Kiyoshi Nagai (永井潔 Nagai Kiyoshi, born September 6, 1945 in Wajima, Ishikawa), better known by the penname Gō Nagai (永井 豪 Nagai Gō?), is a Japanese manga artist and a prolific author of science fiction, fantasy, horror and erotica. He made his professional debut in 1967 with Meakashi Polikichi, but is best known for creating Cutie Honey, Devilman, and Mazinger Z in the 1970s. In 2005, he became a Character Design professor at the Osaka University of Arts. Since 2009, he is a member of Tezuka Osamu Cultural Prize's nominating committee.
No oculto mi pasión por este maravilloso robot de la infancia, aunque a mí me pilló en su segunda emisión de la tele pública. Todo un fenómeno de masas forma parte de nuestra cultura pop y representó el primer gran éxito del género "mecha" (robots gigantes). Todo partió de aquí, de las páginas de este manga desenfadado y bastante gamberro de Go Nagai. No obstante, no me había acercado a esta obra antes y, con la presente reedición, he aprovechado para desembocar en un espíritu común pero con enormes diferencias respecto al anime, como puede ser algunos personajes que desaparecen al pasar a la pantalla, como el detective de policía. No obstante sigue los patrones de combates, humor, bestias mecánicas, y cierto erotismo un poco demodé para los tiempos hipercorrectistas que imperan con su moral retrógrada disfrazada de progreso.
Por eso es tan importante tener un poco de perspectiva y recuperar estas partes de la cultura popular que sentaron las bases actuales del género en la actualidad, aparte de seguir muy vivas por ellas mismas, con contantes remakes, ovas e incluso películas en la gran pantalla.
Mazinger Z es eterno y este primer tomo de sus aventuras nos encontraremos con una perspectiva del mundo, desenfadada y gamberra, pero que, debido a su irreverencia, supone un "nuevo" soplo de aire fresco con mucho de cuento de hadas tradicional.
Imposible ser objetivo con este personaje que forma parte de mi niñez. Si lo intento, pues la verdad es que Go Nagai parece un clon más o menos correcto de Osamu Tezuka, qué quieren que les diga, aunque en narrativa pura y dura es bastante más limitado, pero claro, nadie le llega a los talones en ese aspecto al Dios del Manga.
En cuanto a las aventuras en sí, pues mucho sentido no tienen: resulta que el bueno del Doctor Infierno se ha encontrado a los Brutos Mecánicos tiraos por ahí en una excavación nada menos que de unas ruinas micénicas. Manda huevos. Y luego, se marca una copia del chino de Mazinger en un pis pas y se queda tan ancho. O sea, si es capaz de hacer eso, bien podría hacer un ejército de Mazingers de baratillo, que al menos le quedan aparentes. Coherencia, cero.
Pero claro, yo compré esto para mi hijo, para que disfrutara como yo de crío con un puñetero robot gigante que reparte estopa, y en ese aspecto, misión cumplida. Es cierto que hay más sangre y violencia de la que recordaba (probablemente se censurara fuera de Japón), pero nada para echarse las manos a la cabeza. En fin, que al chaval le ha encantado y se ha devorado los tres tomos en un plis. Y yo tan contento. Pues ahí tiene sus cuatro estrellas, amigo Mazinger, aunque solo sea por promover la lectura entre los prepúberes. ¡Puños fuera, copón!
Mucho placer culpable, lo reconozco, pero también qué ultraviolento (nada que ver con el anime que vimos en la infancia), qué detallado el trazo y qué dinámico el cómic.