Me ha encantado volver a saber de Duncan y de Megan, es una de mis parejas favoritas, y si de jóvenes me encantó su historia, de mayores me encanta, como son de padres con Johanna y Amanda, sus dos hijas. Son unos padrazos, le llaman los halcones, y me tienen cada vez más enamorada. Pues esta es la historia de Johanna, su hija mayor. Johanna conoció a Alan McGregor cuando fue con su padre a una posada donde se alojaban él, su amigo Iver y Beth, la mujer de este. Allí hizo algunas migas con Beth, y Alan le atrajo, le llamó mucho la atención, y ella se dijo que era libre como el viento, era soltera y casadera, pero libre como el viento, sin compromiso alguno. Pues bien, en este libro Megan y Duncan dan su famosa fiesta de verano, y invitan a los tres, a Iver y a Alan. Ellos tres aceptan la invitación, y de camino a la fiesta se encuentran con las dos jovencitas, con Johanna y Amanda, que vienen de visitar a una amiga que acaba de dar a luz. También se encuentran con Zac, que es el tío de las chicas, y hermano de Megan, que Duncan le pide que vaya a recogerlas y las traiga a salvo. A pesar de que ellas dos van con dos guerreros de la confianza de Duncan, prefiere que su cuñado, ya que va a ir a la fortaleza a la fiesta, pase a recogerlas.
Y en ese encontronazo ya empiezan a pasar cositas. Primero, ella le dice que no le recuerda, cosa que a él le sienta fatal, ya que es un guerrero alto, aguerrido, gallardo, muy guapo, muy atractivo, que trae locas a todas las chicas. Es un partidazo. Entonces le sienta muy mal que él no haya podido sacarse a Johanna de la cabeza, y ella ni siquiera le recuerde, cosa que es mentira, ya que Johanna tampoco puede sacárselo de la cabeza. De hecho, cuando Iver fue a su fortaleza para hacer negocios de caballos y ovejas con su padre, esperó que Alan también fuera. Pero él no iba a posta para no caer en la tentación, ya que su padre le da bastante respeto y no quiere tener problemas. Él está centrado en su negocio y hasta dentro de muchos años no quiere tener compromiso con nadie.
Pero en estos días que están ellos juntos, hay un tira y afloja muy bueno. Son como enemigos pero a la vez un poco confidentes. Vuelven a ser enemigos. Ahí hay un tira y afloja bastante bastante curioso que se medio resuelve al ver las intenciones de los dos. Cuando Joanna le pide ayuda a su hermana Amanda para escaparse de la tienda porque quiere ir a darse un baño al lago. ¿Qué pasa? Allí se encuentra con Alan, los dos dentro del agua, desnudos. No lo habían planeado. Fue un encuentro totalmente fortuito que termina con Joanna enganchada como un koala a Alan porque les están picando los bichos. Al salir, ellos que se atraen muchísimo, que hay una atracción súper evidente, se besan. Y cuando deciden parar, porque Alan así lo quiere, ya que no quiere tener nada con Joanna y tampoco quiere hacer nada de lo que luego ambos se puedan arrepentir, decide que es momento de vestirse y ella entonces es consciente de la desnudez de los dos y de su tremenda erección.
Intentan mantener su encontronazo en secreto, pero no es posible ya que ambos tienen picaduras y Beth lo ve. Intenta sacarle un poco de información y al final Alan le dice que fortuitamente se encontró con Johanna en el lago y les han picado los bichos, y Johanna que tiene mucha confianza con Beth ya que son de la misma edad, pues se lo cuento. Y aparte también le dice que se han besado, cosa que Alan no dice. Al llegar a la fortaleza de las chicas, Duncan y Megan se preocupan al ver las picaduras que tiene su hija y Megan se da cuenta que Alan también los tiene, y el resto de invitados no, solamente ellos dos.
Pasa en la fiesta con su típico tira y afloja, viendo cómo bailan con unos, bailan con otros. Johanna tiene muchos pretendientes, conoce a muchos chicos y sus padres que las han creado siendo guerreras, independientes, fuertes, valerosas, pero también cariñosas, buenas, empáticas, justas, sensibles. Se estará empezando a desesperar porque no encuentran un marido que a ellas les pueda realmente gustar. Duncan dice medio en broma, medio en serio, que como Johanna no elija un marido, al final lo terminará eligiendo él por ella, cosa que Megan no está de acuerdo ya que, por los problemas que tuvo ella en el pasado, decidieron que sus hijas eligieran con quien querían casarse y que fuera por amor, no impuesto.
