Oh! Este libro me recordó muchísimo el estilo de Dazai, sobre todo en Indigno de ser humano, una novela que leí hace bastantes años, pero que siempre resulta fascinante y se mantiene muy vigente. Tiene fragmentos en que el cuestionamiento del individuo llega hasta un extremo en que los personajes se acercan a la locura o directamente terminan lanzándose al abismo. Resulta bastante oscuro, opresivo e inquietante y la continua disección reflexiva del ser humano y el mal como característica inherente de ciertas personas, relacionada a algo innato, pero también reafirmado por la historia personal, es muy interesante. La obsesión del protagonista con el recuerdo imposible de una mujer muerta en el mar también evoca profundamente la obra de Kyōka, no sólo por la imagen sino la atmósfera.
La historia se centra en un joven, criado en un orfanato, que trabaja como guardia en una prisión. La llegada de un asesino condenado a muerte de su misma edad lo lleva a enfrentarse a sus propias obsesiones y cuestionamientos respecto al mal, la justicia, la muerte, el suicidio, la violencia, etc. además de su propia historia, marcada por el abandono, la extrañeza de su propio ser y luego la culpa por el suicidio de un amigo cercano, pero también por la amabilidad e influencia de otros.
Me gustó mucho. Creo que Nakamura es uno de los autores contemporáneos japoneses más interesantes que he leído en el último tiempo. Espero poder pillar más de su obra pronto!