È giunta l’ora della resa dei conti! Ryusei, che aveva imboccato una strada molto pericolosa per seguire l’amico d’infanzia, riesce a ribellarsi a Kojiro grazie alle parole di Chifuyu e alla fiducia che quest’ultimo ha continuato a dimostrare nei suoi confronti. Baji, nel frattempo, confessa la verità su Kazutora…
Un tome sympa sur les débuts de deux personnages que j'ai toujours kiffé. On garde bien la hype de Tokyo Revengers même si ça fait un peu une redite. Mais c'est chouette d'avoir un point de vue différent et connaitre les gars avant l'arrivée de ce cher Takamichi. Les dessins restent fidèles à ceux de son mangaka original. Bref, j'aime bien.
Me habría encantado ver a Ryusei en Tokyo Revengers (anime). Me parece un personaje súper carismático, divertido y serio cuando tiene que serlo. La relación que está desarrollando con Chifuyu es genial, pero me da miedo lo que pueda pasar con este personaje... (En otras palabras; me huelo que va a irse para el otro barrio -espero que no-).
La parte final que conecta con Kazutora y Baji se ha quedado interesantísima.
Y yo que al empezar a leer estaba a puntito de decir que el tomo es una absoluta birria de lo repetitiva que se me estaba antojando la dinámica ‘amigo de infancia y salvador divino’, y va y me topo con dos cositas que han salvado el volumen a partir del segundo capítulo: el claro feeling que tienen Ryûsei y Chifuyu (y la obsesión más que evidente del primero por sacar de quicio al segundo), y que Baji les explica a ambos, por fin, el incidente de Kazutora y Shinichiro. Gracias a eso último, además, ya sabemos a quién han ido siempre dirigidas todas esas cartas que nuestro melenas escribe con la ayuda de la pulga de Chifuyito.
Si bien es cierto que esto va de la vida de Baji, es innegable que Ryûsei y Chifuyu se abren paso en la historia como un vendaval por el carisma que ambos derrochan y la gran sarta de estupideces que dicen y hacen por minuto. Que su relación es divertida, dinámica, y aunque Chifuyu lo niegue, el colegueo entre ambos es más que evidente.
Ya sabemos que Tokyo Revengers siempre irá de amistad, pero creo que ha sido en este tomo en el que más presente lo hemos tenido en la que es esta precuela de la historia original. ¿Qué me empieza a aburrir que los malos sean rematadamente malos y parezca que por su pasado trágico se les perdone todo? No voy a negarlo; sí. Y aunque compro la razón del trauma de Kojiro (o lo que se está dejando entrever que es) y que sea como es a raíz de eso, no acepto en absoluto su comportamiento de mierda. Su pasado puede explicarme el porqué es así, pero no le exime de ser un sádico gilipollas.
Ryûsei, sal de ahí.
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