Circuito cerrado de vigilancia es el segundo poemario escrito por Mayte Gómez Molina, que dará continuidad a una carrera en auge tras su debut y Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández en 2023. En su obra se refleja el malestar social de una juventud en parte deshumanizada por el sistema, acercándonos a la posibilidad de una relación con lo digital que construya comunidad. Hemos dejado atrás lo humano sin llegar a entender qué es lo humano. Desde una perspectiva intergeneracional, Mayte aborda la técnica como realidad cotidiana. Presente y futuro se tejen en sus versos junto a las conversaciones con su abuela sobre las posibilidades de la imagen o la obsesión por la belleza normativa a la que nos sometemos redes sociales.
Conforma así un texto, escrito desde Alemania que intercala poemas para ordenadores y para un porvenir más amable con nosotras mismas, sin descuidar la análisis al sujeto cuyo único puente con el amor se reduce a veces al online. Una colección de poemas sobre el trabajo, la distancia y la relación contemporánea y sentimental que sostenemos por las máquinas.
"A veces el truco no está en mirar a lo lejos y hacia fuera Sino en buscar cerca y hacia dentro
Cuando sepas dónde te escondes Cógele la mano a esa niña y péinale el pelo Ponla bonita, hazle trenzas Dile que no se merecía las cosas que le dijeron Y que no tiene que huir tan lejos solo viajar Si puede o si quiere Y entonces sí, vete con ella A Bali a tu pueblo O al sofá Friheten de tu amiga Y sueña tranquila Porque no tienes que ser Nada más de lo que eres: Alguien que ha nacido Suficiente gloria es esa"
cuántas caricias nos hacen falta y qué miedo tenemos de extender la mano y tocar algo que de verdad respire
resumo este poemario citando a la propia Mayte con ese fragmento
cuantísimas caricias nos hacen falta. frente a la tecnología, frente a la identidad, la autopercepción, el crudo existir. gracias Mayte porque es la primera vez que puedo decir: este libro me va a poder rescatar cuando la existencia sea hostil
Descubro lentamente que el remedio es darse cuenta de mis manos con las que construyo casas tapo heridas cambio corazones acaricio mejillas. Darse cuenta de que en algún lugar del mundo corren los leopardos y de que a pesar de los avances persiste, hondo y sencillo, el olor de lo amado
«Me doy cuenta de que todo está pensado / para que olvides que los demás también respiran»
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«La mirada es la gramática de lo posible pero no todas las imágenes vienen de los ojos algunas vienen de otro sitio, más adentro»
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He estado pensando, a medida que leía, que el texto se presenta (él y sus referentes, las imágenes en conjunto) como materia muy fría, pero que, a la vez, muestra esta calidez, esta capacidad de encontrar resquicios. Me acuerdo de una escena de una peli de animación que de pequeña me gustaba mucho, Pinocho 3000, donde, en medio de una superficie metálica (muy rollo cyberpunk), crecía una flor pequeñita. Es un poco esa cosa manida de encontrar indicios de belleza dentro de lo hostil, lo árido. No por ser más manida me gusta menos, la verdad.
El libro habla mucho de la cercanía y la ficción de la cercanía a través de los códigos actuales y los modos de comunicación y (des)conexión, y es muy autocrítico. En verdad creo, sobre todo, que es inteligentísimo. Las cosas frías a veces me alejan, se me vuelven distantes, y también a veces la poesía me parece hermética. Parecemos muy haters todos ahora mismo con esta idea de identificación (búsqueda de) con la lectura, y la verdad es que me importa muy poco, creo que siempre la experiencia se conecta con nosotros de una forma u otra sin necesidad de «vernos reflejados» en lo que sea que diga o «pase» en un texto. Vamos, que me la pela tanto lo de la identificación como el debate, pero creo que no podemos desvincularnos de la experiencia [el libro no existe si no hay comunicación]. Mi experiencia concreta con esto: en la página quince (segundo poema del libro) hay un verso abierto por verbo antepuesto [1] y yo solo en eso ya vi una voz o un algo magnético de Mayte Gómez Molina, y ya entré. Entro en su juego, me dejo convencer por su manejo de las palabras y por lo precisas que son las imágenes que arma (desde mi ignorancia esto me parece una cosa dificilísima y muy admirable).
