En el difícil arte de subirse al ring de la poesía, Darío Carrillo, con estos poemas, se trepa a las cuerdas para en ocasiones hacer juego de sombras, o entrenar con un sparring, en algunos casos propinar contundentes "knock outs" pero con el riesgo siempre latente de caer y quedarse en la sombra. No sé mucho de boxeo, y tal vez tampoco de poemas, pero más de uno seguramente se robarán exclamaciones de sorpresa, una marca en la página o un movimiento de aprobación.