Una de las amigas tiene las familias de casa, así que deciden partir todos hacia la fortaleza de ella para acudir a la boda y le piden a Alan que por favor vaya para proteger a sus hijas a cambio de 400 ovejas. El que ha tenido un problema con el ganado y se le han muerto muchas ovejas, al final acepta. No se ve muy bien si por las ovejas, si por Johanna, no tiene muy claro el por qué. A Ivory Beth sí lo tiene claro, ha aceptado porque no quiere separarse de Johanna, pero él no quiere admitirlo. Y una vez allí en la fortaleza, hay una semana de juegos organizada por la familia de la chica que se casa, y él tiene una mezcla entre preocupación y deseos de matarla muy fuerte. Ve que participa en un montón de juegos con dos chicos, Cameron y Christopher, que son los mejores amigos de la chica. Él siente celos, siente celos al ver que no se lo despegan, que le llaman listilla, mi chica, que todo el rato le hacen cosas cariñosas, que se le tocan el nariz, que se abrazan. Lo que él no sabe es que estos dos chicos son pareja, y están viviendo juntos en Edimburgo con otra mujer, que se ha quedado embarazada de uno de ellos, y los tres viven como en una pequeña familia, escondidos de todo el mundo, porque si no, les matarían por depravados.
En todos los juegos que ellas hacen, Joanna y Amanda siempre ganan. Tiro con arco, carreras de caballos, escalar al árbol... Alan, al ver que va a trepar a la copa de un árbol muy alto, se preocupa. Obviamente se preocupa y no quiere que participe, pero él no es quien para poder prohibírselo. Tiene un problema con uno de sus competidores, y al final Megan y Amanda terminan rompiéndose las enaguas y quitándose la falda para poder escalar y salvar a ese chico. A Duncan no le hace gracia, pero le encandilan llamándole mi amor, papito amoroso, papi, sonriéndole, abrazándole, si es que no se puede enfadar con ellas. Pero Alan sí, y la reprocha muchas veces, que no puede comportarse así. Y llega un momento, en el tira y afloja de ellos dos, que Joanna, al llamarle todo el rato niñero para fastidiarle, Duncan le dice que tiene su beneplácito para contestarla lo que él quiera cada vez que ella le falte el respeto.
Cosa que pasa muchísimas veces. El problema viene que en esas faltas de respeto, ella cada vez se está enamorando más. Y él también. Aunque no lo quieran asumir. No lo quieren asumir, pero es así. Tras pasar la boda, pasan allí unos días y deciden volver. Volver ya a la fortaleza. Y en el camino se encuentran con una familia gitana a la que están agrediendo por el simple hecho de ser gitanos. Megan, Amanda y Johanna van a ayudarles. Se enfrentan a todos los malhechores. Y cuando los hombres llegan, se ofrecen a llevar al chico con su familia a Inverness. Donde había dicho el niño, que tiene solo 11 años, que le había prometido a su padre fallecido que llevaría a su familia para que estuviera a salvo. Alan le dice a dos de sus hombres junto con otros hombres de Duncan que les acompañen, pero son asaltados en el camino. Todos mueren, salvo uno de los hombres de Alan, y corren raudos al sitio donde les han atacado. Allí se encuentran a toda la familia del niño muerta y a él con varias flechas en el pecho. Y también termina falleciendo. Ella jura que le traerá la sangre de aquellos que les han hecho daño y Alan se opone completamente. Dice que eso no lo puede hacer, pero no puede evitarlo. Y finalmente Duncan accede. Mientras los demás les dan sepultura, él junto con sus hombres de confianza, Alan y Joanna van a dar caza a los malhechores y lo consiguen. Ella termina derramando la sangre en la tumba del chico y a escondidas. Sin que Duncan les vea, que al final les termina viendo, ellos dos se abrazan.
Duncan empieza a sospechar de que entre su hija y Alan puede haber algo. Lo habla con Megan y ambos deciden no intervenir, quieren ayudar a su hija, pero ese tira y afloja tan raro que tienen les tiene muy despistados. Cuando parece que hay un acercamiento entre ellos, Joanna termina alejándole con sus reiteradas faltas de respeto, y el que tiene paciencia poca y menos, termina saltando, y al final estos dos van a terminar matándose algún día. Megan intenta meter un poco de cizaña diciendo que ese chico no era para ella, que no le gustaba, que no tiene tierras, que no iba a encajar bien, que no le gusta para ella, cosa que a Joanna no le gusta nada. Y aunque intenta objetar, no puede decir nada porque le ha dicho reiteradas veces que ese chico no le gusta. Lo mantiene en secreto. Pero ocurre una cosa muy curiosa, y es que mientras están volviendo deciden parar en un pueblo para comprar, pero tienen que dar una vuelta demasiado grande ya que el puente que hay no lo han arreglado. Joanna, desobediente, lo cruza con su caballo, pero el puente se empieza a caer. Duncan y Megan se quedan petrificados, y es Alan quien espolea su caballo y obliga a Joanna a pasar corriendo. Justo cuando llegan al otro lado, el puente se cae. Duncan jura que la va a matar, y acuerdan reunirse en el pueblo. Alan le dice en qué posada se van a alojar, y les esperan allí. Continúan a caballo, y cuando ya no puede verles nadie, ambos se bajan, se abrazan, y le dice lo preocupado que estaba por ella, lo asustado que ha estado pensando que se podía haber muerto ahí. Y hay una declaración de intenciones y de sentimientos clarísima que desemboca en una unión de manos de un año y un día a espaldas de sus padres sin que nadie lo sepa, y no aguantan más. Necesitan darse placer, pero él no lo va a hacer hasta que no estén casados. Como no encuentran ningún cura, pues terminan con esta unión de manos.
