L’escola de l’ànima es una invitació fascinant per descobrir, partint dels fonaments de l’educació, l’horitzó d’una vida madura, fecunda i espiritual. Pas a pas, les realitats que anomenen paraules com lloc, ensenyament, companyia, atenció, món, cura, contemplació, creació… van il·luminant el camí amb llum propia i ens descobreixen nous sentits: cada esser humà se’ns revela com a origen, i la trobada, com “una ànima que toca una altra ànima”. Una vegada mes, Josep Maria Esquirol, a la seva recerca de l’essencia de les coses, ens planteja una proposta lluminosa i esperançadora en temps de desorientació, una conspiració singularíssima, l’orde filosofic de l’amor.
Josep Maria Esquirol Calaf (Sant Joan de Mediona, Alt Penedès, 1963) és un filòsof, assagista i catedràtic de filosofia de la Universitat de Barcelona. Dirigeix el grup de recerca Aporia, sobre filosofia contemporània i sobre la relació entre filosofia i psiquiatria.
Qué cosa tan maravillosa y clara. Esquirol teje la verdad y la transforma en aliento para la vida, porque eso es educar: alentar. Dar vida a lo vívido y experimentado.
Una actualización general: No subo la reseña entera porque estoy de reposo tras una operación quirúrgica y me tiene que venir una mesita pequeña para escribir cómoda desde el sofá. Lo he leído hoy casi del tirón !!! Ya la subiré a Revista Détour pronto si me leéis por ahí.
El filòsof J.M. Esquirol fa una defensa de l'ànima de l'educació: la descoberta i l'admiració sempre nova del món, les relacions i el rostre sempre misteriós del tu i d'allò bo i que fa bé a la vida espiritual de les persones que se senten i es viuen en camí.
Un llibre que retorna l'esperança en allò bo, bonic i savi que vol ser l'educació a les noves generacions.
Una forma de ver la vida como un lugar en el que aprender y crecer. Que las personas que cruzan tu camino sean maestros de diversas materias, no todas tangibles. Que los lugares te inviten a "cambiar la mirada" cuando cruzas su umbral.
Un libro que hace ver la vida mucho más bonita, más acogedora y más esperanzadora.
Quien espera puede tener miedo. De hecho, es normal que tenga miedo. La esperanza es esperar a pesar de todo, y también a pesar del miedo. La desesperanza tiene siempre el aspecto del cierre: sin mañana, sin tiempo, sin ventana. El alma humana está hecha de esperanza.
Sintetiza extraordinariamente lo que es la educación, la escuela y los males que amenazan. Se nota que es filósofo, que controla la precisión de las palabras y del pensamiento. Y eso es una delicia. No podría exponer en poco espacio todo con lo que me quedo, porque tengo notas casi de cada epígrafe. Algunos de los puntos que más me han interesado, y sobre los que volveré a reflexionar (quizás en comunidad, pues varios a mi alrededor se lo están leyendo): el umbral como puerta hacia lo diferente (véase el umbral de la escuela), el encuentro -no la fusión- como puerta primera hacia cualquier educación, las amenazas crecientes del ecnomicismo y del psicologismo que se cuelan y dañan la verdadera educación del alumno, el optimismo ontológico que exhibe. Como dice Esquirol, “por la belleza y por la hondura viene un sí, un sí admirado y agradecido”. Una joya para todo profesor.
La escuela del alma es un libro de filosofía que plantea una manera de vivir en los márgenes. Se refiere a tomar el control de nuestra vida, no dejarse llevar por la sociedad de las masas. Los últimos capítulos me fascinaron, se habla del bien y del mal, la contemplación, la función de las relaciones humanas y del acompañamiento. He puntuado con un 4/5 porque los primeros capítulos relacionados con la educación me parecieron un poco utópicos. Después de unos días pensé que está bien exponer esa utopía y que el pensamiento crítico debe ser parte de las escuelas (o universidades) y los maestros deben acercar la espiritualidad y hacer asequible un mundo interior a cada niño donde la reflexión sea un punto de inflexión en sus vidas. Pero por otro lado, cuando te topas con la realidad (o al menos en mi caso), te das cuenta que en muchas universidades y trabajos eres un número y que el planteamiento del libro dista mucho de la realidad. En conclusión, ojalá vivir en un mundo como propone el autor.
Molt i molt bonic, molt i molt esperançador. Que bé!
"La prioritat, avui, no consisteix a introduir els alumnes prematurament en la complexitat, sinó a atansar-los al més fonamental i també al més simple: el triangle, la pluja, la pau."
"La millor manera de ser contemporani és no rendir-se a l'actualitat. Resistir."
"El que l'ànima més anhela no és coneixement, sinó contacte."
«Para hacer crecer, para construir, para crear, casi siempre es necesario juntar. La semilla con la tierra, o una piedra con otra, o el agua con la harina. Un poema es un ayuntamiento. Y una amistad, también. El arte más excelso es el que junta a las personas.»
