En realidad le pondría 3.5.
Es un libro de lectura rapidísima, sencilla, aún así Karina logra transmitir lo que siente a través del texto. Yo no catalogaría a este libro como un libro que hable de Oaxaca, más bien siento que es una ficción autobiográfica, un texto que habla de la relación de Karina con su padre, en la presencia, medio-presencia y ausencia.
Oaxaca queda en un segundo plano, y no es que esté mal, pero en la presentación del libro en el IAGO, les invitades y algunas personas del público hablaban de que el texto es una cartografía de Oaxaca. También decían que es una historia de Oaxaca; pienso yo que sería mejor decir que, la historia muchas veces se desarrolla en Oaxaca pero no llega a ser EL ELEMENTO.
Me quedan ganas de leer más historias que hablen de Oaxaca en el 2006, pero que Oaxaca sea el elemento central. Fuera de todo, la verdad es un libro bueno, leería otras cosas de Karina.