Una mujer se prende fuego dentro de un cajero automático ante la mirada displicente, e incluso gozosa, de otra mujer. Este es el comienzo inolvidable de La señorita Porcel. A partir de aquí se irá desandando el camino, trazando los hechos que desembocan en esa noche fatídica. Y sobre todo, replantea el vínculo entre víctima y victimario: ¿dónde comienza la violencia, en lo simbólico o en lo real?
Escena tras escena, Esther Cross irá tallando un bajorrelieve de las clase alta argentina, sus odios, sus códigos, sus mandatos. Y entre el champán y el poder, nuestra heroína llena de rencor y resentimiento viene a hacer, nada más y nada menos, un poco de justicia poética. La única que importa.
Publicada en 2008, ganadora del Premio Internacional de Narrativa de la editorial Siglo XXI en México, La señorita Porcel puede ser leída como la historia de una venganza, elegante, por cierto, pero es también el holograma de aquellos días en los que un país en decadencia bailaba al compás de un helicóptero huyendo.
Esther Cross estudió Letras y es licenciada en Psicología. Ha publicado las novelas Crónica de alados y aprendices (1992), considerada una de las revelaciones literarias del año y La inundación (1993), ganadora del Premio Fortabat ; el volumen de relatos La divina proporción y otros cuentos (1994), algunos de los cuales han recibido importantes distinciones en el país y en el extranjero ; y, junto a Félix Della Paolera, Bioy Casares a la hora de escribir (1988, Tusquets, Ensayo 2), libro de entrevistas con el gran narrador argentino. En 1998, obtuvo la Beca Fullbright.
La narración de Esther es como siempre, impecable. Personalmente, me quedo con Radiana, dos años más joven, pero la lectura de las novelas de esta autora envuelven en su estilo y te atrapan fácilmente
Me gusto mucho sobre todo por cómo trae el 2001 en Argentina. No había leído tanto sobre esa época y en ese sentido me pegó porque me hizo rememorarla. Es una Argentina que por momentos parece muy lejana, pero al mismo tiempo sorprendentemente cercana. La desesperación, la pobreza, la incredulidad… todo eso se siente muy actual. También me quedó muy fuerte esto de cómo lo de Ema en el cajero explota casi al mismo tiempo que todo lo demás: como si lo íntimo y lo social fueran parte del mismo estallido. Afuera, el país prendido fuego, las calles, y esa imagen de Fernando de la Rúa yéndose en helicóptero en medio de la Crisis de diciembre de 2001 en Argentina. Adentro, esa violencia más contenida pero igual de intensa. La venganza de la sobrina nieta en ese contexto no aparece como algo aislado, sino como una consecuencia de todo ese escenario social que termina explotando.
Es el primer libro que leo de esta autora, y en verdad encantó; prosa fluida que toca de cerca parte de la historia de mi país y de las características de algunos sectores de la sociedad.
Diez días, diez comentarios breves sobre libros leídos, para tachar pendientes. Hoy "La señorita Porcel", de Esther Cross @esther.cross, novela publicada por Clubcinco @clubcincoeditores.
Había avanzado solo un par de páginas y en mi cabeza se disparaba la pregunta de cómo había sido posible que yo llevara ya como cuarenta años leyendo sin haberme topado jamás con esta autora. Le di cinco estrellas en Goodreads, situación excepcional. Y lo subrayé un montón.
Qué novela, por favor. La historia, ubicada en la crisis de 2001, que caló hondo en varias generaciones de argentines. El protagonismo de la clase alta, que de no haber sido admirablemente retratada quizá me habría hecho perder el interés. El estilo de Cross, tan singular, en tiempos en que cuesta encontrar una cuota de originalidad.
Arranca con una mina atrapada en un cajero automático que se está prendiendo fuego, mientras otra la observa y no la ayuda. A que despierta curiosidad, ¿no? Bueno, leanla, no se van a arrepentir.
