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Recuperar tu nombre

"Pretendes acercarte al dolor de otros sin poder prever que la vida siempre te tendrá reservada la obligación narrativa y moral de atender tu propio sufrimiento".


El 21 de julio de 2017 el padre de Juan Álvarez fue imputado por dos delitos contra la administración pública y enviado a la cárcel en detención preventiva debido a interpretaciones descabelladas de interceptaciones telefónicas e informes de policía judicial errados. Sostenido por el eco de otros casos y otras historias que se entretejen en el extravío emocional del autor, este libro es la impugnación de un hijo contra la arbitrariedad y el abuso del poder.



"El talento y versatilidad que ha mostrado en sus libros anteriores le sirven a Juan Álvarez para exponer una historia perdida en los laberintos y el lenguaje secreto de la ley. Con paciencia y rigor intelectual, Recuperar tu nombre cuenta la historia de un exabrupto judicial, el encarcelamiento de su padre y la onda expansiva de estos hechos. Un libro que subraya la turbiedad detrás de la verdad judicial". Yuri Herrera



"Las falencias de la política pública criminal en Colombia se sienten como lamentos en la pluma hermosa de Juan Álvarez, que se desnuda para acusar las contradicciones, vacíos e injusticias del sistema judicial. Un relato kafkiano universal y a la vez coyuntural regado sobre distintos ritmos y ellas cantan al unísono por el valor e imposibilidad de la verdad. Un afligido acto de coraje". Ana Bejarano



La crítica ha



"Se trata de un autor cuyas "señas de identidad" buscan la invisibilidad. No busca la voz de un autor, sino la voz de un libro. Cada uno de los que ha escrito es una aventura en la búsqueda de un todo que […] parece acabar de suceder pero parece también haber estado allí siempre". Álvaro Castillo, El Tiempo



"Juan Álvarez ha hecho del uso de la palabra la gran estrategia para que las ideas se enquisten en la escritura a tal punto de que son sólo una cosa".Graciela Montaldo



"Nadie, hasta ahora, había cambiado el lenguaje con el que se relata la historia. Ahí está lo radical de la propuesta de Á para repensar la historia de Colombia hay que empezar por cambiar la forma como la escribimos". Felipe Martínez Pinzón, Razón Pública

"Los suyos no son personajes indecisos sino observadores escépticos, que miran con inteligencia y desconsuelo hacia el mundo que los espera". Margarita Valencia

"El de Juan Álvarez es un talento escucha voces antiquísimas para iluminar los tiempos que vienen".

Yuri Herrera

"Sus textos son una brújula para comprender, en profundidad, cómo funcionan algunos dispositivos del lenguaje". Francesco Manetto, El País de España