En un principio pensé que se trataba de un libro de filosofía de la educación o incluso de pedagogía. Sin embargo, me encontré con una grata sorpresa. Al final, ha resultado ser un hermoso ensayo sobre la vida y espiritualidad humanas, no entendida esta última como religiosidad o creencias dogmáticas; sino como la apreciación llena de sensibilidad de nuestra dimensión humana, de nuestra hondura: el sentido de la existencia, la nada de la muerte, lo insondable de nuestra consciencia y la de los demás... Partiendo del concepto de "escuela del alma", el autor va desgranando poco a poco el carácter esencialmente existencial de nuestra humanidad, así como las consecuencias que eso trae. Critica los totalitarismos, la extrema derecha, la pantallización y adocenamiento de nuestra sociedad como característicos de un «cierre» espiritual, es decir, una cerrazón a los demás y a nosotros mismos. El último capítulo me ha resultado de lo más conmovedor. Toca problemas eternos de nuestra especie e introduce analogías entre filosofías y religiones para arribar a la misma conclusión de todo el libro: la verdadera escuela es la escuela del alma y esta no es ningún lugar, sino un camino. ¿De qué tipo? Un camino donde nunca dejamos de pensar y reflexionar, de abrirnos a los demás, darnos cuenta de que todos sufrimos, de que todos estamos solos, nadando en la existencia perdidos, de cómo podemos hacernos compañía y dotar de sentido a nuestra vida. No es un libro de lectura amena ni entretenida. En ocasiones no he estado de acuerdo con la forma de expresarse del autor; sin embargo, la obra encierro una sabiduría —que no conocimientos técnicos ni intelectuales— desbordante digna de ser leída y disfrutada.
Escribir es como empezar a materializar paulatinamente el pensamiento. Es como utilizar las manos del verbo pensar. El trazo de la tinta sobre el papel o, también, los caracteres de las letras en la pantalla son la concreción del pensamiento y, a la vez, lo que ayuda a construirlo. Hay que leer, escribir, copiar…, para que el pensamiento se fije se vaya elaborando. La obediencia a la legalidad valiosa del texto es sólo provisional. Ya más avanzado el camino, lo aprendido puede destapar y liberar inesperados y bellos horizontes. No en vano, la creación poética acabará siendo uno de los mejores accesos al alma. Éste es el itinerario: de aprender letras y palabras a ser capaz de crear y cuidar con las palabras que salen del corazón. A partir de la primera obediencia se llega la mayor de las libertades: a la palabra que brota de lo más profundo de uno mismo.
«Sentir-se vinculat al sentit d'allò que ens depassa ho canvia tot.»
«Allò que no s'admira, s'oblida.»
«Una persona li diu a l'altra: "¿Que no ho veus?". La claredat és responsabilitat.»
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Esquirol és tan imprescindible que no entenc com no se'n parla a l'aula. Tota persona que vulgui ser docent hauria de llegir-lo. Més caps pensants com ell i probablement el món seria un lloc una mica menys hostil.
Molt bones reflexions i argumentacions que s’apliquen envers l’actitud virtuosa i plena d’amor. Un llibre amb una forta arrel humanista que fa campanya per l’aprenentatge constant, per l’establiment d’abrics emocionals i d’espais coneguts per a l’alumne i de valorar l’interès mentre es defuig dels estímuls de l’actualitat, la mentalitat de masses i la força del flux, homogeneïtzador.
Em quedo amb la frase: “Quan envelleix un camí? Quan ningú ho fa.” No deixem que envelleixi la humanitat inherent en nosaltres, perquè aleshores la humanitat es trobarà en un cul de sac.
Per educar a un nen cal tota la tribu. Més que mai es ineludible que tots ens involucrem en educar als infants i joves d’ avui amb naturalitat, estimació, llibertat. Cal retrobar formes a l’escola que tornin a la essència i a la autenticitat, acompayant als vailets perquè creixin sans i trobin la inquietud o l’interès del coneixement per ells mateixos i per ser persones amb l’ajut dels mestres i pares.
Ir a clase leyendo a Esquirol era a veces más nutritivo que la propia clase, un buen maestro de la vida lo hace todo. Mágico. Ya lo dice el refranero español, el diablo está en los detalles.
Salvo porque a veces es demasiado metafórico y abundante en adjetivos, creo que es un librazo de un filósofo que no conocía. Gracias a los buenos compañeros que recomiendan buenos libros.
Una de mis ventanas de luz en medio de preparar unas oposiciones. Curiosa ironía dado el contenido del libro. Quizá por eso me llegó más, aunque no acabase de conectar con todos sus planteamientos.
Un paseo silencioso por los recovecos de la pedagogía del proceso vital, que no es sino en presencia de los otros y la atención al mundo -maestros ambulantes, escuelas del alma, apertura hacia la aportación/contemplación-.
