No fue penal ofrece dos versiones de una misma jugada. En forma dramática, ese lance une a dos amigos que el destino convirtió en enemigos. El Tanque dirige un equipo que descenderá a segunda división si pierde el partido. Desde su pequeña prisión de director técnico, enfrenta algo más que el su futuro y su pasado están en juego. Con la garganta hecha trizas, lucha contra la torpeza de sus propios jugadores y las decisiones del árbitro. Mientras tanto, es observado por Valeriano Fuentes, el examigo con el que compartió una tragedia que cambió sus vidas y que ahora está a cargo de la implacable justicia del VAR. Durante años, Juan Villoro, ganador del Premio Internacional Manuel Vázquez Montalbán por Dios es redondo, ha escrito crónicas y ensayos de futbol. Esta vez se sirve de dos narraciones complementarias para contar una historia sobre la pasión deportiva, la hermandad y sus rivalidades, y para explorar la condición teatral de quienes intervienen en el juego desde fuera de la cancha. Las jugadas polémicas dependen de quien las mira. No fue penal pone en escena una desconcertante condición del lo que para unos es legítimo, para otros es un agravio. El partido se detiene y la acción es revisada por el VAR. ¿Cuál será la sentencia? Dos historias muy distintas explican ese inquietante momento de decisión.
Juan Villoro is Mexico's preeminent novelist. Born in Mexico City in 1956, he is the author of half a dozen prize-winning novels and is also a journalist. In 2004, he received the Herralde Prize for his novel El testigo (The Witness).
"Te adoro, te odio y te necesito, Pepe. A veces la amistad se parece al futbol".
Tenía muchas ganas de leer lo que escribe Juan Villoro sobre futbol porque, se sabe, es un gran conocedor pero, sobre todo, un tremendo aficionado. No me esperaba que esta novelita sobre la nostalgia, el rencor y los reproches que hay en una vieja amistad entre expamboleros hablara también de desapariciones forzadas y cómo el crimen organizado está metido hasta en las tribunas.
Además, Juan Villoro le va al Necaxa. Como yo jeje.
Tal cual lo escribió Galeano: el fútbol es la cosa mas importante, dentro de las cosas no importantes. Es una representación vívida de la vida, sus matices, sus anhelos, sus limitaciones. Muy buena esta historia. Adoro a los autores que logran exponer su vulnerabilidad a través de sus pasiones sin miedo alguno, a los autores que expresan lo tangible que es la pasión por la pelota.
Villoro es una maestro de la literatura contemporánea. Esta pequeña escena novelada que tiene como parafernaria el fútbol y que esconde una relación de amistad venida a menos. Exploración del lenguaje, la pasión, el fanatismo, el desengaño, se yuxtaponen "El Tanque", personaje que cree en algo más que su yo y "Valeriano Fuentos" un jugador genial que quiere creer que existe algo más que el yo. Es una novela corta muy divertida y altamente recomendable para leerse mientras se está viajando.
Ahora si que me hicieron la finta con este libro. Sorpresivamente no trató sobre lo que yo pensaba. Es un libro muy corto que no sé muy bien qué pensar de el. Personalmente me gustó más la segunda perspectiva de la historia.
Me encantó! Una narración detallada que hace que observes ambos lados de la moneda, los procesos e intenciones de la mente en cualquier circunstancia. Lectura ligera, refrescante y divertida.