392 pages, Kindle Edition

Published February 1, 2024

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Juan Álvarez

136 books7 followers

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Displaying 1 - 9 of 9 reviews
Profile Image for Angie Rozo.
66 reviews3 followers
May 5, 2024
Llegué a este libro por coincidencia de la vida en un club de lectura en el que tuve la fortuna de conocer al autor, y aunque no es el género literario que suelo leer, me sentí gratamente sorprendida con la intensidad y profundidad de este libro.
Tiene un componente muy técnico que aveces lo puede hacer un poco pesado, pero es muy interesante ver las diferentes historias que el autor comparte, la realidad de la justicia Colombiana y la manera en que te hace cuestionarte todas las creencias (a veces limitantes y prejuiciosas) que tenemos las personas frente a situaciones o noticias que damos por sentadas.
Profile Image for Sofía Forero Alba.
30 reviews1 follower
January 1, 2025
Un libro verdaderamente doloroso que evidencia uno de los problemas del sistema judicial colombiano, específicamente del penal: la Fiscalía General de la Nación. Me deja muchas reflexiones sobre la institucionalidad, la democracia y la separación de poderes, temas que me parecen urgentes en esta coyuntura de ascenso de figuras autoritarias a nivel global. Muchas gracias al autor por exponer su vulnerabilidad y hacer este homenaje a su padre, creo que muchas personas se pueden ver reflejadas en la frustración de un sistema judicial que quiere mostrar cifras a como dé lugar. La verdad íntima, la verdad mediática y la verdad judicial.
Por último, creo que sí es necesario tener conocimiento sobre el contexto colombiano y algunos elementos para comprender conceptos jurídicos complejos.
Profile Image for Mateo Gil.
24 reviews
June 3, 2024
El libro es incómodo: su estructura experiencial no permite reconocer fácilmente el mensaje del autor (pese a que haya línea narrativa y que el autor reconoce en varias oportunidades que su intención sólo es darle sentido a la experiencia vivida). Particularmente, me ha sido difícil decantarme por un tema transversal sobre el cual reseñar el libro, pues son varias las historias que lo componen (feminicidios, corrupción, lenguaje jurídico, política carcelaria, instituciones, historia política, emociones, poesía), pero he logrado identificar un tema de fondo (producto también de mi consumo semanal de Presunto Podcast, proyecto del que el autor también es partícipe): la crítica hacia la construcción de la realidad mediada por los medios de comunicación.

En el libro ‘La Inmortalidad’ (1989), Milan Kundera expone que la realidad hace ya mucho tiempo dejó de ser lo que era para la abuela del autor, «que vivía en un pueblo de Moravia y lo conocía aún todo por su propia experiencia: cómo se hornea el pan, cómo se construye una casa, cómo se mata un cerdo y se hacen embutidos con él, qué se pone en los edredones, qué piensan del mundo el señor cura y el señor maestro; todos los días se encontraba con todo el pueblo y sabía cuántos asesinatos se habían cometido en los alrededores en los diez últimos años; tenía, por así decirlo, un control personal sobre la realidad, de modo que nadie podía contarle que el campo moravo prosperaba cuando en casa no había qué comer». Diametralmente opuesta es la realidad para su vecino parisino, que «pasa su tiempo en una oficina en la que está ocho horas sentado frente a otro empleado, después coge su coche, vuelve a casa, enciende el televisor, y cuando el locutor le informa el sondeo de opinión pública según el cual la mayoría de los franceses ha decidido que su país es el más seguro de Europa, abrirá de pura felicidad una botella de champagne y jamás sabrá que ese mismo día se cometieron en su calle tres robos y dos asesinatos». El imaginario de realidad que nos llega a los consumidores es construido, según Kundera, por los sondeos de opinión pública. En esta estructura sociológica, el medio de comunicación es el portavoz de los sondeos, por lo que Kundera se pregunta: «¿de quién dependen los periodistas?»; ¿quién construye esta ‘realidad’? La respuesta que da Kundera es el imagólogo, «un hombre de convicciones y de principios», que «exige del periodista que su periodico (canal de televisión, emisora de radio) responda al sistema imagológico de un momento dado»; «el imagólogo bombardea a la gente con preguntas: ¿cómo evoluciona la economía francesa?, ¿habrá guerra?, ¿existe en Francia el racismo?, ¿es el racismo bueno o malo?, ¿quién es el mejor escritor de todos los tiempos?, ¿está Hungría en Europa o en Polinesia?, ¿cuál de los hombres de Estado es más sexy? Y como la realidad es para el hombre de hoy un continente cada vez menos visitado y menos amado, para lo cual tiene motivos suficientes, los veredictos de los sondeos se han convertido en una especie de realidad superior o, por decirlo de otra manera, se han convertido en la verdad. Los sondeos de opinión pública son un parlamento en sesión continua que tiene la función de crear la verdad, la verdad más democrática que jamás haya existido. Como nunca entrará en contradicción con el parlamento de la verdad, el poder de los imagólogos vivirá siempre en la verdad».