Un poco (muy) pesado de leer, si bien te hace reflexionar solo he podido hacerlo una vez cada tres capitulos porque no entendia nada de tantas vueltas que le da. Lo habria abandonado si no fuera obligatorio leérmelo, pero al menos he sacado alguna cosa asi que no es inutil del todo, y si te apasiona la filosofía supongo que es el libro perfecto.
Nuevo ensayo de Josep Maria Esquirol donde, como su propio título indica, intenta instaurar una “escuela del alma”, esto es, una orden filosófica del amor. Esto que podría parecer pueril, ingenuo o cursi en otras manos, Esquirol lo cuenta tan bonito que posee interés.
Tanto los diagnósticos son certeros —«la desmesura publicitaria sólo busca rebajar la categoría de sujeto a la de consumidor»— como lo es la apuesta del autor por el detenimiento, la contemplación (dirigida, consciente, concentrada) o las trabazones que establecemos con el resto de seres humanos.
En esas ideas encontraremos las líneas más inspiradas del texto:
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«Nos mantenemos de pie gracias a los demás. Mutua interdependencia que no debe entenderse como un defecto o como una limitación, sino más bien como un regalo y una suerte. El infierno es solipsista y narcisista. (…) Lo que el alma más ansía no es conocimiento, sino contacto. Los vínculos nos liberan».
Un ensayo que invita a pensar la educación como una manera de vivir. Esquirol propone una mirada pausada y humana hacia la escuela, entendida no solo como un espacio de aprendizaje, sino como un lugar donde se cultiva la atención, el respeto y el asombro.
El libro está lleno de ideas luminosas: que se educa con el corazón y se enseña con las manos; que la autoridad nace de la confianza, no del poder; que las etiquetas empobrecen; y que la indiferencia, a veces, puede ser también una forma de herida silenciosa. En su lectura se siente la voz de alguien que cree en la palabra y en el diálogo como caminos compartidos.
Aunque a veces se adentra en divagaciones filosóficas que requieren calma, Esquirol mantiene una escritura precisa, clara y profundamente ética. Su mirada hacia los maestros y la enseñanza deja una huella cálida, como una llamada a educar —y a vivir— con atención y ternura.
Ejemplar el modo como Esquirol habla de la educacion, en sentido amplio y no solo de la escuela. Con un lenguaje asequible, a pesar de la profundidad filosófica, va generando un pensamiento por una educacion más humana al servicio de la salvación de la humanidad y la proximidad entre las personas. Aunque con un trasfondo religioso no se deja atrapar por él, sino que lo pone en diálogo con otras perspectivas filosóficas, humanistas, intelectuales y epistemológicas, siempre al servicio de un ideal de humanidad que trasciende las propias creencias. En tiempos de fundamentalismos excluyentes, es de agradecer este posicionamiento al servicio de valores más necesarios y universales, estos sí, que nos competen a todos. Un decálogo importante para cualquier educador o educadora.
"En verdad, encuentros auténticos hay menos de lo que parece. Nunca de trata de contactos superficiales. Ni de interacciones reducibles a roles sociales. Ni de consumo en grupo. Ni de movimientos en masa. Ni de activismo a modo de hormigueo. Ni de multitudes exaltadas. Ni de multitudes inerciales. Que la gente esté físicamente muy cerca o concurra en un mismo espacio no garantiza que se produzcan encuentros. Lo que resulta asaz inquietante, pues la ausencia de encuentros no es algo neutro y quizá esté presagiando lo peor".
Hermoso libro que no enseña nada y muestra y evidencia muchísimo; porque es la evidencia la mejor enseñanza, la que mejor se asienta. Partiendo de varios conceptos como atención, encuentro, umbral, forma, formación, servicio y muchos otros La escuela del alma recorre el mundo de la educación como un continuo vital que, sí, empieza en la escuela, pero que no acaba jamás.
Gran reflexión sobre las bases de la educación en un contexto social como el actual. Josep María aborda en su ensayo temas muy profundos como el de la confianza, la atención, el encuentro, la contemplación... Muy recomendable para detenerse a pensar en cómo conectar con lo importante de la vida cuando lo que te ofrece la vida es desconexión.
Pese a usar un lenguaje filosófico y técnico ayuda a acercarse al sentido de la vida, así como a difierenciar entre lo que de verdad es la educación y lo que solamente sé trata de una mercantilización consumista de los conceptos de enseñanza, cuidado y vida.
Como siempre, Josep María Esquirol es capaz de generar en mí el anhelo de la búsqueda, recordarme la fuerza de la bondad e invitarme a ser cada vez más humano. Un verdadero placer y un cuestionamiento a mi estilo de vida...una llamada a vivir con sentido. Gracias
Un libro cuyo autor, con un lenguaje cuidado y bello, ha sabido plasmar la importancia de ver la vida como un camino de contemplación y admiración compartida. He señalado muchísimas frases y párrafos magistrales.