Esta novela es la tercera parte de la trilogía protagonizada por Jimena Cruz, los tomos anteriores son: Las niñas salvajes y Las aguas sagradas. El libro comienza durante una procesión de Semana Santa de
Granada, la del silencio, en ella están Jimena y su hermana, pero durante la misma ocurre un asesinato,
como Jimena se ve envuelta en ello se acerca y espera a la policía, después de esto Curro la invita a trabajar de nuevo con ellos.
Opinión
Como todas las obras de esta trilogía, May describe con detalle la ciudad, nos cuenta datos históricos y
costumbres de Granada.
Por otro lado, nos encontramos con un nuevo asesinato y con una amenaza que recae sobre la Alhambra,
la quieren detonar, como siempre, Jimena investiga a contrarreloj para intentar descubrir quién o quiénes
están haciendo temblar la ciudad y porqué lo hacen.
Lo que más me ha gustado del libro son las descripciones, conocer a nuevos personajes del universo de Jimena, volver a saber qué fue de algunos de los libros anteriores y que engancha mucho, aunque sea
gordito te lo lees rápido porque necesitas saber qué pasa.
Lo que menos me ha gustado es que se me ha
hecho repetitivo que hable tanto de las adicciones que Jimena tuvo, ella en el primer libro bebía y fumaba
mucho y en este lo recuerda muchas veces para hacer énfasis en que ya no lo hace, también se me ha
hecho un poco pesado el tema de que no quiera colaborar con la policía, ni sepa si realmente quiere
trabajar por su cuenta en el caso, pero que aunque este que sí que no, al final está investigando todo el rato
y hablando con la policía de vez en cuando.
Por lo demás me ha parecido un buen libro, me ha entretenido mucho y me ha gustado como se ha cerrado
la trilogía.
3,5/5