Impresionante reportaje, obra maestra en su género, sobre los acontecimientos que tuvieron lugar en la citada aldea gaditana durante los días 10, 11 y 12 de enero de 1933. Ramón J. Sender, enviado al lugar de los hechos por el periódico La libertad, de Madrid, reconstruirá paso a paso los acontecimientos en una serie de crónicas que estremecieron a la opinión pública. Posteriormente, estas crónicas fueron reunidas y reelaboradas con nuevas informaciones para dar forma a este impresionante Viaje a la aldea del crimen.
Ramón José Sender Garcés fue un novelista español. De espíritu rebelde y autodidáctico, se sintió siempre atraído por la ideología del anarquismo, incluso cuando, avanzada la vida, se apartó de las actitudes izquierdistas de su juventud. Tras realizar el servicio militar en Marruecos, se inició en el periodismo y colaboró en publicaciones radicales y libertarias.
Sus primeras novelas son de testimonio social y propósito denunciatorio: el antimilitarismo de Imán (1930), sobre la guerra de Marruecos; su ataque al régimen policiaco en O.P.: orden público (1931); la lucha anarquista en Siete domingos rojos (1932) y el relato de la insurrección cantonal de Cartagena (1873) en Mr. Witt en el cantón (1935). Durante la guerra civil luchó en Sierra de Guadarrama y publicó el documental Contraataque (1937), sobre el cual se inspiró en parte Malraux para su novela L'Espoir.
Exiliado primero en México (1939-42), residió el resto de su vida en los Estados Unidos, con trabajos docentes en Alburquerque (1947-63) y en Los Ángeles (1965-71). Dejando a un lado su intensa actividad periodística (en la revista antifascista y anticomunista Cuadernos de París, por ejemplo), su copiosísima producción narrativa prosiguió por numerosas y variadas rutas.
Por un lado están sus novelas alegóricas de intención satírica o filosófica; entre ellas cabe citar El lugar del hombre (1939), La esfera (1947), El rey y la reina, de 1949, El verdugo afable (1952), Los cinco libros de Ariadna (1957) y Nocturno de los catorce (1971). Un sector aparte se halla constituido por sus novelas históricas: Bizancio (1956), Jubileo en el Zócalo (1964) y La aventura equinoccial de Lope de Aguirre (1964), entre otras. El marco geográfico latinoamericano le inspiró una gran novela, Epitalamio del prieto Trinidad (1942), historia de una rebelión en una isla-presidio, notable por la recreación de las pasiones humanas y la descripción de una atmósfera alucinante y de exótica sensualidad.
Pero el sector narrativo más importante de Sender procede de su memoria histórica. Junto a una obrita perfecta, Mosén Millán (1953), luego titulada Réquiem por un campesino español, publicada en 1960, conmovedora historia de un sacerdote que quiere salvar a un joven del pueblo en los inicios de la guerra civil, destaca la serie Crónica del alba, compuesta de nueve novelas aparecida entre 1942 y 1966, autobiografía de José Garcés, personaje bajo el cual se oculta de modo transparente el propio autor. Destaca, dentro de esta serie, el primer tomo, con la evocación del mundo infantil.
En general, la obra escrita en su vejez -incluso títulos tan difundidos como La tesis de Nancy (1962), En la vida de Ignacio Morell (1969), y Nocturno de los 14 (1969), El fugitivo (1972), La mirada inmóvil (1979)- muestra un descenso de su capacidad creativa y una tendencia incontrolada a manifestar a modo de prédica sus fobias ideológicas.
Por trama/temática/narración un 4.5, por importancia histórica 5.
Y es que el viaje del autor a la aldea de Casas Viejas fue un hito histórico de primer orden, que tuvo una repercusión trascendental en el devenir de la historia de España.
Sin el trabajo realizado es muy posible que la verdad hubiera quedado oculta para siempre. Que es justo lo que suele ocurrir: la historia la escriben los vencedores. En este caso los informes oficiales decían una cosa, que incluso el gobierno creyó a pies juntillas, pero lo que aconteció otra muy diferente. El propio Sender con el título del libro ya lo dejaba bien clarito.