Otra cosa: es una gozada el libro como objeto, una gozada tremenda. Me gusta que sea móvil, porque recuerda que es una cosa física, que puede y debe ser manoseada. Que nada es tan serio y hay mucho de juguetón, aunque parezca que no. Me gusta cuando, de alguna forma, el concepto de un libro y su dimensión física se alinean, y aquí invita a toquetear, a usar las manos, con el libro y con las cosas del mundo.
[1] «Tomaron tus células decisiones inmensas las pensaron todas juntas y gracias a sus acuerdos te crecieron cosas tan bonitas como las pestañas te brotaron los lunares el vello suave de las mejillas el olor que tu amante mataría por recordar»
En cualquier caso, esto no es una reseña, reseñar me parece un verbo muy feo y no me gusta el sistema de plataformas como esta; es una carta escrita por una persona que lee poesía de una forma muy tonta.
“En realidad, la obsesión por cuidar de una misma el imperativo por mejorarse es una dictadura tras la que se esconden dos tristezas grandes: la primera, que soy una empresa la segunda, que he perdido la esperanza de que los demás también puedan cuidarme No es que sean malos: no tienen tiempo”
Bastante interesante que me hayan pillado estos dos poemarios en una conjunción de puntos de inflexión: fin de año, matrimonio con una entidad bancaria (prohibido el divorcio hasta cumplir los 60) y la reflexión-crisis propia de haber cumplido 30 palos a la vez que entramos en el final del primer cuarto de siglo XXI.
No es difícil poner palabras a los miedos e inseguridades de una generación, razones hay muchas, pero sí que es rematadamente difícil escarbar en ellas y Mayte Gómez lo hace parecer fácil y sencillo, como si cada verso no fuera una hebra de lo que somos y que corremos el riesgo de deshilachar.
Me seduzco cuando me observo desde la pantalla los demás solo sirven de marco para mi autorretrato Estamos lejos de nosotras que necesitamos que el otro en su deseo nos confirme Jamás hemos mirado nada a nadie solo buscado nuestro doble, fuera
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Controlar no es comprender controlar es aniquilar cualquier posibilidad de hacerlo en una vitrina poner las cosas y pensar que eso es amarlas
Qué necios somos si frente a un bosque solo fuimos capaces de imaginar un jardín
¿Eran realmente necesarios / los cien ojos del pavo real? / La respuesta es: sí, Nada en la naturaleza es ornamento / Eso es un invento humano / para tratar de domesticar las cosas / para pensar / que cabe la selva en una alfombra o / pensar / que se puede entender todo un país / admirando el azul y blanco de su porcelana.
"Son las palabras artritis del lenguaje no sirven ya para lo que fueron hechas exhaustas, ya no pueden generar cuentos para dormir a las civilizaciones"
“Yo entro en casa como en trance y entre la puerta vestida y el sofá en pijama no recuerdo nada Me rizo sobre mi móvil como un feto un feto ya demasiado grande buscando lo amoroso en la pantalla una placenta donde quedarme dormida algo que ofrezca un abrazo un recodo de terciopelo entre el alambrado”
Inteligente, preciso e inquietante, me ha gustado muchísimo. Moldea el lenguaje con maña y astucia para estudiar cómo nos ahogamos en un mundo virtual creado por nosotros mismos.
Gracias a mi amiga Romi que me obsequió este libro presentándome a una joven voz española que a través de su escritura facilita un espacio para pensar sobre los 30s, sobre como lo digital nos asfixia, sobre el capitalismo, la estética y los afectos.
Rating: ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️ solid Would recommend? literalmente mi libro del 2025
Centros de estética realizan operaciones geopolíticas en los rostros
qué maravilla de libro mientras que debo decir que hay algunos poemas que no han sido de mi agrado, los que sí se han convertido en obsesión
los temas que trata, tan del día a día y con tanta crudeza me han dado ganas de llorar, reír o no sé, irme a dormir ya por hoy y aún me quedan 3h de jornada laboral
Qué necios que somos si frente a un bosque solo fuimos capaces de imaginar un jardín.
madremia empezamos bien el año. QUÉ ACABO DE LEER. nada de una sentada ñom ñom ñom. tengo la piel de gallina es una pasada os lo tenéis que leer todas. mayte tu a mi no me conoces de nada pero esto es increíble te mando un abrazo porque se me ha revuelto hasta el estómago. que no que no lo entendéis quiero maasssss!!! wow
efectivamente: todo el mundo tenía razón. he doblado diligentemente todas las esquinitas de las hojas, que es como no haber doblado ninguna, pero ha sido como un aplauso a cada texto, la única de forma de retenerlos un poco