Una historia que tiene muchas vibes a Si tuviera 30 (13 Going on 30) por lo que, de entrada, la recomiendo a quien le guste esa peli, pero no solo es eso, es mucho más, y a mí me ha encantado.
Charlotte es una chica obsesionada con el control, los planes bien trazados y muy exigente consigo misma y con los demás. J. T. es un chico extrovertido, popular y encantador con todo mundo, menos con Charlotte; todos lo adoran, menos Charlotte. Tienen 17 años y han estado inmersos en una batalla campal desde que comenzó la escuela hasta ahora que casi llega a su fin. Ambos están encargados del baile de graduación y durante los preparativos sufren un aparatoso accidente, cuando despiertan, es 2037, tienen 30 años... y van a casarse en una semana.
Como ya mencionaba, el argumento recuerda inevitablemente a aquel clasicazo de las comedias románticas dosmileras y fue una de las razones por las que me atrajo, sin embargo, me encontré con una historia preciosa que no solo me derritió el corazón, sino que también me hizo reflexionar y sentir como pocos libros lo han hecho.
Realmente no quiero revelar demasiado porque dejarse llevar es lo ideal, además de que, siendo honesta, lo que más quiero hacer es fangirlear. Solo diré que el romance es la cosa más bonita 🥹 y a mí, cursi sin remedio, me provocó más de un grito emocionado, alguna lagrimita y un desvelo considerable porque no lo quería soltar.
La narración de Charlotte es súper amena y divertida y, a pesar de no contar con el pov de J. T., lo cierto es que no me hizo falta porque la autora ha sabido decirlo todo y demostrarlo con acciones.
Aclaro, no hay spicy.
Pero no es solo eso, también nos habla de temas como la familia, la amistad, cómo muchas veces juzgamos sin conocer ni comprender la realidad o la prioridad que le damos a lo que no podemos controlar, en detrimento de nuestra propia tranquilidad y disfrute del presente.
Naturalmente, no será lo mismo para todos, cada quien vive su propia experiencia lectora pero, para mí, ha sido un viaje maravilloso, se me fue en nada y me dejó en una nube, emocionalmente inestable... valió totalmente la pena, es más, ya quiero leerlo otra vez.💕
Mi mejor lectura de enero.