Hoy me saco por fin una espina que tenía años de antigüedad. De Kraken había leído algún episodio suelto en alguna de esas revistas que circularon por Uruguay sobre fines de los 80 o principios de los 90 (¿Zona 84, quizá?) y, cómo siempre me pasa cuando veo dibujos de Bernet, me había fascinado. Una charla sobre este mismo artista con Marcos Vergara nos llevó a recordar esta serie y a descubrir que existía un tomo que la recopilaba al completo que, si bien no se encuentra a mano, era posible de leer si se lo buscaba con algo de paciencia en la web (así cómo la vieja revista Toutain que lo serializaba). Kraken es una de esos negros futuros de ciencia ficción que tanto le gustan al guionista Antonio Segura, donde tenemos Metropol, una ciudad enorme y sobrepoblada a la que -sin embargo- veremos prácticamente nada. Porque la historia se concentra en el inmenso, gargantuesco, sistema de cloacas que mantiene funcionando a esa ciudad y que oficia cómo interminable pasaje repleto de túneles que conecta todo con todo pero también refugio de criminales, parias, asesinos y, obviamente, el horripilante monstruo que da nombre a la serie. Nuestro protagonista es el Teniente Dante, uno de los oficiales de la Patrulla Naval que recorre estos túneles y soluciona (o trata, al menos) las diferentes situaciones que van ocurriendo aquí abajo, situaciones que siempre estarán colmadas de sangre, muerte, donde asoma lo peor del ser humano (o a donde viene a parar lo peor del ser humano, que al fin y al cabo es donde van sus residuos) todas narradas con eficaz mala leche, humor negrísimo y ese tono tan característico que supo tener (y qué acaso todavía tiene) gran parte de la historieta española. ¿Y qué decir del dibujo de Jordi Bernet? Pocos artistas son tan característicos, tan reconocibles a una simple mirada, narradores claros y diáfanos pero además capaces de estremecerte con cada cuadro, cada viñeta, cada rostro, cada personaje. Un trabajo formidable de un artista formidable, muy a tono de un estupendo guión al que se le notan los 30 años que tiene de antigüedad, pero no pocas veces para bien.