En noviembre de 1914, tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, Stefan Zweig anotó en sus Diarios: «He tenido que escribir a Romain Rolland, necesitaba desahogarme con un amigo. Aquí nadie me entiende: carecen de la voluntad firme de ser justos». Y precisamente ese elevado sentido de la justicia, así como su fervorosa defensa del pacifismo y de los ideales humanistas, unió al futuro Nobel francés con su más fiel discípulo austríaco. Ambos se pronunciaron públicamente contra la contienda, denunciando en sus cartas las noticias falsas, el odio entre naciones y el egoísmo de los que guardan silencio. Esta correspondencia, escrita por dos espíritus afines desde dos países enfrentados, es un testimonio excepcional de la catástrofe de la Gran Guerra y del ferviente deseo de dos de los escritores más lúcidos de la primera mitad del siglo XX de construir una Europa unida basada en la fraternidad entre los pueblos.
Stefan Zweig was one of the world's most famous writers during the 1920s and 1930s, especially in the U.S., South America, and Europe. He produced novels, plays, biographies, and journalist pieces. Among his most famous works are Beware of Pity, Letter from an Unknown Woman, and Mary, Queen of Scotland and the Isles. He and his second wife committed suicide in 1942. Zweig studied in Austria, France, and Germany before settling in Salzburg in 1913. In 1934, driven into exile by the Nazis, he emigrated to England and then, in 1940, to Brazil by way of New York. Finding only growing loneliness and disillusionment in their new surroundings, he and his second wife committed suicide. Zweig's interest in psychology and the teachings of Sigmund Freud led to his most characteristic work, the subtle portrayal of character. Zweig's essays include studies of Honoré de Balzac, Charles Dickens, and Fyodor Dostoevsky (Drei Meister, 1920; Three Masters) and of Friedrich Hölderlin, Heinrich von Kleist, and Friedrich Nietzsche (Der Kampf mit dem Dämon, 1925; Master Builders). He achieved popularity with Sternstunden der Menschheit (1928; The Tide of Fortune), five historical portraits in miniature. He wrote full-scale, intuitive rather than objective, biographies of the French statesman Joseph Fouché (1929), Mary Stuart (1935), and others. His stories include those in Verwirrung der Gefühle (1925; Conflicts). He also wrote a psychological novel, Ungeduld des Herzens (1938; Beware of Pity), and translated works of Charles Baudelaire, Paul Verlaine, and Emile Verhaeren. Most recently, his works provided the inspiration for 2014 film The Grand Budapest Hotel.
4.5 Muy interesante correspondencia entre dos grandes pacifistas que sufrieron durante la 1ª guerra mundial. Me parece muy buena , si bien mejor leer a ratitos para dosificarla mejor . Me parece un libro muy recomendable para los q les guste la correspondencia ,la historia, y Zweig. Comparto frases:
“ No quiero volver a mancharme las manos con esa atroz mezcla de tinta, sangre y dinero a la que llaman política.”
“¡Extraño veneno el de las pasiones colectivas !
“Siempre temo que la rabia que reprimimos dentro acabe saliendo .”
“Y las decepciones personales : ¿ acaso no nos habituamos a contar con ellas ? Me asombra siempre encontrar gratitud en alguien, ya no la espero , como solía hacer en mis años de juventud.”
“Se cuenta que la gripe causa terribles estragos en París . No podemos odiar esta atroz enfermedad, pues ha hecho un buen papel acelerando la paz. Según mis informaciones, es esto lo que ha ejercido una gran influencia sobre la opinión pública.”
“Yo me digo que es necesario que Alemania venza su orgullo. El orgullo es la fuente de todos los males. Mientras se conserva el orgullo, no se es del todos humano. La verdadera humanidad comienza más allá del orgullo personal y nacional.”
“Pero todo está en la naturaleza: lo mejor y lo peor. Además, la clave la debemos esperar de nosotros mismos . Los ojos ven lo que guarda el corazón.”
“En este momento me doy cuenta de que sólo hay una verdadera libertad, la del individuo. La libertad de los pueblos es mendaz, porque los pueblos encierran a los hombres. “
“Y la verdad es que el mundo no cambia: quien conoce la historia conoce también el presente y el futuro .”
“A mi pasión por la soledad, q me hace encerrarme durante meses con mis libros y mis sueños,se le ha añadido siempre,como correctivo,una necesidad imperiosa de evadirme de mi casa,de mi hogar,de mi país durante algunas semanas o algunos meses,y de ver hombres(..)en el extranjero.
“ Sea cual sea el desenlace de la guerra, ella hará más libre al pueblo alemán, porque creo que la ciega lealtad y la fe en los superiores ha llegado a su fin.”
“Somos seres sin opinión ni poder alguno: no tenemos Parlamento, nadie ha tenido la oportunidad de que la guerra sea votada o rechazada por los representantes del pueblo.” Zweig a Rolland.