Una de las dudas que me dejó el libro fue ¿cómo entender una realidad que aglomere tantas noticias que suceden a la par?, ¿cómo ver el fondo unificador que responde y/o explica todos estos hechos?, ¿hay tal fondo unificador?, ¿cuál es la realidad colombiana?, ¿cuál ha sido hasta ahora?, ¿cuál se pretende imponer y con qué fin?, ¿quién está detrás de tal empresa y cuál es nuestro rol como consumidores de esa información?, ¿qué implica estar al tanto de lo que ‘sucede en el país’?... Me costó un poco darme cuenta de que esas preguntas apuntaban a abstraer un sondeo de opinión (esta vez privada) que explicara la realidad como un todo; tenía el deseo de encontrar una narrativa que explicase tantas historias juntas –una añoranza simplificante que me devolviera la tranquilidad para continuar mi vida; algo que se puede encontrar con los sondeos de opinión pública (tras los cuales se destapan botellas de champagne).

¿Qué es lo que me incomoda tanto de las historias que narra el autor? La primera respuesta que aparece en mi cabeza es que no conozco esas historias. Pero ese no es el punto: siempre existirán historias que no conocemos. Lo que sí es algo nuevo es que el libro desvela las historias que se esconden detrás de los sondeos de opinión pública que nos dan tranquilidad (noticias sobre capturas, intentos por hacerle frente a la corrupción, todo el tema del posconflicto, etc.), y sobre los cuales construimos nuestra realidad; nuestra ‘verdad’. No es novedad para mí que los medios de comunicación manipulan la información, pero tener acceso a tal cantidad de información junta y, sobre todo, al sentir de quienes son víctimas de tal forma de proceder, es en realidad lo que me provoca malestar en el libro. Dicho esto, creo que el libro es una crítica a la imagología (particularmente, el pantano de la justicia colombiana y el rol de los medios de comunicación para comunicar su proceder). Su estructura porosa, de relatos a tajos es una muestra de la verdadera realidad (si tal cosa existe, narrativamente hablando): el daño que provoca la imagología en la realidad, que provoca ‘la verdad’ sobre la realidad; un daño que se lleva a algunos de frente, pero que a la mayoría no lo toca (y ahí su fuerza). El libro es una fuerza contraria: un intento por darle visibilidad a las víctimas; un intento por oxigenar el pantano real, aunque eso incomode.

Dice Kundera: mientras «las ideologías eran enormes ruedas tras el escenario que daban vueltas y ponían en movimiento las guerras, las revoluciones, (y) las reformas», «las ruedas de la imagología dan vueltas, pero esto no incide sobre la historia»; «las ideologías luchaban unas contra otras y cada una de ellas era capaz de llenar con su pensamiento toda una época», mientras que «la imagología organiza ella misma la alternancia pacífica de sus sistemas al ritmo veloz de las temporadas».

En el pasado he tratado de escribir sobre la realidad colombiana y los intentos siempre son patéticos. Esto se debe, principalmente, a mi baja capacidad narrativa, pero también a que eso que denomino ‘realidad colombiana’ es algo que siempre se me escapa: en un país en donde se suceden los escándalos diariamente, en donde no se puede digerir uno cuando aparece el otro, es inviable querer componer un sondeo de realidad. Me pregunto ahora: ¿en qué momento histórico estamos como población colombiana? Cada colombiano puede responder esto de un modo diferente (algo previsible), aunque en realidad lo que a muchos les interesa es sobrevivir un día más (una respuesta pragmática y entendible, dadas las condiciones de inequidad de la población colombiana). El problema que deja esto es: ¿a quiénes delegamos la función de responder esa pregunta?, ¿por qué a ellos y no a otros?, ¿cuáles son sus intereses?... Otras cuestiones a las cuales tampoco tenemos tiempo de responder, pero que si se las delegamos irreflexivamente a los imagólogos, según Kundera, no habrá tal cosa que llaman ‘cambio’ en la historia colombiana.

