La mayoría de los hechos que se cuentan en este libro se concentran entre 1984 y 1988. Y sus protagonistas repiten a menudo, ya sea para recordar a Kortatu o para situar al grupo en su contexto político y social, que en aquellos años "todo iba muy rápido". El punk en el sentido amplio -tal y como se utiliza el término en este texto- es el vehículo perfecto para capturar este tipo de períodos turbulentos. El estado de las cosas es un disco electrizante por donde pasean los fantasmas de la Reconversión industrial, el terrorismo de Estado y los triunfos de la contracultura. A ritmo de punk, ska, hardcore, reggae y dub, la juventud empezó a disfrutar de un enfoque político (y un estilo de vida) muy distinto al de sus padres. Las letras de Kortatu, un relato alternativo de la Transición, fueron la banda sonora de esa red cultural formada por radios libres, centros sociales okupados y boletines de contrainformación. Nada menos que el magma político que mantuvo viva a la izquierda alernativa hasta el estallido del 15M.
Me lo he pasado bien y he disfrutado leyendo este libro estos días en el curro. Creo que es un buen libro para entender la cosmovisión de uno de mis grupos favoritos. Ameno, entretenido y con la capacidad de sumergirte de lleno en el mundo cultural del Rock Radical Vasco y en el de Kortatu. Música, fiesta, juerga y mucha política. No obstante, me ha decepcionado la poca -por no decir nula- autocrítica de Fermín Muguruza sobre la relación de Kortatu con la izquierda abertzale, y especialmente, el lavado de cara que este hace de ETA.
Un viaje de descubrimiento a la época del rock radical vasco donde Kortatu fue tan protagonista como el conflicto vasco, la transición, ETA, GAL y todo lo que rodea a Euskadi. El primer capítulo de anécdotas de los diferentes grupos es oro, el libro merece la pena solo por ello
El estado de las cosas en la Euskadi los 80 con Kortatu como banda sonora y con las voces de sus protagonistas. Un libro imprescindible para entender el panorama musical, político y social de esos años.