La sorpresa que me he llevado al leer este libro es cuanto menos única. Vivir esta lectura
fue, sin duda, un vaivén de emociones. Sabía que me encontraría con una historia única
y, sobre todo, intensa, pero desde la primera página el libro superó por mucho las
expectativas que le tenía.
Respecto a la forma de escribir de Milo, podría decir que es bastante sencilla, pero muy
expresiva. La forma en cómo plasmó tan bien cada emoción, cada vivencia, cada
autoanálisis por parte de los personajes, logró transportarme por completo al interior
de la historia.
Si bien Jericho y Hugo son bastante distintos, a la vez tienen demasiado en común: la
forma de autoanalizarse que tienen cada uno, las formas distintas, pero, sobre todo,
únicas de ver la vida. Que el camino de ambos se haya cruzado solo nos asegura un tipo
de final, pero eso, lector, tienes que descubrirlo tú mismo.
Este libro sin duda me hizo volver a sentir algunas heridas a flor de piel. Analicé y
comprendí cosas nuevamente, y también me detuve a meditar otras que nunca antes
me había planteado.
Siempre menciono que amo leer, no por deseo de volverme más inteligente. Leo para
vivir, para sentir, para reflexionar, para amar, para llorar, y este libro sin duda es un claro
ejemplo de eso. La pasión con la que Milo ha escrito esta historia me hizo sentir cada
una de las emociones como si fuesen vividas en carne propia, y eso hace muchos libros
no me sucedía.
Gracias, Milo, gracias por compartir esta parte de ti, gracias por permitirnos vivir la
historia de Jericho y Hugo, gracias por permitirnos acompañarlos en este proceso y,
sobre todo, gracias por regalarnos esta pieza tan bella y única de tu ser.
PERSONAJES:
HUGO: Mi pequeño protegido, después de terminar el libro, si bien me he sentido
bastante identificada con su deseo de haber tenido aquel típico amor adolescente, me
ha dolido demasiado cada vivencia, cada opinión sobre el mismo. El permitir ser usado
por recibir un poco de afecto y creer que aquello está bien, duele tan solo pensar que
en el mundo existen muchas personas haciendo ahora mismo lo que hizo Hugo. Pero
este libro es también una gran herramienta para comprender que eso no es lo que está
bien, que nadie debe permitirse ser usado, que nadie merece crecer bajo la ley del hielo,
nadie merece conformarse con migas de amor o creer que jamás encajará en una
familia.
JERICHO: Mi Jer, qué puedo decir de ti si no es que eres el ser humano más valiente al
que he leído. Atravesar un luto sintiendo culpa es algo que nadie merece, cargar con las
expectativas de ser el que jamás decepciona y perderse en el proceso de satisfacer a
todos y convertirte en lo que crees que está bien para los demás. Pero sobre todo,
decidir buscarte, decidir conocerte y decidir ponerte a ti mismo primero es el acto de
valentía y de amor propio más grande que pudiste hacer antes de tu final. Qué orgullosa
me he sentido de ti, de tu avance y de absolutamente todo lo que te ha conformado en
esta historia.
ANA: Creo que puedes llegar a ser uno de los personajes más juzgados y menos queridos
en el desarrollo de la historia. Creo que muchos hijos hemos llegado a sentir rabia cada
que aparecía tu nombre, pero mi propia vida me hizo llegar a entenderte sin ser yo
madre o esposa, porque después de todo entendí que no hay un manual para ser la
madre perfecta, y menos después de una pérdida tan grande como la tuya. No has sido
la madre perfecta, pero creo que nadie tendría derecho a juzgarte porque jamás es tarde
para pedir perdón, para intentar hacer las cosas bien, y tú, querida, lo hiciste y no
cualquiera tiene la valentía para aceptar un error así y esforzarse por remediarlo.