“El mismo día en que mi padre murió, inició la mayor aventura de mi vida: ayudar a mi abuela a encontrar a su verdadera madre”.
Así arranca esta intensa aventura de realismo mágico que, a través de un viaje a las memorias de la abuela Amelia, nos cruza con personajes tan alucinantes como Serapio, su valiente perro; Domingo, un héroe en forma de machete; o el mismísimo pueblo ardiente de Las Choapas, en el borde de Veracruz con Tabasco.
A quienes decidan adentrarse en sus calles de tierra, llenas de pasión, rencor, odio, amor y, sobre todo, perdón, los espera un rompecabezas armado con una entrañable destreza narrativa.
Los recuerdos ya no viven aquí entrecruza las historias de Amanda y Amelia, resultando en una novela que es evidencia irrefutable de la fortaleza y enorme capacidad de las mujeres por salir adelante a pesar de sus circunstancias, y de sus hombres.
Desde pequeño, Jonathan Hernández Sosa (Ciudad de México, 1977). había querido ser escritor y postergó la publicación de su primer libro en pro de su carrera como periodista que ejerció por más de 18 años. Actualmente, vive en la Ciudad de México, donde trabaja en su tercera novela a publicarse en 2026.
"Los recuerdos ya no viven aquí" (2024) fue su primera novela, y recientemente publicó "En caída libre" (2025), manteniendo su estilo de Realismo Mágico y una prosa que busca despertar las emociones de quienes se adentren en sus historias.
Nos situamos en varios lugares CDMX (aprox 2020-2023), DF(60's), Choapas (40's-50's)
Es un libro bellísimo, lleno de mágia, de historia familiar tradicional y actual.
Con personajes entrañables:Serapio, Domingo y otro cargados de particularidades: el cabello de Ana Luisa, el sentido del olfato de Luis, los colores que despliega Amelia y con villanos que te retuercen el alma.
Mi lectura se acompañó de muchos recuerdos que ya no viven en otras personas, mis abuelas, mis abuelos, mis tías, hubo un bálsamo en mi espíritu.
No sé cómo comenzar esta reseña. Fue una novela que me hizo sentir muchísimas cosas; me sacó varias lágrimas, me provocó un enojo terrible y me dejó suspirando de tristeza y alegría.
La historia nos habla de Amelia, que, después de haber perdido a su hijo, es visitada por su nieta quien querrá conocer su duro pasado y así entender su relación con ella.
La escritura del autor es preciosa, sabe implementar el realismo mágico de una manera impecable y muy original.
Siento que es una novela que debe leerse poco a poco y sin prisas para disfrutarla. Está llena de momentos importantes, pero que suceden cada cierta cantidad de capítulos (que por cierto, son un poco largos).
La historia es muy realista y conmovedora (además de estar basada en hechos reales); estoy segura que la vida de nuestras abuelas o bisabuelas puede asemejarse bastante a la de Amelia.
¡Lo recomiendo mucho! Me encantaría leer más del autor.
Me pareció un libro original y entrañable, a través de cantidad de historias y peripecias logra mantenerte entretenido y dejarte con una linda sensación al final.
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Disfruté mucho este libro. Me sorprendió saber que es el primer libro que escribe este autor, realmente me sentí como si estuviera ahí mismo dentro de las historias de la abuela. Me enojé, me emocioné, me entristecí. Me encanta que cuenta una historia real y no una romantizada en la que “se toma la decisión correcta” o se sigue “el deber ser”. Me gustó que muestra la parte de los seres humanos de equivocarnos y de vivir nuestras historias imperfectas pero significativas. Al principio se me hizo raro el realismo mágico del libro porque no le encontraba sentido, pero después se junta lo realista con lo mágico y hace sentido.
No sé ni por dónde empezar esta reseña. Me topé con este libro en una librería Porrúa de CDMX hace unos meses, justo el día de mi cumpleaños. Lo primero que me llamó la atención fue que estaba en un estante con ejemplares firmados por el autor, y dije: ay, qué cool.
