«Me doy cuenta de que todo está pensado / para que olvides que los demás también respiran»
*
«La mirada es la gramática de lo posible
pero
no todas las imágenes vienen de los ojos
algunas vienen de otro sitio,
más adentro»
*
He estado pensando, a medida que leía, que el texto se presenta (él y sus referentes, las imágenes en conjunto) como materia muy fría, pero que, a la vez, muestra esta calidez, esta capacidad de encontrar resquicios. Me acuerdo de una escena de una peli de animación que de pequeña me gustaba mucho, Pinocho 3000, donde, en medio de una superficie metálica (muy rollo cyberpunk), crecía una flor pequeñita. Es un poco esa cosa manida de encontrar indicios de belleza dentro de lo hostil, lo árido. No por ser más manida me gusta menos, la verdad.
El libro habla mucho de la cercanía y la ficción de la cercanía a través de los códigos actuales y los modos de comunicación y (des)conexión, y es muy autocrítico. En verdad creo, sobre todo, que es inteligentísimo. Las cosas frías a veces me alejan, se me vuelven distantes, y también a veces la poesía me parece hermética. Parecemos muy haters todos ahora mismo con esta idea de identificación (búsqueda de) con la lectura, y la verdad es que me importa muy poco, creo que siempre la experiencia se conecta con nosotros de una forma u otra sin necesidad de «vernos reflejados» en lo que sea que diga o «pase» en un texto. Vamos, que me la pela tanto lo de la identificación como el debate, pero creo que no podemos desvincularnos de la experiencia [el libro no existe si no hay comunicación]. Mi experiencia concreta con esto: en la página quince (segundo poema del libro) hay un verso abierto por verbo antepuesto [1] y yo solo en eso ya vi una voz o un algo magnético de Mayte Gómez Molina, y ya entré. Entro en su juego, me dejo convencer por su manejo de las palabras y por lo precisas que son las imágenes que arma (desde mi ignorancia esto me parece una cosa dificilísima y muy admirable).
Otra cosa: es una gozada el libro como objeto, una gozada tremenda. Me gusta que sea móvil, porque recuerda que es una cosa física, que puede y debe ser manoseada. Que nada es tan serio y hay mucho de juguetón, aunque parezca que no. Me gusta cuando, de alguna forma, el concepto de un libro y su dimensión física se alinean, y aquí invita a toquetear, a usar las manos, con el libro y con las cosas del mundo.
[1] «Tomaron tus células decisiones inmensas
las pensaron todas juntas
y gracias a sus acuerdos
te crecieron cosas tan bonitas como las pestañas
te brotaron
los lunares el vello suave de las mejillas
el olor que tu amante mataría por recordar»
En cualquier caso, esto no es una reseña, reseñar me parece un verbo muy feo y no me gusta el sistema de plataformas como esta; es una carta escrita por una persona que lee poesía de una forma muy tonta.