"Supo tan pronto todo, tenía desde tan niño en el corazón la levadura de la vida, que se le encalló, se le enfermó como una maldición para toda su existencia."
Juan Medinao es un protagonista amargado, destinado a la angustia y la desdicha. Espera, consciente y pacientemente, a que un Dios impreciso le libre de la maldición que la genética y el ambiente le han impuesto. Por otro lado, Pablo Zácaro, representante de la suerte, la cercanía a la tierra y la feliz ignorancia, establece una clara y estructural contraposición con su medio hermano. Juan se obsesionará con Pablo, amándole y odiándole al mismo tiempo. En el recorrido de esta pasión (al principio contradictoria, pero coherente en el fondo) se conoce al personaje de Juan, tan humano y tan imperfecto, al que analiza perfectamente Pablo en el inocente pero crucial monólogo: "Tú no eres nadie. Tú no eres nada."
Esta novela trata de la historia de un muchacho desgraciado y solitario y su relación con el resto de la humanidad. Ana María Matute analiza aspectos muy interesantes de la psicología infantil, caracterizando a personajes precozmente maduros y asolados por las circunstancias desde su más tierna infancia. Así, a lo largo de la historia se generan adultos marcados por la infancia perdida, el sentimiento que, como levadura, desarrollará en sus corazones sentimientos de apatía y huida. Todo esto se observa en personajes como Juan o Dingo, contrarrestados por Pablo Zácaro, que aunque perfecto no peca de inhumanidad.
Fiesta al Noroeste es un libro que va de cabeza a mis favoritos. La prosa es intachable. La escena de Juan en su cuarto iluminado por las luces del crepúsculo, en medio de las paredes blancas y con la única decoración de una cruz negra, poco antes de que llegara a Dingo a buscarle; así como la fría descripción de la madre en su lecho de muerte, amoratada; la frialdad de Pablo ahogando a los cachorros; o el rostro maravillado de Dingo, que logra aterrar a Juan, ante las luces de Carnaval... En fin, cuenta con una imaginería original y muy bella (las escenas esperpénticas dan para una reseña completa), así como con un estilo logradamente plástico y lírico. Los personajes parecen derrochar nuestra empatía, los escenarios son vívidos y los diálogos demoledores. Es una alegoría a la infancia maltratada, a la represión, a los anhelos no cumplidos. Y todo en tan poquitas páginas.