Lo mantienen de momento en secreto, primero porque en las posadas donde se alojan conocen a su familia y no quieren que les den la noticia antes de que ellos puedan hablar con el padre, y segundo porque su padre va a estar tan tan enfadado que no se lo va a poder decir según llegue, y de hecho cuando llega tiembla Escocia. Como dicen, todo el mundo se va del comedor de la posada, se van a sus habitaciones, se quedan ellos dos solos, y aunque la abraza y la besa y le dice que está contento de que, aliviado de que esté bien, y le da las gracias a Alan por lo que ha hecho, él no se siente bien. Por varias conversaciones que ha tenido con Alan, piensa que a sus hijas no las ha criado bien, que no las ha educado bien, y por la noche cuando están los dos juntos en la habitación nunca va a ver a Alan. Joana se esconde y ellos dos tienen una conversación interesante en la que Alan le dice que su hija es valerosa, que es guerrera, la ensalza, pero también le dice que no ve el miedo, no ve el peligro, no tiene miedo a nada, y eso al fin y al cabo es muy peligroso. Duncan toma una decisión y es que según lleguen a su casa, ella se casará con uno de los chicos que él tiene fichados.
Al día siguiente, cuando le dan la noticia a su hija, ella estalla y le dice que no se va a casar con él porque simplemente es un buen amigo, pero sabe que no va a tener nada porque es que no se gustan entre ellos, no va a haber nada más allá de una amistad. Discuten, discuten mucho, con la mirada le pide a Alan que se calle, que le deje a ella, pero al final explota. Explota y le termina diciendo que se ha casado y se ha casado con Alan. Esto termina en un enfrentamiento en el que menos mal que el le consultó la espada, pero le pegó unos cuantos puñetazos a Alan. Primero por haberse casado con su hija sin su consentimiento. Segundo por haberle engañado diciendo que no sentía nada por ella. Y tercero por la falta de respeto que ha sido todo lo que ha pasado por lo mal que lo ha hecho. Al final termina asumiendolo, quiere que su hija sea feliz, pero se inicia una rivalidad entre ellos. Porque Duncan de repente se siente desplazado, ha pasado de tener a su hija todo el día pegada a él, diciéndole papi amoroso a que ahora esté con otro hombre. Siente celos, tiene muchos enfrentamientos con Alan y eso poco a poco va calando en Johanna, la va haciendo cada vez más insegura, la va haciendo más miedosa y se está empezando a hartar.
Se harta tanto que llega un momento en el que no quiere tener nada que ver con su padre hasta que su madre le insiste en que se vaya a cazar con él. Y bueno, parece que la buena sintonía entre ambos vuelve a resurgir. Pero son atacados. Son atacados por la gente del padre de Christopher. Se han enterado de que él está con un hombre, con Cameron. Es una vergüenza para la familia, cosa que es mentira, ya que su padre es así, es mala persona, es un asesino. Y van a por Christopher y a por Cameron. Por desgracia mueren los dos, no sin antes entregarle los anillos que ellos dos tenían. Guardan una bolsa porque no los pueden lucir en esas tierras. Solamente se los ponen en la intimidad de Edimburgo. Y ella jura que matará a todo aquel que le ha hecho daño a sus amigos. Alan, ahora como su marido, sí que se pone en su contra porque no quiere que vaya. Duncan, ahí puede que haga bien o que haga mal, se pone del lado de su hija. Más tarde le confiesa que Joanna lo iba a hacer, quisiera él o no quisiera, y él prefería estar a su lado para ayudarla en caso de que lo necesitase. No es por ponerse en contra de Alan, sino porque él siempre ha hecho así las cosas. Al final no es necesario porque es la propia mujer y el hermano de Christopher quienes matan al padre, pero eso ha creado un distanciamiento entre Alan y Joanna y ha abierto más aún la brecha que hay entre Duncan y Alan.
