Se acerca el final de curso y Serena tiene pesadillas. Bajo lo que sus padres toman por nervios ante los exámenes se oculta algo más siniestro. Un personaje que se presenta a sí mismo como el Doctor Letargo, y que es el padre de su compañera de clase Insomnia, amenaza a Serena y sus amigos Virginia, Raúl y Simón. Los cuatro advierten que algo ocurre cuando sus sueños empiezan a tener consecuencias en la vida real...
Ricard Ruiz Garzón (Barcelona, 1973) es escritor y periodista literario. Licenciado en ciencias de la comunicación por la UAB, donde también cursó estudios de humanidades, colabora desde hace más de una década en el suplemento literario de El Periódico y también en las revistas Qué Leer y Time Out así como en el programa El Dia de COM Ràdio. Ha sido coordinador de contenidos del programa de libros Qwerty, dirigido en Barcelona TV por Joan Barril, y ha colaborado en medios como TVE, TV3, Cadena SER, Catalunya Ràdio, RNE y RAC-1. Actualmente es profesor del curso de Novela del Ateneu Barcelonès.
3.5/5.0 Es un libro muy imaginativo, rápido de leer que han hecho que fuera devorado en una mañana. Toda la creación del mundo de los sueños resulta curioso, sobretodo en "la metamorfosis" (con guiño a Momo).
Sin embargo, es un libro que para mí me ha molestado ciertos momentos por su estilismo. La voz narrativa se asemeja a las novelas de Lemony Snicket, y eso es un acierto y a la vez produce las mismas sensaciones que alejan al lector si no entra bien en la historia. - Por un lado, el uso constante de símiles y comparaciones por parte de la protagonista, han hecho que enlenteciera unos eventos que, sin tanta palabrería, serían más aprovechados. (Nótese que en el clímax la protagonista no entra en esas comparaciones... bueno, sí. Pero muy pocas). Incluso el hecho de usar tantas comparaciones producen "anacronismos" en su forma de pensar, o en el "target" de público (infantil casi juvenil) al que va dirigido. ¿Cómo puede un niño imaginar que el corazón de una flor es un útero? ¿O en qué forma se justifica que Serena haya tenido una escena tipo "Akira", si quizás ella no los ha leído los cómics (ni el lector infanto-juvenil siquiera tampoco los ha leído)?
- Por otro, los momentos "paternalistas". No sólo por los adultos, que ya de por sí iban diciendo "eso no tienes que saberlo, Serena" y cosas por el estilo... ¡sino por la propia protagonista! La mayor parte del inicio es un "ya os lo explicaré", "esto no toca ahora pero mola un montón". Y cuando piensas que te lo va a explicar todo, se saca un "Y me dijo dos frases muy importantes" o un "Y me rebeló el secreto". Para que luego lo explique en momentos de clímax, como si fuera una gran rebelación... Molesta, y creo que si fuera niño también me molestaría incluso más.
No por ello, no me ha dejado de gustar la historia. Creo que es de una calidad muy buena, incluso hasta detallaría dos capítulos que me han gustado mucho: Y quiero, en algún momento, leer la 2ª y futura 3ª parte. Pues sé que lo haré con la misma pasión que este primer libro.
Crítica a la versión en catalán (que no por ello se notaban errores en la traducción): las ilustraciones, bien entrada la parte interesante del 2º libro, se avanzan a la trama ¡y producen SPOILERS...!
Con El libro de Morfeo se inicia la serie juvenil "Guardianes de sueños", la fantasía onírica imaginada y escrita por Ricard Ruiz Garzón y Álex Hinojo que narra lo que les sucede a un grupo de niños que forman la pandilla de Los Guardianes, formada por Serena, Raúl, Simón y Virginia. Su aventura comienza cuando comienzan a compartir unos extraños sueños en los que aparece el abuelo de Serena y son amenazados por el siniestro Doctor Letargo. Es una aventura sencilla y entretenida publicada por La Galera en una edición preciosa ilustrada por Pedro Rodríguez.
Es muy entretenido y no veo el momento de poder leerlo con mi hija, pero me parece que desaprovecha un poco la premisa. La aventura principal funciona y engancha, aunque no le veo el sentido a algunos personajes y le veo algún problemilla de base. Es posible que los volúmenes siguientes complementen a este y, en retrospectiva, algunos de estos problemas desaparezcan. Me reservo el derecho a revisitar mi valoración en ese momento.