Este ensayo es el retrato de una de las generaciones más interesantes en la historia moderna de México: la de un grupo de amigos y condiscípulos que se inició a la vida universitaria en medio del fragor de la revolución mexicana. Son sus claves el tono y el temperamento que Manuel Gómez Morin (1897-1972) depositó en este ensayo autobiográfico. El impacto de este libro se podría rastrear en escritos como "Pasado inmediato" de Alfonso Reyes, un autor ciertamente ajeno a la generación de Gómez Morin, e incluso en las páginas autobiográficas de uno de sus maestros, José Vasconcelos. No obstante su brevedad, característica de los escritos de Gómez Morin, este libro define con claridad el repertorio de alternativas vitales e intelectuales que aparecieron en el horizonte de una generación impactada en la misma medida por la violencia de la lucha revolucionaria que por el espectáculo del mejor de los mundos posibles que tal sacudimiento abrió ante sus ojos.
Una excelente crítica al estonionismo de una juventud revolucionaria pero desorientada. Esta reflexión puede aplicarse, en su esencia, al análisis de los pasos que han seguido las generaciones posteriores.
Este temprano ensayo de Gómez Morin -fue escrito en 1926- ha sido muy mal interpretado. Más que un libro autobiográfico o la reivindicación de una supuesta generación de 1915, misma que en los términos de Ortega y Gasset nunca existió, revela el temprano desencanto del joven abogado de Chihuahua con los logros de la Revolución, y perfila un catálogo deontológico que puede situarse como elemento precursor de la temprana ideología del Partido Acción Nacional. Indispensable texto para los idealistas de corazón.