No en vano Sender era por aquellos tiempo anarquista como las victimas y el gobierno aún siendo de izquierdas no supo gestionar dicha crisis. En el siglo XXI los matices del socialismo, comunismo y anarquismo se han difuminado un poco y hay quien clasifica a todos por igual con la etiqueta de "rojos". En aquel momento histórico las diferencias estaban bien marcadas.
A la postre, la denuncia de Sender dejó en evidencia la nefasta gestión de los acontecimientos por parte del gobierno de aquel momento y contribuyó a forzar el adelanto de elecciones, en las que ganaron las derechas de la república. Por eso es importante valorar este trabajo en su justa medida dentro de su contexto histórico y las repercusiones que tuvo.
"Lo que el señó gobernador ha dicho de paz y de calma está muy bien; pero yo llevo muchos días saliendo de mi casa antes de que mis hijos se levanten, y volviendo después de haberlos acostado, para no pasar por el dolor de oírles pedirme pan y no podérseles dar".
Sender refleja como pocos el hambre y la miseria secular de los campesinos andaluces.
Viene bien salir de la zona de confort y leer no ficción de vez en cuando, en este caso en uno de esos episodios negros de la Historia de España. Sender nos acerca a Casas Viejas, añadiendo muchos datos e información no sólo de los sucesos acaecidos sino también de su forma de vida y situación previa a los acontecimientos.
Si me tengo que quedar con solo una cosa de este libro, serían sus descripciones. En especial como refleja la pobreza en el campo andaluz y sus habitantes. Un aspecto indispensable para comprender las causas y consecuencias de lo sucedido en Casas Viejas.
“Lo que no comprendían era el fracaso. Recordaban las octavillas impresas que llegaron días antes. Allí estaban las cosas bien claras. ¿Cómo pudo suceder luego todo aquello?”
Estoy completamente prendado por la escritura de este señor. La forma con la que narra los acontecimientos demostrando una grandísima sensibilidad hacia los personajes del pueblo. Si alguna vez escribiera un libro, me gustaría poder escribir libros así, que, al igual que hace 90 años, siguen teniendo una grandísima importancia.
"Los propietarios, el droguero, se disponen a marcharse definitivamente del pueblo. Han triunfado; pero el triunfo no les sirve para nada. Si acaso -creen-, les sirvió para salvar sus propias vidas, que, en definitiva -recordándolo serenamente-, nadie había amenazado, ya que el Seisdedos y la asamblea libertaria trataban de incorporarlos al sindicato".
Vladimir Lenin, en Enseñanzas de la Comuna: "El proletariado se detuvo a mitad del camino: en lugar de proceder a la “expropiación de los expropiadores”, se puso a soñar con la entronización de la justicia suprema en un país unido por una tarea común a toda la nación; (...) El segundo error consistió en la excesiva magnanimidad del proletariado : en lugar de exterminar a sus enemigos, que era lo que debía haber hecho , trató de influir moralmente sobre ellos".
Aunque qué podemos criticar de unos campesinos que solo querían la tierra para poder comer...
He llegit, impactat, "Viaje a la aldea del crimen" de Ramón J. Sender. És un llibre dur, potser injust amb el govern d'Azaña i inexacte en alguns punts a parer d'alguns. A mi m'ha semblat un relat periodístic brillant, tot i el seu compromís d'aleshores amb l'anarquisme.
Els fets de Casas Viejas fou una resposta desproporcionada de la Guàrdia Civil i els Guàrdies d'Assalt, que executaren a sang freda i sembla que de manera aleatòria a diversos llauradors i que mostrava les dificultats de la República amb la "qüestió agrària". No sóc cap expert, però afirma Sender que una part dels nou cos de policia republicana es reclutà entre legionaris que havien combatut a Àfrica i que aplicaren la bestiesa de les guerres colonials espanyoles contra ciutadans de la República. Siga com siga allò danyà el govern d'Azaña i prompte vindria el govern conservador i una involució dels avanços d'un govern progressista curt. Els colpistes ja no deixarien en pau un altre govern d'esquerres ni mig any en 1936.
Un bon llibre que paga la pena. I ben editat, com sempre, per Libros del Asteroide.
