Cromofobia es, para mí, un ensayo fallido. Un ensayo que parte de una premisa espectacular: "la carga cultural que tiene el color (el color como concepto) en nuestra sociedad y en el arte", pero en la que, el autor, no es capaz de sacar todo el partido.
Esto se debe, desde mi punto de vista, a su sesgo de clase y género. No es capaz de ver el potencial de sus propias tesis. Por ejemplo, expone una idea súper potente: la vinculación intrínseca del color con la otredad.
El color, desde el punto de vista de la cultura occidental, es decir, desde el punto de vista hegemónico se ha relacionado con lo femenino, con lo infantil, con lo "primitivo", con lo LGTB, con lo "vulgar". El color está vinculado con toda la disidencia del sistema clasista, racista, misógino, homófobo, tránsfobo y adultocentrista en el que estamos.
Por lo tanto el color es accesorio, irrelevante, es más, es tentador, es peligroso porque distrae de la forma, de la pureza del blanco y de la línea. Esta "cromofobia" ha estado en la base de toda enseñanza artística academicista y ha sido la triunfadora de todos los debates pictóricos sobre la forma y el color. El color (la disidencia, la otredad) se debe someter a la forma (al sistema, al statu quo), la función del color es servir, ser útil y sumiso, a la forma.
Dejarse llevar por el color y que este sea el aspecto central de la obra, sólo hará de esta pieza algo vulgar, hortera, simple, nada elevado ni profundo. Pero también esta asociación está presente en la vestimenta y en el maquillaje. Usar mucho color es hortera, está mal visto, no es elegante.
Todo este análisis que hace Batchelor me parece súper revelador y tremendamente interesante. Sin embargo, el autor, despacha estas ideas en breves paginas y se centra en unas implicaciones más filosóficas que pragmáticas, entre otras cosas debido a sus referentes casi todos señoros de pro. Además en muchos casos no se sabe cuándo analiza o crítica las ideas de estos referentes o son los pensamientos del propio Batchelor.
En cuanto al propio texto, aunque la prosa es bastante buena, la organización del texto y de las ideas no me llevaban hacia conclusiones claras sino que más bien eran nexos para ideas, muchas de ellas, interesantes pero sin una gran conclusión clara.
En definitiva, me quedo con mis propias divagaciones sobre el texto, usándo su posicionamiento como herramienta de análisis más que con el texto en sí que, como decía, es más bien fallido.
Para concluir y siguiendo con esta vinculación metafórica, llenemos nuestras vidas, nuestras caras, y nuestros cuerpos de color. Seamos unos pavos reales, horteras y estridentes, que eso también es disidencia.