Juan Villoro es uno de los mejores escritores contemporáneos, tiene una facilidad para hablar de cualquier tema, es un experto del lenguaje, su literatura es muy prolífica y logra captar la atención del público sin importar si es cuento, crónica, novela, texto periodistico, conferencia o entrevista, tiene libros para todas las edades. Y además es un fanático del fútbol. Cómo aquel gran Eduardo Galeano que escribía libros completos de anécdotas deportivas, Juan Villoro hace lo propio con sus relatos. Lo mismo puedo encontrarlo en un documental de la selección mexicana como dando un curso de Gabriel García Márquez o algún otro escritor, en cualquier ámbito se nota la experiencia que tiene. En este libro cuenta dos historias paralelas, más bien dos versiones de la misma historia, la misma jugada que “no era penal” contada por los dos antagonistas, en la primera un director técnico que fue contratado en la jornada 9 para salvar a un equipo en descenso se juega su chamba en los 90 minutos del último partido del torneo, un empate podría evitar el descenso, casi al final del partido llega un pitazo que podria ser decisivo, el árbitro central ha marcado la pena máxima, pero el no tiene la última palabra. La chamba del director técnico depende del quinto árbitro, el encargado del VAR, que no es más que el segundo antagonista de esta historia, el exfutbolista seleccionado, uno de los máximos idolos del balonpie nacional y que vio su carrera rápidamente truncada por una lesión provocada por quien fue su vecino y amigo de la infancia, una lesión provocada en un entrenamiento, una lesión que condicionó el resto de su carrera dentro de la cancha. Ahora es el máximo verdugo porque sus errores no pueden justificarse como el árbitro central, ya que el tiene la tecnología y puede observar la jugada una y otra vez desde diferentes ángulos y… así es como Villoro logra que apreciemos esa jugada que dura unos segundos desde diferentes perspectivas, nos muestra en cámara lenta todo lo que ocurre con estos dos personajes. Miles de almas se contienen por un minuto en espera de un veredicto final y al final, perdón por el spoiler, siempre habrá alguien que no estará contento de la decisión de otra persona, porque así es la vida en esencia, todo se resume a pequeñas decisiones que pueden cambiar el rumbo de la vida, y por mucho que se cuente con las mejores herramientas derivadas de una evolución constante, siempre existirán malas decisiones que parezcan buenas o buenas decisiones que parezcan malas. Juan Villoro además de escritor es filósofo y eso se plasma muy bien en sus escritos
[4.0/5.0]. En "la versión del tanque" me sentí un poco decepcionado, sentí que era más narración de un partido que historia, por eso pensé que le pondría menor calificación, pero "la versión de Valeriano" rescató todo. Se convirtió de un escrito de fútbol con historia a una historia con tintes de fútbol.
No soy un gran aficionado del deporte, pero la historia y la narración me hicieron pensar, muchas veces, que sí estaba captando los términos y las jugadas.
De las cosas que más me gustaron fue la sub-historia del club del odio al América, le terminé tomando cariño a esos personajes.
La parte de Valeriano me gustó más, no solo por lo que ya dije, sino porque en él se sentía esa amistad de la que hablaba el tanque, este último solo se la pasaba quejándose, mientras que Valeriano recordaba, extrañaba e intentaba ser justo.
Yo creo que el tanque sí es culpable de la lesión en un 50%, fue un accidente, pero siento que se pudo quitar y no lo hizo, hasta Valeriano, que decía que fue accidente, terminó diciendo que le guardaba algo de rencor.
Me hubiera gustado saber qué pasó en ese penal. ¿Sí anotaron el gol?
“Olvida el canijo pasado: no fuiste mi verdugo porque no fui tu víctima, tampoco soy tu verdugo.” “Los triunfos siempre llegan con nombre ajeno.”
“Me dabas envidia, luego me diste lástima, ahora ya no sé.”
“Pero no hay modo de calmarte, nunca hubo modo. Naciste exagerado.”
#bookquotes
Una historia contada a dos voces, por un lado está Veleriano, quien fue una estrella del futbol mexicano, pero tan breve que sólo unos años después de su gloria, ya nadie recuerda su nombre. O casi nadie, porque el Tanque, quien fuera su mejor amigo no sólo lo recuerda vagamente. Un desafortunado hecho separa la vida que tenían mientras jugaban para el mismo equipo y ahora un nuevo evento hace que sus caminos se crucen nuevamente.
