Una novela compleja con un elenco de personajes épicos, 'El metal de los muertos' de Concha Espina ofrece un relato documental de los eventos que condujeron a la huelga de los trabajadores de 1917 contra las prácticas laborales injustas de Rio Tinto Ltd., el administrador de conglomerados multinacionales La mina de cobre más antigua de España. Entrelazadas con una detallada crónica de inquietud social y descripciones altamente técnicas de la estructura geológica de las minas y de diferentes operaciones mineras, están las relaciones románticas de tres protagonistas femeninas: Aurora, una joven angelical de las tierras altas del norte de España, que está comprometida con Gabriel Suárez , un minero que se convierte en anarquista; Rosario, periodista de Madrid, que se enamora de Aurelio Echea, el líder sindicalista socialista que, como muchos otros personajes de la novela, se basa en una figura de la vida real; y Casilda, una apasionada belleza andaluza, que, como la Carmen de Bizet, rechaza al hombre que la ama, mientras anhela a alguien que resiste sus encantos.
He leído unas 20 páginas de la novela hasta que he decidido dejarlo. El estilo de Concha no me gusta mucho, me parece muy recargado, onírico y hasta empalagoso. Abundan las descripciones de paisajes y aunque la trama avanza muy rápido, el ritmo es lento.
La edición, que es una colección de novelas de Concha Espina, con una letra muy pequeña no ayuda a hacer la lectura más fácil.
Dejo la novela a medias, ya que hay muchos libros por leer, pero no descarto volver acercarme a El metal de los muertos en un futuro.
Tiene una prosa muy bella y con un amplio vocabulario. Especialmente destaca la descripción de las minas, que roza el surrealismo. Quizás es fácil perderse con los muchos personajes, pero esto es lo habitual en una novela coral.
La historia de fondo es la huelga minera en Huelva a principios del siglo XX. Habría mucho que contar sobre las causas que llevaron a otorgar las concesiones a las compañías británicas, la forma en que se organizó la explotación de las minas y la explotación de los mineros, cómo se desarrolló la huelga, qué repercusiones tuvo en las vidas de los mineros y en los gobiernos de Madrid, en qué quedó todo. Pero da la impresión de que eso se sabe y lo cuenta por encima. Posiblemente eso era verdad cuando se escribió la novela, el público estaba acostumbrado a leer lo que pasaba en los periódicos y no era necesario recordárselo en un libro, pero ha pasado un siglo y ya no lo recuerda nadie. Y si no cuenta nada de eso, ¿qué cuenta? Pues una historia de amores cursi. Es una lástima, pero lo que podía haber sido un libro muy valioso para entender un momento de nuestra historia se queda en unas aventuras románticas y un montón de descripciones preciosistas de amplio vocabulario.