Aunque puede que piense todo esto porque nunca me había topado, a profundidad, con una historia de la justicia colombiana.

Así las cosas, si quiere romper el lienzo del sondeo de opinión pública, divulgado por los medios de comunicación en beneficio de intereses privados, y acceder a una realidad más profunda que lo haga sentir incómodo con lo que se esconde detrás de los titulares de prensa, el libro de Juan Álvarez es una experiencia seriamente recomendable.
Profile Image for Camila Villate.
26 reviews4 followers
March 31, 2024
Un libro muy personal y a la vez un reflejo del aparato estatal y de su siempre imperante abuso de poder. Me emocioné mucho en algunas partes, en especial de tristeza, a partir de la historia que cuenta Juan Álvarez de todo este proceso con su padre, también aprendí y también me emberraqué y maldije este horrendo sistema político que padecemos los colombianos. Me gustó mucho leer este libro.
Profile Image for Monica.
202 reviews73 followers
February 8, 2024

Acercarse a un libro escrito por un hijo sobre el encarcelamiento de su padre inicialmente puede hacer pensar que será una defensa emocional de la inocencia del acusado. Sin embargo, esta impresión inicial se conjura cuando se conocen de antemano aspectos perturbadores del funcionamiento del sistema judicial colombiano, pero sobre todo, el de la política nacional, y cuando se tienen también de primera mano testimonios cercanos de personas que han trabajado en el servicio público y han resultado con complicaciones judiciales por motivos diferentes al desempeño de sus funciones.

Recuperar tu nombre tiene mucho menos de defensa de las acciones del padre acusado y mucho más de investigación y análisis del entorno judicial; de las actuaciones de la Fiscalía, los jueces, los abogados; de las pruebas presentadas; y del momento político que vivía el país durante el transcurso de los hechos relatados. Fernando Álvarez, el padre del autor Juan Álvarez, fue acusado de dos delitos contra la administración pública y estuvo encarcelado sin haber sido juzgado durante seis meses.

El corazón del libro, si puede llamarse así, es el relato de esos seis meses de detención intramural, ahí palpitan todos los sentimientos de la voz narradora, y probablemente sea la razón detrás de la decisión de no usar mayúsculas iniciales en todo el segmento. Y si se sigue la misma analogía corporal, el cerebro de ese cuerpo está en todo el "Movimiento dos: precarcelazo", resumido en el capítulo titulado "La envergadura de lo comprendido".

La estructura se divide en cinco partes que el autor nombra "Movimientos", mantienen un orden más o menos cronológico, y en ellos intercala todos los hallazgos que hizo para la construcción de su relato con reflexiones personales a medida que va comprendiendo lo que encuentra, memorias propias y ajenas alrededor de los hechos, y testimonios de terceros entrevistados o citados en relación con el caso y sus circunstancias. La investigación para el libro no deja una sola pregunta sin hacer, aunque no todas obtienen una respuesta clara, ni deja documento sin escudriñar o recuerdo sin remover. Es decir, en la información no queda ni una sola fisura.

Y aunque en general cada parte del libro tiene una razón más o menos válida para estar ahí, se podría prescindir de aquellas que glosan demasiado sobre el proceso de escritura, resumir más el proyecto inicial de escribir sobre un feminicidio que no tiene relación alguna con el caso central del padre y ser más sucinto en aquellos pedazos relacionados con la pandemia.

