Iba con la ventanilla del coche bajada, podía sentir como cada vez el aire se volvia más espeso, como el aroma a verde césped había desaparecido para darle la bienvenida al olor a motor, estuvimos diez minutos parados en la autopista, todos iban de vacaciones, y yo me iría a vivir permanentemente a una ciudad que desconocía. Veía a los conductores y pasajero, niños entusiasmados, mientras que dentro de mi coche solo estaba mi padre, conduciendo centrado, mi madre, con el móvil buscando el mejor color para la pared del nuevo local que iba a montar, mientras que yo no le veía ningún futuro a esta vida, a esta nueva vida que sin buscarlo, me hizo ahogarme en un mar, que yo llené de mis pedazos. La etapa adolescente suele ser dificil, más aún si te mudas a una nueva ciudad, donde todo es nuevo.Ginevra llega a la ciudad dispuesta a irse cuanto antes, hasta que en su vida se cruza el chico del baño, con una oscuridad propia del profundo océano, y ella, amante de lo imposible, se lanza al revuelto mar sin saber que eso la dejará hecha pedazos ¿Podrá Ginevra superar las oleadas de Jeremy? ¿O tendrá que rendirse ante la brutalidad del dolor?
Esta historia me hizo recordar lo intenso de la adolescencia: los cambios, las amistades, los amores confusos y esa sensación de no saber quién eres ni a dónde vas. No es una novela perfecta pero me gustó el hecho de ver cómo crecen mientras se rompen un poco en el proceso porque eso es lo que pasa en la vida real. Hay momentos intensos, desiciones desesperadas y relaciones que no son del todo sanas, pero que realmente reflejan lo que se vive en esa etapa. El final me dejó medio plop porque esperaba otra cosa pero al final sentí que fue un buen cierre. A veces las historias no tienen que terminar como quisiéramos sino como necesitan terminar.
Me a gustado muchísimo la historia, el final quizás me a descolocado mucho, porque esperaba algo diferente. Me han gustado sus personajes, me he quedado intrigada con algunos y he dudado de otros.
Es un libro típico de los que leía de adolescente. Jeremy no me caía bien y la historia de amor la sentí muy rápida. ¿Ese primer beso? ¿Qué? A veces era complicado seguir los tiempos y lo sentía recargado de clichés. A Ginevra aunque me costó entenderla, al final lo conseguí y sí pude apreciar su evolución. En general, los personajes secundarios sí me han gustado, excepto la “mejor amiga”.
Una historia de una joven adolescente, Ginevra. Su vida cambia y gira alrededor de Jeremy, ambos luchan contra corriente de su amor, negándose a sentir. Dónde al final acaban hechos pedazos. Lo recomiendo si buscas algo ligero y sincero.
Este libro es un breve resumen de una breve estapa de la vida: Lo que significa enamorarse por primera vez. El dolor de la adolescencia. La perdida de amigos. Y cientos de sentimientos que cada adolescente vive en esa etapa tan complicada. Pedacitos de cristal es la hitoria de Ginevra, una adolescente que al mudarse se enamora del escorpion venenoso, donde su final es un "hasta luego" porque como la vida misma, el final es incierto.