¡Qué maravilla de libertad narrativa desbordante!
Es una voz auténtica y sostenida en toda la narración, original, arriesgada, de una intensidad emocional real, no impostada, coherente.
Es una novela muy visceral, animal, de cuerpo, puede parecer incómoda en algunos pasajes por su tono crudo y su temática sobre trauma y violencia, pero en general ese tono es también íntimo y vulnerable.
Me ha parecido que tiene un enfoque muy equilibrado entre lo individual y lo social, desde una escritura muy personal y rara que empuja la narración al límite.
Lo que me ha enganchado especialmente es la voz protagonista totalmente propia y original, aunque sea irregular o pueda parecer excesiva. Valoro mucho más la autenticidad y el riesgo emocional que la perfección estructural o el equilibrio clásico.
El estilo es muy libre, como si quisiera construir el texto desde lo emocional, no sigue una estructura clásica o convencional, algunos fragmentos no me han gustado (referencias a blogs, sobre todo), sin embargo el ritmo es irregular a propósito, para rebajar la intensidad casi asfixiante de algunos momentos, consigue generar la sensación de inestabilidad y tensión constante. El lenguaje para ello es también muy corporal, directo, con imágenes potentes, sensoriales, a veces desagradables, y a menudo cargado de simbolismo.
El retrato de las relaciones personales es brutal y auténtico, natural y muy profundo. Desde una experiencia o una exposición más física, a partir del cuerpo, de la humana, de la perra, dibuja emociones muy variadas y en muchas direcciones, hacia la sociedad, hacia la familia, hacia las mujeres, y sobre todo hacia la propia identidad en un proceso de reconstrucción.
En cada página se respira una autenticidad natural y punzante como el aire en la “cima” de una montaña, ese mismo aliento crudo y libre que acaba encontrando su nombre en la perra ❤️