No obstante, este tipo de literatura que relata una realidad nacional preocupante, con datos, cifras, casos y análisis, todo verificado y verificable, debería sacudir a las instituciones más allá de la literatura, más allá del entorno familiar y cercano de las víctimas de ese sistema. Es apenas un destino deseable para Recuperar tu nombre, que su título se convierta en un hecho.
Profile Image for Andrés Gómez.
55 reviews1 follower
September 14, 2024
De principio a fin leer este libro es una experiencia brutal y sensible que busca hacer sentido de lo arbitrario, de lo injusto. Tiene montones de cosas por digerir. Y hay como una invitación del autor, en el transcurso de sus páginas, a acompañarlo en el esfuerzo por digerirlas, por no tragarlas como vienen dadas en su sinuosidad y falta de transparencia. Veamos si puedo explicarme un poco.
Lo que se puede saber de entrada es que el libro aborda mayormente un caso de ¿persecución acusatoria? (el autor descarta con justas razones otras denominaciones que se me vienen a la cabeza) que montó una fiscalía anterior en contra de su padre y nos lleva a cuestionar aparatos estatales, judiciales, familiares, todo el rango desde lo exterior a lo más interno.
Es extremadamente raro sentirse con ese nivel de acceso a la mente de alguien más, en una situación crítica, desesperada. Es algo que se agradece. Hay mil puertas en este libro que Juan (perdón por la confianza, pero es solo por distinción frente a Álvarez, el padre) abre generosa y necesariamente para nosotros (y para sí mismo, supongo, para el Juan que desee revisitar sus propias heridas). Cada silencio declarado que hay es el honor debido a alguien más, y no es producto del temor, ni de la pereza, ni de la impotencia. Antes bien, hay un gesto supremamente subversivo, o democrático si lo prefieren, en la disputa del relato de la verdad personal y familiar, empática, frente a los poderes institucionales, que, siguiendo la invitación del autor, deberían confrontarnos frente a verdades institucionalizadas desde los poderes centrales.
Uno de los temas de fondo del libro es el poder exagerado que se le atribuye a las cifras, los conteos, las mediciones, cuando se trata de personas, de lo humano. Los disputa por la epistemología contemporánea de las cifras que es la base de demasiadas decisiones que impactan vidas humanas. Números y estadísticas que se plantean como un relato objetivo de la realidad, pero que no pueden evitar seguir las agendas de quienes hacen el conteo. Como insiste Juan en su relato, quien cuenta tiene un poder, un poder sobre el relato. El punitivismo que se critica en el libro, la imposición de penas carcelarias como evidencia de un actuar judicial frente a males sociales como la corrupción, es una de esas manifestaciones. Como audiencia, como votantes, si nos dejamos impresionar por el maquillaje de los números desligados de las vidas humanas que intentan abarcar, quedamos vulnerables ante la excepción, ante la arbitrariedad. Quienes están arriba lo saben y aprovechan cada oportunidad.
Por último, el libro es amablemente esperanzador. Hay esperanza(s) y reconocimiento a los esfuerzos individuales y colectivos que se posicionan y actúan frente a las injusticias. Lo colectivo termina siendo de alguna manera eso que nos sostiene frente a los abusos de los intereses individuales y hegemónicos.
4 reviews
April 25, 2025
Un libro brutalmente fantástico.
Lo que me paso a mi al leerlo, en este momento de mi vida:
1. Me hizo reflexionar sobre la realidad Colombiana- sobretodo viviendo por fuera del país
2. Me sentí acompañada. Muchas de las cosas que Juan dice sobre su padre y el pasando por el horror que pasaron, me ayudaron a ver el caos de mi vida de forma distinta y a no sentirme sola en el caos. Claramente, incomparables las situaciones.
3. Estoy empezando a leer como hobby, y el libro esta escrito de una forma compleja para gente que no esta acostumbrada a leer. Sin embargo es entendible hasta para “principiantes”. Fue interesantísimo leerlo y me volvió mas fan de la lectura en general.
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Profile Image for Diddier con Doble D.
278 reviews5 followers
February 10, 2026
La justicia cojea pero llega, dicen, a veces llega pero a donde no tenía que.

Qué teso todo un aparato político con tanto poder queriendo mostrar resultados y cifras a la maldita sea.
10 reviews
April 27, 2024
Un ejercicio soberbio de sinceridad y precisión. Álvarez consigue que un tema árido se digiera como una buena novela de crimen.
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