Otro libro genial de María Negroni. Se trata de una obra desbordante, una instalación que es palabras, imágenes, sonidos. Tiene esa atmósfera de alta poesía que tensiona lo concreto y lo abstracto en un mismo objeto sensorial y formal. El objeto Satie. Hay muchas voces en este libro, voces que por sí mismas desbordan. La clave, sin embargo, es Negroni, que hace hablar a todas esas voces en una polifonía maravillosa. Es un objeto María Negroni. Varios son los niveles de extrañeza en este objeto. Me gustó especialmente uno de esos niveles por ser atípico en el experimentalismo. Es un objeto pulcro, apolíneo. Creo que las intensidades estéticas destruyen, son dionisíacas, pero no siempre, parece no ser necesario. “Una sola palabra alcanza para desordenar el azar” (p. 43). Este Objeto Satie se compone así, de fugas apolíneas de un gramático que logró elaborar la negatividad de la belleza.