In Victorian London, when Janus Stark traps a demon in a stone idol he creates a prize too alluring for criminal masterminds to resist. Enter the King of Crooks – The Spider – who tasks his infamous Crime Syndicate with stealing the statuette.
Thus begins a six decade-spanning adventure featuring a host of British comics’ finest heroes as The Steel Claw, Jane Bond, Robot Archie and Adam Eterno – with a little help from Maxwell Towers’ rogue AI – team up to ensure The Spider never lays his hands on the idol.
This action-packed team-up is written by Paul Grist (Jack Staff) with art by Tom Foster (Judge Dredd), Anna Morozova (Lowborn High), Jimmy Broxton (Goldtiger) and V.V Glass (The Last Witch).
Los súpers ingleses siempre han sido muy, pero que muy raros. La mayoría eran villanos que se habían cambiado de chaqueta, como el gran Spider o Zarpa de Acero, locos de atar como Dollmann o máquinas de destrucción imparables, como el entrañable y desopilante Mytek, mi favorito de toda esta colección de frikazos.
Lo que Paul Grist pretende con esta miniserie es insuflar vida nueva a toda esta entrañable pandilla, y lo hace con oficio pero sin brillantez, en parte porque la mayoría de dibujantes que lo acompañan en la tarea no llegan ni a la suela de los zapatos de gigantes como Reg Bunn o Eric Bradbury, dibujantes de las aventuras originales de los personajes y titanes inigualados de la industria del cómic británico. En otro orden de cosas, resulta inevitable hacer comparaciones entre las disparatadas historias de los sesenta-setenta y esta miniserie y, aunque el sentimiento de encontrarnos ante una auténtica colección de bichos raros permanece inalterado (lo que indica el gran respeto y cariño que el señor Grist les tiene), el relato se mueve por cauces demasiado previsibles, lo que al final desmerece un tanto el producto, sobre todo para los aficionados a las psicodélicas (por decir algo) andanzas añejas de esta caterva, que eran de todo menos predecibles.
Si algo destaca de esta puesta al día de los «héroes» de la editorial IPC, es la caracterización de Spider, personaje predilecto de Grist, que vuelve a sus raíces villanescas, como tiene que ser, ya que su conversión a héroe resultaba francamente absurda. Tarde o temprano, el megalómano rey de los ladrones tenía que retornar a su carrera criminal, y la verdad es que cada una de sus apariciones resulta disfrutable. En mi opinión, de hecho, solo Spider (y tal vez Dollmann) tendría el calibre para sostener un revival más permanente que esta escueta miniserie de tres episodios (más un especial), por lo que un movimiento lógico podría consistir en convertirlo en la única estrella del show, y que se vuelva realidad lo que promete la magnífica splash page final: una nueva miniserie en la que el rey de los ladrones demuestre que sigue conservando el extraordinario carisma que siempre le ha caracterizado, ya sea a uno o a otro lado de la ley. Grist puede conseguirlo, sin duda, y si pudiera dibujarlo Chris Weston... bueno, de soñar también se vive.