Artemisa, una hermosa mujer de ascendencia griega, vive en un pueblo perdido en la sierra de Veracruz, en un territorio entre la realidad y el mito en el que el primitivismo de la selva y la civilización del mundo occidental conviven en un equilibrio complejo. Allí todos la desean, la adoran como a una diosa, pero cualquier historia de amor con ella está abocada a la la que relata el narrador, cuando ambos eran jóvenes, y la que tiene con un hombre mayor, violento y poderoso, que se enamora obsesivamente de ella. Obsesiva es también la relación que Artemisa establece con un ser extraño y atemorizante, un animal casi mitológico al que parece unirla una pasión desmedida que la precipita a un destino inhumano de traiciones y espanto inimaginable.
Lo exótico y lo primitivo, lo bello y lo atroz, la mitología griega y la del México prehispánico se entretejen en esta novela en la que Jordi Soler, con una prosa magnética que deja sin respiro al lector, narra la barbarie y las relaciones de amor y dependencia que desatan en estas páginas una verdadera tempestad.
Nació en 1963 en La Portuguesa, una comunidad de republicanos catalanes situada en la selva de Veracruz, en México. Desde Bocafloja, su primera novela, Jordi Soler se convirtió en una de las voces literarias más importantes de su generación. La Casa de las Culturas del Mundo (Haus der Kulturen der Welt) en Berlín, elaboró un perfil sobre su obra donde dice: “Más que cualquier otro de los escritores de su generación, Soler ha conseguido un estilo propio, altamente visual, en su prosa y su poesía”.
Durante diez años, de manera paralela a su trabajo de escritor, hizo programas de música y literatura en dos de las estaciones de radio más influyentes de México; luego fue diplomático en Irlanda y ahora vive en Barcelona, la ciudad que abandonó su familia después de la Guerra Civil, donde trabaja en su siguiente novela y en artículos que publica en diarios y revistas.