Lo agarré para ver de qué trataba y de pronto sentí como si estuviera leyendo la historia de mi mamá, que por lo que veo podría ser la historia de muchas personas en esa zona de Veracruz, del país, alrededor de esas fechas. Así que lo compré, sin grandes expectativas… y terminé encontrándome con algo increíble.
El libro está lleno de historias de mujeres que, a lo largo de más de medio siglo, intentan entender de dónde vienen para saber a dónde van. Y me quedo pensando: ¿cuántas historias así habrá allá afuera?
Al final, no sé ni cómo reseñarlo más allá de decir que lo que importa es lo que te hace sentir. Y a mí me movió muchísimo. Definitivamente recomendable. 10/10.
Recuerdo lo aprendido en un taller sobre lectores en el cual nos repitieron que todo objeto o personaje en una historia debe estar bien justificado y debe tener una razón para existir y en esta hermosa novela, Jonathan lo hace de manera increíble.
Retomando una historia familiar, aderezado de un realismo mágico que nos envuelve en imagenes del pasado y del presente, en recuerdos de la protagonista y en una prosa a veces dura y a veces poetica, a través de la cual los elementos naturales de un jardín nos hacen sentir y un machete se vuelve el heroe y un perro se convierte en un compañero de vida, esta novela nos relata la vida de una mujer que pese a toda adversidad se forja una vida y se la comparte a su nieta.
Una excelente novela de estreno para un gran escritor.
Uff! Qué maravilla de libro, el realismo mágico está escrito a la perfección. Me sacó muchas sonrisas y lágrimas. Tuve ganas de abrazar a Amelia y sentí que podía mirar a Serapio, el perro magia. Le deseo mucho éxito al autor, ansío leer más!
Los recuerdos ya no viven aquí. Vaya nombre para tremenda historia. El autor nos lleva por diferentes historias que al final es una misma. Nos enseña que aunque pasen mucho tiempo los vínculos con las personas más importantes nunca se rompen y que no importa la edad para seguir amando con tanta intensidad.
Me sentí tan identificada con varios de los personajes. Ojalá yo también pueda encontrar ese camino como Amanda lo hizo.
Siempre estaré agradecido con Jonathan por escribir este libro. Si ya lo pudiste encontrar entre tantos otros, mi querido lector de reseñas, no pierdas más tiempo aquí y toma tu maleta más resistente, tu ropa más fresca y lánzate junto Amanda y la abuela Amelia en esta novela inolvidable. No te vas a arrepentir.
Un libro escrito perfectamente con una historia hermosa, el escritor logró hacer que empatizara con la historia y lo sientes tan real que los personajes también son parte de tu historia, un gran debut en el genero de realismo mágico. Merece leerse.
¡Maravilloso libro! Jon nos recuerda la belleza de los recuerdos, la importancia de ser sinceros con nosotros mismos y la trascendencia de las conexiones.
Está escrito hermoso, sí. Es un poco aburrido, también.
Es demasiado para mi estilo, la verdad me cansó un montón. Ya quería que terminara.
Definitivamente el autor tiene una gran forma de escribir, solo me parece que se nota que es un hombre escribiendo sobre la vida de las mujeres. ¿4 años se queda enamorada de Pablo? Después de que le pega y la engaña? Nah.
Le falta complejidad a los personajes, fuera de Amelia, me parece que la construcción deja MUCHO que desear.
Lo peor es que es interminable. Me costó bastante trabajo acabarlo.
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Es una historia basada en hechos reales muy hermosa. Que habla de adversidades, envidia, desamor, errores, abandono, amor, perdón, amistad, empatía y família. Me encanta el toque de realismo mágico que se le agrega a la trama. Lloré y me enojé en igual manera en diferentes puntos de la historia. No le di 5 estrellas porque algunas narrativas me parecieron un poco forzadas por perdonar lo imperdonable pero igual es una gran historia con una gran mensaje
Hubo partes significativas, las cuales me hicieron recordar cosas, pero hubo unas partes que me hicieron enojar y quería sacar al personaje para ahorcarlo o decirles su cosas . En general entretenido.