“ Sólo las fuerzas anónimas que, como el agua en el musgo, alimentan las grandes corrientes con su labor callada y subterránea, las que determinan los cambios y los caminos de las naciones.”
“Lo suave y lo tierno vencen a lo duro y lo grosero” .
Sentencia de Lao Tsé.
“Por fuerte que sea el interés por lo general , el individuo al que uno aprecia nos exige lo mismo con una fuerza singular, y es precisamente ese sentimiento por algunos individuos -amigos, parientes- lo que nos sirve de rasero para comprender la miseria generalizada.”
“O bien negamos que un pueblo, una vida humana tiene tanto valor como cualquier otra , que constituye una sustancia eterna en su forma terrena, o no deberíamos reservar la compasión sólo para aquel que a uno le conviene en un momento dado .”
“No lucho contra la guerra ( que está fuera de mi alcance), sino contra el odio .”
“ Lo trágico de la situación actual es que, en todos los bandos, en todos los campos de batalla hay bastantes cosas que legitiman los peores reproches mutuos y también el entusiasmo que cada pueblo siente por su causa.”
“ No se influye sobre el mundo con razonamientos, sino con ejemplos.”
“Tanto aquí como allá tenemos que salir al paso de quienes, siendo demasiado cobardes como para combatir, calumnian al adversario, se limitan a agitar los ánimos,pero sin ayudar , ni a sí mismos, ni a su patria.” Zweig a Rolland.
“Ha de mostrarse al mundo que no todo es nacionalismo, también hay idealismo. Todos nosotros, hemos pagado por creer en la madurez de la humanidad. “
( ¡ Quien diría que esta frase tiene más de un siglo! … parece que Zweig nos está hablando desde su tumba )
“Unámonos para que la guerra , al menos, se libre sin odio.”
“¿ Me podría enviar, si puede, los pasajes de los artículos franceses a los q acusa? Yo, por mi parte, trataré de encontrar artículos alemanes del mismo estilo. Y escribiré en el Journal de Geneve lo q pienso del papel nefasto de la prensa de ambos países. Haga usted lo propio .”
“ Nunca nuestra amistad, nuestra mutua confianza será más necesaria que una vez acabada la guerra.”
“Son tiempos terribles, y esos tiempos nos exigen que saquemos a relucir al hombre íntegro que llevamos dentro, para de ese modo no ser indignos de tal nombre.”
“ Me honra comunicarle que el lunes encontrará aquí, en mi hotel, al poeta Rainer María Rilke, que comerá con nosotros. No sé si conoce su obra: a mi juicio , es el poeta más puro , dulce y artístico que poseemos ; un hombre magnífico y modesto, un ejemplo para todos nosotros .”
Impressiona llegir les cartes que s'envien aquests dos intel·lectuals 100 anys després i veure-hi reflectides opinions personals i col·lectives que o bé anuncien el que passarà o deixen palès que l'ànima humana no canvia amb el temps. El context en que les cartes són escrites, la Primera Guerra Mundial, enriqueix i encara fa més gran la vàlua del que allí s'hi escriu. S'intercanvien els sentiments i emocions com ara la paralització davant l'horror, la lamentació per no haver cridat massa davant el que es veia inevitable, la decepció dels amics que han perdut el sentit de la raó, el defalliment quan la situació supera el comprensible, tots són sentiments que ressonen avui als nostres dies com si haguessin estat escrits per a nosaltres. Sorprèn la lucidesa intel·lectual quan anuncien o alerten de situacions que es produiran posteriorment, com ara la qüestió dels jueus o la necessària entesa d'Alemanya i França. Tancar el llibre és constatar que els humans no aprenem prou de la història. La situació present deixa ben palesa aquesta sentència.
"Mi querido y admirado amigo: Le escribo en una de las horas más difíciles de mi vida. No ha sido hasta hoy que he cobrado plena conciencia de la espantosa devastación que ha causado la guerra en mi entorno humano e intelectual: como un fugitivo, desnudo y sin recursos, debo salir huyendo de la morada en llamas de mi vida interior sin saber adónde ir" (Stefan Zweig 9 de novembre de 1914, pàg. 95).
Le digo (y espero que sepa que detesto afirmar cosas a la ligera) que la tragedia que viven los judíos en estos tiempos es la más horrenda desde los inicios de su historia. Bélgica, cuando acabe la guerra, sea cual sea su final, podrá resurgir y curarse: la tragedia judía, en cambio, empieza cuando llegue la paz" (Stefan Zweig, 13 d'abril de 1915, pàg. 185).
Les mentides de la guerra: "Pobre pueblo asesinado por culpa de patrañas, y moribundo aún con la mentira en los labios. ¡Ojalá pudiéramos aplastar las palabras honor, victoria, esas palabras que a lo largo de los siglos han matado más que Atila y Gengis Kan! (Stefan Zweig, 21 d'octubre de 1918, pàg. 454).
