla una atmósfera más oscura y fantástica, con espacios misteriosos, dobles e identidades ambiguas. En ambos casos, Fernández Cubas demuestra una extraordinaria capacidad para sugerir más de lo que muestra y para dejar abiertas múltiples interpretaciones.
Su prosa elegante, precisa y contenida convierte cada relato en una experiencia que permanece en la memoria del lector mucho después de haber terminado la lectura. Una obra imprescindible para quienes disfrutan de la narrativa breve y de los relatos donde la realidad esconde grietas por las que se cuela lo inexplicable.
Los relatos que reúne este volumen son historias que, en general, parten de una situación cotidiana y conforme avanzan van abriendo incógnitas (debido a que acontecen hechos que carecen de explicación) que generan malestar en el lector.
Cada vez que pienso en estos relatos (porque aunque han pasado meses desde que los leí, sigo volviendo a ellos) me viene a la mente el color gris, agujeros negros... Y todo ello desemboca en una imagen de mi pueblo, de mi calle, de mi edificio. Porque lo inexplicable en estos relatos se cuela de manera tan sencilla y con tanta naturalidad en la cotidianidad que te lleva a decir: es que esto podría pasar aquí. (Y quién te dice, en realidad, que no esté pasando).
Los ocho cuentos con los que cuenta el libro tienen su dificultad porque exigen algo a lo que, creo, los lectores no estamos acostumbrados: hay que participar activamente de la lectura. Y es que todos esos vacíos de información tenemos que llenarlos nosotros con nuestra imaginación. Si no se está dispuesto a hacer ese esfuerzo, es muy difícil que se disfrute la lectura.
Leeré de nuevo a la autora. De eso no me cabe duda.
📖 "Mi hermana Elba" y "Los altillos de Brumal" ✍️ Cristina Fernández Cubas 📇 Tusquets 📙 Tapa blanda 📄 204 páginas ⭐ 3/5 📚 5/21 ➡️ #21bookschallenge . 📌 Reseña: Estos 8 cuentos en un solo libro publicado por @tusquetseditores (originalmente eran 2 libros de 4 relatos cada uno), me han recordado en algún momento a los del propio Edgar Alan Poe, salvando las distancias. Lo bueno: teniendo en cuenta que se trata de cuentos, la brevedad de la narración con un lenguaje ligero y cercano al lector. He detectado algún guiño de la autora, como por ejemplo que el diario de la hermana de Elba se inicia un 24 de julio (la onomástica de la escritora) de 1954 (cuando esta contaba con 9 años de edad). Apetece leer cada uno de los relatos por separado, por tratarse de historias distintas y totalmente inconexas. Lo malo: La morfología de la narración, algunas veces cargada de adjetivos, en ocasiones no facilita una lectura tan fluida como es de esperar
Los cuentos que integran este libro suceden en un mundo intermedio entre la realidad y la ficción. La autora desdibuja las fronteras entre ambos de forma que no sabes cuando acaba uno y empieza el otro. Seres desdibujados que existen o no que se definen como veraces, pero acaban diluyéndose en una nebulosa incierta. La autora tiene un estilo impecable y se mueve como pez en el agua en esta indefinición que es a la vez precisa e incierta. No hay demasiada precisión geográfica ni temporal aunque alguno detalles datan y sitúan las historias. Me ha gustado mucho y no tanto por el misterio sino por el poder que tiene la buena literatura en llevarnos a un plano que acaso alguna vez si acaso percibimos en la duermevela. El no mundo siguiendo al poeta Juan Eduardo Cirlot .No se lo pierdan.
Me ha gustado bastante. Las historias son en general interesantes, y muchas de ellas se encuentran dentro del género de misterio y de miedo, creo. Algunas me han dejado un poco descolocada, especialmente por el final, porque no me lo esperaba y me ha confundido bastante, pero hay otras que he disfrutado mucho. No lo recomendaría a alguien a quien no le gustaran las historias de suspense y terror (aunque muchas no fueran exactamente de ese estilo). La escritura me ha ENCANTADO, el estilo de esta autora me ha sorprendido gratamente y ha hecho que todas las lecturas resultasen mucho más intensas y atractivas.
Los cuatro relatos de este primer libro de Cristina Fernández Cubas se mueven dentro de lo fantástico. Historias cotidianas con un barniz de irrealidad, personajes que se inventan otro personaje para que les haga compañía, hijos "especiales" a los que no sabemos muy bien que les pasa, hermanas envidiosas, amigos de la universidad que se casan con una mujer enigmática. Muy bien escritos. se lee de una vez.
Me gusta cómo se juego con el misterio con algunas historias, pero me ha irritado y molestado en otras.
De 8 historias me han gustado solo la mitad: Lúnula y Violeta, La Ventana del Jardín, Mi hermana Elba, y Los altillos de Brumal.
Me leí este libro en la secundaria y recordaba, precisamente, estos cuatro relatos. Los otros cuatro me pasaron inadvertidos entonces y seguramente los acabe olvidando también (son los que me han irritado y/o no me han despertado el menor interés).
Le pongo tres estrellas porque, aunque la calidad de los relatos resulta indudable, no son en absoluto mi rollo. Salvo por el último, los finales me desconciertan. Ni siquiera los llamaría finales abiertos, son finales que, en vez de solucionar, complican, y eso me irrita, lo confieso. En fin, que no es lo mío; me temo que soy demasiado básica en mis gustos.
(3'5⭐️) aunque su forma de narrar no me ha acabado de convencer (por gusto personal supongo), me ha encantado la exploración psicológica de los personajes de los diferentes cuentos! sobre todo el foco bastante reiterado en la ambición (creativa). siento que lo hubiera apreciado un poco más leyendomelo del tirón pero soy opositor😸