Me emocionaba mucho leer este libro debido a la sinopsis de la historia, sin embargo aquella aventura épica de la que se habla no llega sino hasta que está por acabarse. A mí parecer podría haber sido un libro más corto, se extiende bastante más de lo necesario y aún así queda algún que otro vacío argumental como: ¿Por qué nunca se le hizo raro a Amelia que Gabo llegara a conocer a Gabriel y a Manuel al mismo tiempo al punto de tener una foto los tres juntos? O ¿Cuál era la razón de que la relación entre Amanda y su abuela siempre hubiera sido distante? Si bien estos son detalles que pueden pasar desapercibidos, se tratan de preguntas que pudieron haber sido respondidas para la longitud de texto que de por sí alberga el libro.
Otro aspecto que no me convenció en esta historia es el uso que hace el autor del realismo mágico, el cual solo se queda en lo superficial y en elementos estéticos que no revelan en absoluto las complejidades o condiciones del contexto en que se desarrolla la historia y que siguen al personaje de Amelia, con pocas excepciones como el del machete Domingo, cuya participación como un objeto personificado se sintió bastante natural.
Más mi queja principal tal vez se halle hacia el final de la historia, en dónde se presenta un giro en la trama el cual en lugar de impactar, me hizo sentir que estaba viendo una telenovela barata. Aquí me explico:
Revelar que fue la directora de la escuela la que planeó cada una de las desgracias que afectaron la vida de Amelia desde el principio se sintió como una manera floja y totalmente cliché de atar cabos que no necesitaban enlazarse. Tal información no solo le arrebató agencia a personajes como Manuel sino que también le arranca a Gabriel de responsabilidad por sus actos. Para una historia que supuestamente enaltece el papel de la mujer y su historia en sociedades patriarcales, el hacer que una mujer sea la causante de las desgracias que sufre otra (todo a partir de una competencia entre la primera y la madre de la segunda por un hombre) fue una decisión profundamente decepcionante.
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El libro trata del viaje a la historia de Amelia, una historia llena de momentos dulces y otros más amargos. Todo eso aderezado con un estilo de realismo magico que no había leído antes. Ambientado en varios pueblos y en la capital de México, también me ha gustado introducirme en su cultura, gastronomía y otras cosas cotidianas muy diferentes a las que se viven en España.
El acercamiento de su nieta Amanda, tras el fallecimiento de su hijo, el padre de Amanda, da inicio a que le cuente sus recuerdos más íntimos. Al paso que se va desarrollando la historia ellas dos se conocen más y Amanda también toma decisiones en su vida propia.
Hay alguna escena y un personaje que es odioso, ruin y despiadado. Un hijo de la chingada, vamos.En cambio hay otros que son la esperanza en la vida de Amelia.
Me ha gustado mucho, he llorado de emoción en algunos momentos otros me ha removido de impotencia por dentro, pero en definitiva me ha gustado mucho el detalle y la escritura del autor.
“Por él era capaz de darlo casi todo: su tiempo, su amor, su cariño y hasta su mejor versión.”
“El viento que le llegaba desde el horizonte olía a venganza, a pollo frito e ilusión.”
#bookquotes
Amanda y su abuela Amelia nunca han tenido una relación precisamente estrecha y quizás ni si quiera cordial. Sin embargo, esto tendrá un cambio significativo desde el día en que la primera informa de la muerte de su primogénito a la segunda. Al mismo tiempo Amanda intenta poner orden y dar sentido a su vida; trata de ayudar a su abuela a desenmarañar la historia de su infancia, rescatar antiguos secretos y encontrar a su madre biológica.
Una historia fácil de leer y de fácil lenguaje. Se esperaba mayor fuerza en el realismo mágico. Los personajes resultan entrañables por momentos. Habrá que seguirle la pista al autor.