Pude hacer esta lectura gracias al Tinder de Pila de Libros @piladelibros :)
Me gustó muchísimo la prosa de de Esther Cross (es lo primero que leo de ella y me dan muchas ganas de seguir leyéndola) pero la historia en sí me dejó con sabor a poco. Disfruté cada página -porque, de nuevo, su prosa me encantó y marqué muchas cosas- y así y todo me costó horrores llegar al final porque no sentía intriga. Sentí que algo de los capítulos escalonados -la historia paralela- no hacía mas que engordar el libro. Un libro que me encantó, pero no disfruté.
«Sé por qué lo hice, estoy en pleno uso de mis facultades y soy coherente. Pero dicen que una persona es muchas personas a la vez y que es sabio aceptar nuestras contradicciones.»
Mientras Ema Ponciana Porcel de Peralta está caída en el piso de un cajero automático, el cual se está empezando a prender fuego y que tiene la particularidad de tener su salida bloqueada, su victimaria, nuestra narradora, nos cuenta cómo llegó allí. ¿Qué mejor forma de empezar una novela ubicada en la crisis del 2001, en el baluarte por excelencia de los "barrios bien" de Argentina, la famosa Recoleta?
«¿Por qué últimamente me caen bien las personas de mal carácter? ¿Por qué presiento que estos días son más sinceras las personas antipáticas?»
Con un enfoque diferente a las novelas ubicadas en esta época, nos metemos dentro de la clase alta Argentina y cómo también algunos personajes se ven afectados por la crisis. Teniendo una realidad tan diferente a la de nosotros, simples mortales, es difícil empatizar con sus dificultades. Sin embargo, la autora más que apelar a eso nos muestra sus puntos débiles, ironiza sobre sus preocupaciones... la verdad quedan bastante ridiculizados. Y con eso, sí pude conectar. Me mantuvo entretenida de principio a fin, con referencias a nuestra cultura popular (¿quién no sabe acaso acerca de la velocidad de Crónca para aparecer ante una primicia?) y con mucha ironía.
Es la primera vez que leo a la autora y me sorprendió positivamente. Me pareció una perspectiva original aunque me habría gustado un mayor desarrollo de la narración. Como lectura ligera está muy bien y es muy entretenida. El detalle del helicóptero en la portada para nada sutil me parece sublime.
«Imaginen lo que es ser una bomba y vivir en esta ciudad, que es un campo minado. Pasar por la entrada de un edificio, ver que el portero le dice a un tipo que se vaya a dormir con su frazada a otro lado, y no hacer nada.»
El comienzo, con una mujer prendiéndose fuego en un cajero automático mientras otra mira casi con placer, es directamente inolvidable. Me gustó mucho el retrato ácido por las miserias de la clase alta argentina y de la "rica venida a menos", y la mezcla de resentimiento y elegancia que lleva a cuestas. Cinismo y humor negro. Prosa limpia, simple y afilada. De a ratos abundar en detalles de tantas historias y personas aburre un poco.
Esperaba otra cosa, me pareció interesante la construcción de los personajes del barrio y la vida de la protagonista en general en contraposición con la situación de la Argentina en el 2001 pero me faltó más. Me fué una lectura muy fluida pero las idas y venidas y los tiempos que manejó no me fueron entretenidos.
Me encantó el estilo de esta novela, la protagonista está tapada por las deudas pero poco parece importarle, al menos hasta el final. Me gustó mucho su retrato de la sociedad resentida y acomplejada de Buenos Aires. En algun pasaje la describe como un campo minado y no le pudo pegar más. Mi humilde, improvisada reseña un 25 de mayo.
El retrato de una clase social argentina que cae, que se encuentra en la calle porque cayeron todos en la misma y pasan al lado del homeless del barrio para ir a cenar con gente de doble apellido que también lo está perdiendo todo, el trabajo, la plata, las casas, todo mientras Ema Porcel de Peralta va perdiendo su cuerpo, su persona, su vida, dormida en la cama de un hospital de Parque Chas.
Leí de Esther Cross el libro de cuentos Kavanagh (ambos en las ediciones de ClubCinco) y la frescura de su escritura y de su humor se mantienen en ambos libros, en cada capítulo de la novela y en cada personaje.