Poco se ha leído de Villoro, sin embargo este segundo texto breve se ha disfrutado pese a la distancia que se tiene con una de las grandes pasiones del mundo. Los soliloquios de los dos protagonistas se antojan sinceros y bien desarrollados. La revelación del final le da un buen toque al cierre.
“Te adoro, te odio y te necesito, Pepe. Es un milagro. A veces la amistad se parece al fútbol”.
Que Villoro és un dels millors escriptors a l’hora de parlar dels sentiments a través del futbol no és cap sorpresa, és dir que l’aigua pot mullar.
Però aquesta història, la del Pepe i la del Valeriano, és el relat perfecte de per què es pot fer literatura amb el futbol com a excusa. Lleugera, precisa i divertida. A més, Villoro sempre aconsegueix teletransportar-nos a Mèxic a la perfecció. Si has estat, et recordarà com és. Si no és el cas, com un servidor, et fa una imatge molt fidedigna de com és. No per descripcions com a tal, sinó per formes de ser.
Me pareció un libro bastante entrañable escrito en un lenguaje digerible y divertido pero no por eso falto de profundidad, siento que , especialmente el tanque, habla (o narra??) como esos entrenadores vieja guardia sienten que hablan, como con este noseque que trae boina y se siente culto pero a la vez vulgar¿? yo sé que el tanque usa boina y una cadena y tiene barba y se siente medio españolete/argentinoide aunque no tenga nada de nignuno, no lo sé jajaja yo solito me entiendo, valeriano fuentes me pareció sincero y bastante más simple que el tanque, me gustó su transpatencia emocional, en fin ya que se besen
Partida en dos como lo está la cancha, así se presenta esta novela breve de Villoro, virtuoso de la prosa y conocedor como pocos del futbol. En este libro el deporte más popular en México es texto, contexto y pretexto para una reflexión sobre la amistad, un retrato de la apasionada afición que profesan muchos mexicanos e incluso para exhibir viñetas de un país violento en el que el crimen organizado está metido hasta en las tribunas de los estadios. Se lee de una sentada y se sigue con la emoción de una buena crónica deportiva pero es mucho, mucho más. Gran pequeño libro.
"Piensa enserio lo que te voy a decir: ¿te matarías por el futbol?"
Es el primer libro sobre fútbol que leo del gran Juan Villoro y no podría estar más que satisfecho.
En esta novela de menos de 100 páginas, Villoro retrata el viaje de dos mejores amigos. Comenzando por el fútbol de llano, la transición al fútbol profesional y cómo los caminos de la vida los llevan a carreras diferentes para enfrentar rivalidades.
Un libro en donde la amistad se juega en un partido y nos hace reflexionar que la moneda tiene dos caras.
Me gustó mucho la forma en que está narrada la historia, primero desde el punto de vista de "El Tanque" y después desde la perspectiva de Mariano, un jugador de gran talento, pero que se tuvo que retirar. La historia es entretenida y con un lenguaje futbolístico que realmente te hace sentir en un partido.
Un libro cortito y muy cute. Aprecio mucho estas frases: “las jugadas polémicas dependen de quien las mira” y “cada quien ve lo que quiere”. Así es no solo con el fútbol sino con todo en la vida. Yo, igual a Valeriano, no soy súper fan del fútbol, pero me gustó bastante la narración.
Una novela muy entretenida, divertida, trágica y dramática. Aún si no te gusta el futbol la disfrutarás. La tensión narrativa entre los dos personajes, y de cada uno de ellos con ellos mismos, es universal y puede trasladarse perfectamente a otras actividades humanas.
2.5 ish. No sé, no me gustó. Sobre todo la primera parte me costó mucho entender algo. La segunda parte la entendí más y me gustó más pero no fue un libro para mis gustos.
Una combinación de relato y contexto de la situación en México y el futbol. Alguna temporada de la serie Club de Cuervos se puede resumir con este libro y con una jugada.
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