Estoy entre si un 4 o 4.5 estrellas, la historia es buena, cruda, narrada en dos tiempos temporales en un México pasado alrededor de 1950 y México en pandemia. La historia de Amelia es fuerte, es cruda, e igualmente mágica (amé el realismo mágico) pero a la vez, me daba coraje lo que estaba leyendo, las decisiones que se tomaban, los giros, los caminos, el machismo, la violencia a la mujer. En conclusión, la historia es buena, sí te congoja, te hace senti mil cosas, muchas descripciones, pero cumple su propósito de revivir aquellos recuerdos que tenían aprisionada a Amelia.
No podría recomendarlo más, léanlo ya mismo. Había momentos y personajes que me recordaban a mujeres de mi familia y los lugares del libro a los pueblitos donde mi familia o yo hemos vivido. Eso lo volvía de repente muy personal y las cosas parecían más cercanas, salvo la magia (o quizá aún con la magia). No importa que vayan sintiendo, acaben de leerlo y experimenten este gran libro.
En esta ficción con tintes de realismo mágico , nos cuenta la narradora Amanda , la historia de su abuela Amelia, madre de su papá, tras el fallecimiento su padre Amanda comienza a reconstruir el pasado e historia de su abuela Amelia , quien por dolores del pasado dejo olvidado alejándose de todos. una historia que nos invita a reconciliarnos con nuestra historia familia , aprender a perdonar . Lo que no me gustó es que la protagonista me pareció tipo Mary Sue, y si llegar a ser cansado ese afán de recalcar la superioridad por encima de los otros personajes , además el lenguaje soez me llegó a parecer en ocasiones excesivo como el tema del COVID me pareció con poco tacto respecto al tema en se trató , pues es una historia que gira posterior a la pandemia
Es un libro entrañable, precioso. Rara vez un libro me hace llorar, y este lo logró. La narrativa es muy buena y maneja muy bien el realismo mágico ( tan bien que tiene manera de cómo terminar con él) El perdón y el rencor son clave en esta gran historia
Este libro me cautivó desde sus primeras páginas y me dejó con el corazón apretado y lleno a la vez. Los recuerdos ya no viven aquí es una historia que se siente como una mezcla entre El murmullo de las abejas y La casa de los espíritus, por su sutil toque de realismo mágico, su profundidad emocional y la manera en que entrelaza generaciones de una familia marcada por el amor, el abandono y los recuerdos que persisten.
La forma en que Jonathan Hernández va tejiendo la historia es mágica. Cada personaje está tan bien construido que llegas a sentir simpatía, lástima, enojo o incluso rechazo por ellos. Son profundamente humanos, con todas sus contradicciones. Me encantó cómo la magia aparece con suavidad, como un susurro que envuelve la historia, y cómo al final entiendes que esa magia proviene del amor inmenso de una madre. Ese amor que no conoce límites, que se sacrifica, que protege incluso desde el silencio.
Amelia, la protagonista, me conmovió profundamente. No se victimiza, no se rinde. Se levanta una y otra vez, guiada por esa voz interior que le repite: “todo va a estar bien”. Esa fuerza interna contrasta fuertemente con la madre de Manuel, quien se deja consumir por el odio, el rencor y el papel de víctima, hasta permitir que su vida se nuble por completo. Es un contraste poderoso que nos recuerda que, al final, la vida es una cuestión de perspectiva.
Una de las frases que más me marcó fue: “¿Será que los recuerdos que tienen los demás de nosotros son lo único que realmente dejamos al morir?”. Esa pregunta me caló hondo. Debería ser una brújula para todos al momento de decidir cómo queremos vivir, en qué vale la pena invertir nuestra energía, y cómo queremos ser recordados. Porque el tiempo es limitado, y no vale la pena desperdiciarlo alimentando el odio, el orgullo o el resentimiento.
Los recuerdos ya no viven aquí no solo es una historia bien contada: es una invitación a mirar hacia adentro, a reconciliarnos con nuestros propios fantasmas y a valorar el poder transformador del amor.