Tanto que cuando vuelven a la fortaleza de su amiga a la que se casó, ya que Cameron es su hermano, ellos están unos días sin hablarse, sin mirarse, de hecho es que ni duermen juntos ya que él duerme con sus hombres y Johanna duerme sola y lleva un momento en el que Amanda ya no puede más, y les organiza una encerrona. Le dice a Alan que le va a ayudar y lleva a su hermana a la playa por la noche para que hable con él. Se terminan reconciliando, retoman de nuevo camino a la fortaleza de los halcones, y en el camino sigue, sigue aumentando la brecha, sigue habiendo más enfrentamientos. Johanna está un rato con su padre, un rato con su marido, y Megan todo esto lo ve. No está nada contenta, piensa que se están comportando como dos niños. Y al llegar a una posada para hacer noche, al final dice que basta ya, que esto no puede seguir así, su hija está mal, y cada vez está peor, peor y peor, porque no sabe a dónde se va a ir a vivir. Ella piensa que su vida siempre iba a estar en la fortaleza de los halcones, en esas tierras. Sin embargo, Alan tiene sus propias tierras en Fort William y quiere que su mujer se vaya con él. Ambos están presionando, presionando y presionando, hasta tal punto en el que Duncan le dice que Alan no es su familia y Alan dice que no quiere pertenecer a esa familia.
Todo termina explotando, Amanda por un lado dice cosas, Megan por otro lado dice otras cosas, y Johanna llega a la conclusión de que tiene que decidir, pero no se lo va a decir a ninguno de los dos hasta el día siguiente. Pasa toda la noche hablando con su hermana, llega el momento de partir y ella no ha decidido nada. Simplemente baja, se despide de todos, le dice palabras bonitas a cada uno de ellos, y le dice que cada uno partan a su hogar y que ella, pasado unas horas, se reuniría con el que haya elegido. Si quiere volver a su casa, volverá con sus padres, y si quiere ir a Fort William, se irá con su marido. El problema es que el tiempo pasa, pasan dos o tres meses, y los padres y la hermana de Johanna van a visitar la Fort William porque no se reunió con ellos. Sorpresa la suya cuando ven que tampoco está con Alan. Ella decidió irse sola ya que no iba a llegar a ningún entendimiento y le estaban privando. Su padre le privaba de su marido y su marido le privaba de su padre. No quería que ambos formaran una familia y decide irse sola. Se va a su lugar favorito, a unas cataratas, y allí espera, llorando, rabiando, gritando, a ver si alguien la encuentra. Ella lo hizo con la intención de que fuera su hermana quien la encontrase, pero al final acaba llevando a sus padres y a su marido. Johanna les ve a lo lejos y se esconde para espiarles. Ve que su padre está muy arrepentido, Alan está muy agobiado, está desencajado, está ojeroso, está muy preocupado porque no sabe dónde está. Y ve que ellos dos han hecho las paces. Al ver que Johanna había desaparecido decidieron quemar sus problemas, unirse para buscarla. Al final era lo mejor. Cuando se decide salir, primero abraza a su hermana y le pide que le siga el juego. Su madre, sin haber oído nada, ya según la ve en la cara, sabe lo que va a hacer. Se lo hace pasar muy muy muy mal a su padre y a su marido. Y al final pues terminan todos reconciliados, felices, y ella viviendo en Fort William con Alan. En el epílogo se reúnen todos en la fortaleza de los halcones para celebrar la Navidad. Y reciben una misiva diciendo que la mujer del Duque Brodick, que es un hombre que a Amanda le llamó mucho la atención cuando le vio, ha fallecido. Entonces dicen que después de Navidades irán a visitarle para presentarle sus condolencias. Y a Johanna le dice a Amanda que cuidadito porque ella la está viendo por donde van los tiros. Así que Amanda, calienta que sales.
Me ha encantado primero por volver a leer a Megan y Duncan, segundo, por la relación tan buena que tienen Johana y Amanda, me encanta cuando se llaman Tata y todo lo que se ayudan y se dicen, y tercero, por la historia de amor de Alan y Johana. Es cierto que se hace un poco repetitivo cuando a todos dicen que les gustan las mujeres sencillas educadas y que saben bordar cuando en realidad quieren guerreras, y siempre son ellas quienes terminan alejando a los hombres y se lo ponen muy difícil, pero aún así es una de mis sagas favoritas. Alan es de mis favoritos junto con Kieran, Aiden, Peter y Iver. Y Johana desde luego también junto con Megan, Ángela, Demelza, Carolina y Beth.
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