La urgencia con la que Ramón J. Sender escribe este libro se nota en su falta de elaboración, de estructura, e incluso de estilo. Si la hubiera escrito con más calma, con más reflexión el escritor oscense podría haber dado a luz una obra definitiva. O quizá me equivoque. Sin la urgencia con la que está hecha esta crónica —no solo para denunciar que lo que murieron en la revolución de Casas Viejas de enero de 1933 no lo hicieron durante el asalta a la casa en la que se atrincheraron sino fruto de la represaría posterior, sino la situación del campo y de una reforma agraria que no llegó a ejecutarse—, puede que su fuerza no hubiera sido la misma. “Teníamos los cuadernos llenos de notas y la conciencia de evidencias”, escribe Sender sobre unos hechos que dejan patente lo difícil que era evitar que la situación de España desembocara en lo que sucedió tres años después. Si lo lees, hazlo con un lapicero a mano para subrayar.
Un episodio oscuro de la República fue la represión a los campesinos de Casas Viejas en 1933: Cansados de no tener nada, se alzaron para liberar y cultivar la tierra. Sender acudió junto con otros periodistas 4 días después de los hechos para recabar información, construyendo la crónica a partir de los testimonios.
Personalmente, me ha encantado todo, su crudeza y su realismo
Impresionante, me lo leí en dos días. La prosa de Sender te captura, y la historia es desgarradora. Siendo de Cadiz no la conocía, y me parece una buena forma de aprender sobre la época. Lo recomiendo a todo el mundo, tanto si quiere informarse a nivel histórico como si quiere entretenerse. Aviso que engancha.
Viaje a la aldea del crimen es un reportaje que nos lleva a vivir los días de masacre y terror en Casas Viejas. Sender es capaz de hacernos sentir el hambre, miseria, ociosidad, y desesperación del pueblo impuesto por el terrateniente. Y el arrase de las fuerzas de asalto a su servicio que asesinaron y no dejaron más que miedo, amenazas y huellas de crímenes impunes.
Muy bien escrita y estructurada, con un lenguaje sencillo. Muy fácil de leer y de entender 80 años después. Muy recomendable esta crónica para acercarse a lo que pasó en Casas Viejas, sin necesidad de profundizar en el marco político y socioeconómico de la época.
De la tierra fértil que no se siembra. Del hambre y de la pena honda. De los pobres que por querer lo que es suyo son fusilados, asesinados, ultrajados. De la tierra otra vez, que se supone es para quien la trabaja. "Su silencio era historia de la tierra esclava que quiere ser libre".
Testimonio increíble. No todas las barbaridades ocurrieron durante la guerra civil o después; el siglo XX fue sangriento, injusto y terrible de principio a fin para España :-( Hacemos bien en recordar estos sucesos, aunque no sé si nos sirve para aprender algo...
Una excelente forma de conocer esta parte de la historia. Recomiendo esta cuidada edición de Libros del Asteroide con un excelente prólogo de Antonio G. Maldonado
L'obra de Sender, molt marcada per la crítica del model social imperant al país i a la incapacitat del govern per capgirar la situació, destaca sobretot pel fet de posar el focus en les condicions tan precàries en les que vivia la població com a motor per a la revolta, com ja hem esmentat abans, i també en la idea subjacent que hi havia essers humans de distintes categories, i que la vida de les famílies pageses i jornaleres, miserables des de feia segles, eren vides de les que es podia disposar com a simple escarment, sense que les classes benestants fessin res més que intentar encobrir els fets, com relata l'autor que patí en primera persona, que va patir intents d'intimidació per part dels poderosos de la vila de Medina Sidonia.
Ens trobam davant una peça periodística de primer nivell, de redacció clara i concisa, que empra un llenguatge mancat d'artificis que fa que el text sigui contundent, profund, i transmeti la gravetat dels fets tal i com es desenvoluparen. És una crònica notable d'un fets ignominiosos que ens parlen de l'abús de poder, de misèria i de com n'és de fàcil actuar contra els febles, llavors i ara, per protegir els interessos dels poderosos.
El estilo que desarrolla Sender claro y conciso, tan propio de su prosa, empuja al lector al abismo emocional de los hechos que se narran. Y es, a mi parecer, todo un lujo poder contar con un documento historiográfico tan bellamente expuesto, a pesar de una evidente subjetividad, y que aumenta más si cabe la complejidad y perspectiva sobre la realidad de la Segunda República.