En una calurosa tarde de verano, paseando por nuestra librería de confianza, mi querida Noemí pronunció las palabras mágicas, capaces de hacer más feliz hasta al más miserable de los hombres: "elige el que quieras, yo te lo regalo". En ese momento mi mirada se volvió ávida, pasando de una ascética contemplación a un deseo prácticamente lujurioso. En mi fuero interno sabía que debería de haber por ahí, entre los numerosos estantes del local, un ejemplar de la última novedad de Acantilado: la correspondencia entre Stefan Zweig, por el que siento particular debilidad, y Romain Rolland, un nombre que conocía de la lectura de "El mundo de ayer".
Casi siete meses después de haberlo adquirido, ocupando un puesto de privilegio en la pila de libros pendientes (cualquier lector sabrá de qué casuística hablo), empecé a leerlo. Era muy significativa la fecha en la que se producía la mencionada correspondencia; las cartas fueron escritas y enviadas y no siempre leídas desde 1910 hasta 1918. Claro, un periodo nada tranquilo para la vieja Europa y su opúsculo. Fe de ello daban las primeras misivas, que tratan temas banales como la literatura, las publicaciones, las traducciones y los entresijos del mercado editorial. Nada que les quitase el sueño a los dos protagonistas, hasta que la sombra de la guerra se cierne sobre ello y el tono de sus escritos cambia radicalmente. Romain Rolland aparece brevemente en la autobiografía de Zweig al respecto del posicionamiento político que se vieron obligados a tomar todos los europeos a partir de 1914. El genial escritor austriaco no entendía por qué un amigo suyo ahora pasaba a ser enemigo de la patria simplemente por su lugar de procedencia. En esa encrucijada se produce el intercambio de cartas, entre una postura menos neutral de la que a los protagonistas les hubiera gustado tomar.
Lo más sorprendente y lo que ha hecho que, de vez en cuando, un escalofrío me recorriera toda la columna vertebral es que, independientemente del estilo inigualable de esos dos genios, algunas citas recogidas de esas misivas son muy parecidas a las que se pueden encontrar hoy en redes sociales con el fin de alarmar al descuidado lector. El campo asociativo de la guerra es usado hoy en día sin ningún pudor al igual que se hacía hace poco más de un siglo, con la salvedad de que hoy los enemigos de la patria forman parte de un imaginario que para nada se corresponde con la realidad. La incapacidad de los políticos para alcanzar acuerdos, el analfabetismo como una bandera que ondea cada vez más fuerte, señalar al diferente para pergeñar los más injustos actos imaginables...
En definitiva, la colección de cartas recogida por Acantilado deja una sensación amarga al lector actual, pero no ya por la crueldad del momento que les tocó vivir a Rolland y Zweig, que es lo que persigue la editorial, sino por la cantidad de similitudes con la actualidad que se recogen de dos perspectivas que, a pesar de ser o pretender ser objetivas, son propias de mentes brillantes.
Escriu Stefan Zweig a finals de desembre de 1918: " (...) Las grandes verdades de Tolstói se muestran ahora con su formidable perspicacia (...) Su muerte fue una profecía que ahora se materializa: el industrialismo ha matado el alma y ha arruinado la justicia, creando una igualdad artificial. Nunca amaremos tanto la buena tierra como en los tiempos que vendrán (...) (pàg. 480-481). Quatre anys abans (novembre de 1914) Romain Rolland havia emprat en un article les paraules de Miguel de Unamuno (que li adreçava en una carta de l'octubre d'aquell mateix any) per replicar l'exaltació nacionalista que ja estava implicant escriptors i intel·lectuals (hi havia una invectiva específica contra Thomas Mann): "(...) «La Kultur con una K mayúscula, rectilínea y con cuatro puntas como un caballo de Frisia, la Kultur que, según los catedráticos prusianos necesita el apoyo de los cañones, no es más que tecnicismo, estadística, cuantitativismo, antiespiritualidad, pedantería de energía y brutalidad deseadas - en el fondo una negación del espíritu y de la esperanza eterna del alma humana que quiere ser inmortal » (pág 112). El llibre ens ofereix la correspondència dels dos escriptors des del maig de 1910 fins al desembre de 1918 i on queda evidenciada la seva amistat i l'aposta, malgrat les circumstàncies, per una humanitat fraternal contraposada a les exaltacions patriòtiques. No estem davant testimonis directes del front de batalla però si de dos Intel.lectuals compromesos que intenten sense èxit apaivagar un foc massa gran on les seves paraules no hi poden res davant ” una de las mayores maniobras de sugestión de masas de la historia (pág 269) que promogué la premsa de l'època. El final de la guerra no és gens consolador per a cap dels dos. He deixat les paraules de Zweig recordant Tolstoi.les de Romain Rolland (novembre 1918) són clarament premonitòries: "(...) Es más que evidente que asistiremos, más pronto que tarde, a una espantosa cruzada de toda la burguesía «liberada», «democrática» y «republicana» de Europa contra la Revolución (...) La hipocresía burguesa no sólo sojuzgará a las masas, sino a la élite, a los cuerpos y a las mentes" (pág. 460)
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