Tras una larga convalecencia por las heridas sufridas en un duro cuerpo a cuerpo, la comisaria Ruiz ha vuelto. Lo hace el mismo día en que un hombre es hallado muerto entre los setos del Retiro. Es otoño en un Madrid enrarecido en el que las protestas de los indignados se mezclan con noticias de suicidios en una multinacional. El cadáver encontrado en el parque parece cuadrar en este grave asunto laboral y, sin embargo, algo no encaja. La joven comisaria se verá arrastrada más pronto de lo que debería a un combate entre lo que le dicta su instinto y su salud. Ella y el veterano periodista Luna quedarán atrapados en una batalla propia de una era de codicia y desigualdad.
Es periodista, subdirectora del diario El País y colaboradora de la Cadena SER.
Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, ha estado vinculada desde sus inicios a la cobertura de noticias de Internacional, ha sido corresponsal en Moscú, enviada especial en una veintena de países en conflicto y redactora jefa de esta sección. La información sobre el mundo, la política, los cambios sociales, el impulso de las mujeres, la transformación de un gran periódico en plena revolución digital y los libros son algunas de sus pasiones.
pues bueno, no me gusta mucho cómo están escritos y creo que este me ha gustado menos que el anterior y me ha dejado como con ganas de saber más. el asunto parecía complicado al principio y se resuelve muy fácilmente, no sé, el desenlace me ha decepcionado un poco
"Se apresuró a apagar el ordenador a tocateja". Esta es una de las lindezas que nos encontramos en este libro. No es la única ocasión en la que la autora utiliza mal las palabras. Ya lo hacía en "Verano en rojo". Como esta primera novela tenía una trama interesante -aunque con fallos clamorosos- decidí leer la segunda, a ver si el entretenimiento compensaba la mala escritura. No es así, la novela es mucho pero y una y otra están escritas que da pena.
No es tan trepidante como "Verano en rojo" pero también lo es un poco. Una niña de cinco años es secuestrada y dan 48 horas a sus padres para resolver el secuestro. La comisaria Ruiz se incorpora tras la baja forzosa tras el final de la anterior novela. Tomás se ve envuelto en un follón por mediación de una amiga. Luna se mete de lleno en la resolución del secuestro porque la madre de la criatura es amiga suya. Y un hombre aparece muerto en el Retiro, de un toro de su propia escopeta de caza. Todo ello mezclado con dos temas de actualidad en el momento: el campamento de Sol del 15M y los suicidios de trabajadores de la empresa Petrole de France.
En general me ha gustado. Es un libro que se deja leer con facilidad pero que en mi opinión no te llega a enganchar del todo la trama. Debía estar yo estar un poco espesa, porque en algunos capítulos me jcostaba determinar que personaje estaba hablando en ese momento, sobre todo confundía al policía Tomas con el periodista Luna, y como la investigaban los dos era muy semejante en algunos momentos ya no sabia de quien hablaba. Y como suele ocurrir últimamente con los libros policíacos aunque la trama este bien llevada el final deja mucho que desear.
Excelente, me ha encantado. En este segundo libro de la serie sí que he entrado en la trama rápidamente, se presentan los personajes de varias tramas entremezcladas, pero en este caso no me ha costado enterarme. La alternancia entre tramas y los pequeños saltos temporales no se me han hecho nada de bola, lo he cogido todo al vuelo, así que me ha gustado mucho. Quizás en otro momento o en otras circunstancias puede ser algo más lioso, yo lo he encajado bien por eso me ha encantado, una de las mejores novelas policiacas que he leído.
He leído poco de Berna González Harbour, pero me gusta, me parece una autora de novela negra muy digna, amena, sabe contar y poner el dedo en la llaga en asuntos sociales, que es lo que a mí me gusta de mis favoritos (Camilleri, Márkaris...). Esta novela la he leído en unas horas, es entretenida, fluida e interesante. Muy recomendable para leer con calor, sin complicaciones ni demasiada exigencia. Con una horchata fresquita entra de maravilla.
Ha estado bien. Quizá se supo muy pronto cuál era el meollo del asunto lo que le quitó intriga. Por otra parte el asunto amoroso me molestó menos que en el anterior, básicamente porque tiene muy poca presencia.
Es la segunda parte de “Verano en rojo”. Es del mismo estilo aunque un poco más pesada que la anterior. Ha usado el mismo patrón y eso es lo que menos me ha gustado . No está mal. Solo pasable.