Velchanínov, cerca ya de los cuarenta, es «un hombre que había vivido mucho, y a lo grande»: rubio, apuesto, culto y galante, ha dilapidado ya dos herencias y se encuentra en San Petersburgo para resolver un litigio a pro-pósito de una tercera. Es también hipocondríaco y sueña que «una muche-dumbre enorme» se junta en su piso para acusarle de un crimen. De pronto reaparece en su vida un antiguo amigo al que hacía nueve años que no veía y con cuya mujer, ahora difunta, tuvo una larga Trusotski, un funcionario triste y calvo, alcoholizado, que se presenta como «un hombre hundido, pero no hundido sin más, sino radicalmente hundido». El hecho de que Trusotski tenga una hija de unos ocho años, visiblemente maltratada, despierta en Velchanínov el deseo de salvarla y de expiar así «toda mi exis-tencia anterior, hedionda y baldía». Pero la relación entre los dos hombres se debate entre el rencor y la sus diálogos, a veces violentos, a veces cómicos, siempre tensos, están llenos de excusas y medias verdades, cuando no de escupitajos y gestos peligrosos. El eterno marido (1870), es-crita entre El idiota y Los demonios, en la época de su madurez creativa, gira en torno a un lema característico de «El monstruo más monstruoso es el monstruo con buenos sentimientos». A partir de aquí, no puede esperarse más que una novela en la que todo es «ansioso y febril», pero en la que también hay lugar para la distancia y la parodia.
Quedé totalmente fascinado con la capacidad para mantener la tensión durante todo el libro. Desde el momento que Trusotski se encuentra con Velchanínov en la calle en adelante, no para. Otro aspecto a destacar es la intensa inmersión psicológica, tratada con un lujo de detalle y realismo sublime. Vemos las inseguridades, tormentos, culpas y contradicciones de los personajes. Dostoievski nos mete en sus cabezas abstrayéndonos totalmente del mundo exterior, nos deja pegados a las páginas queriendo saber cómo avanza esta historia y su relación obsesiva. El final es ambigüo, no es un cierre típico. Nos deja un vacío, no hay redención, no hay nada. Ellos siguen atrapados en sus obsesiones y problemas al igual que al comienzo de la historia.
Cada vez que finalizo un libro de Dostoievski me pregunto si soy un lector capaz de entender lo que he leído en todo su apogeo. Para mí, las obras de Dostoievski tienen una dimensión tal que no podría tan siquiera asegurar si, una vez terminé, fue capaz de aproximarme al epicentro de la historia. Son novelas son estructuras similares a las capas de una cebolla…
El eterno marido no ha sido ninguna excepción. Leer a Dostoievski es un desafío que requiere tiempo y dedicación. Ahora bien, alguien me podría preguntar: si leer es un placer y una forma de evadirse del tiempo, ¿por qué te castigas leyendo al autor? ¿Por qué dedicar tanto tiempo a algo cuando hoy no se dedica tiempo prácticamente a nada? Bueno, la respuesta es simple y compleja a la vez: porque no conozco a ningún autor capaz de removerme como lo hace Dostoievski. No he leído ningún autor en el que cada capítulo me haga preguntarme el porqué de tantas cosas, a veces absurdas, a veces muy oscuras, a veces más simples de lo que parecen… ¿Por qué introdujo a un personaje en concreto y qué buscaba al plantear a un personaje una escena determinada? Cuando descubro las intenciones que buscaba el autor y cómo organizó los recursos narrativos para crear en el autor la emoción deseada... cuando logro entender eso y consigo cerrar el círculo, se crea en mí un placer que no puedo describir. Leí "Crimen y Castigo" y me fascinó… pero me quedé en la superficie, estoy seguro que hubo cientos de matices que pasaron desapercibidos para mí. Algún día, volveré a buscar de nuevo entre sus recovecos. Leí Noches Blancas y su protagonista me entristeció y mientras me preparo para leer Los Demonios me adentré en El eterno marido para coger algo de aire.
Debo reconocer que, si no me hubiera documentado tras leer prácticamente cada episodio y hacerme una guía de lectura, no hubiera disfrutado tanto de esta novela. Como lector, me pregunto: ¿cómo te puede gustar algo que te hace sentir emociones negativas? - y eso que no he leído aún Los Demonios-. Los personajes de El eterno marido son detestables. Sin ayuda, no entiendo su psicología ni los motivos que les empujan a tomar las decisiones que toman… pero ese rechazo que me generan, crea en mí un interés magnético: necesito seguir leyendo para saber cómo van a terminar. Sé que no terminarán bien… pero necesito saber a dónde les conducirán sus decisiones y cómo sus personalidades manejarán las situaciones a las que deben enfrentar. Quiero entender el porqué de sus miserias. Quiero entender el porqué de sus oscuras almas...
Aquí no hay tramas complejas, aquí la complejidad gira en torno al individuo (¡qué puede resultar más complejo que el propio ser humano!). Aquí no hay alegrías, aquí no hay luz… aquí sólo hay oscuridad... No comentaré nada de la trama porque no es importante. Sólo diré que hay dos personajes que llevan el peso de la novela y que comparten entre ambos un espejo en el que cada uno de ellos ve a un ser miserable y despreciable… pero no tengo claro si alguno de ellos llega a reconocer en su reflejo...
Perdónenme los eruditos de Dostoievski si me quedé muy lejos del núcleo. Lo admito, no sé bien como llegar. Yo no me esfuerzo para ser erudito (eso es algo que el tiempo regala al constante). De la misma forma que un niño se esfuerza para entender el mundo que le rodea, yo me esfuerzo para entender a este autor que me apasiona, aunque no sepa dar una explicación clara del por qué.
Cuando se me pase la resaca de El eterno marido… me adentraré en Los Demonios. Mientras… comeré algo de comida rápida… sólo para quitar el hambre y prepararme para el momento en el que llegue un buen banquete...
¿Lo recomendaría? Por favor, no me haga preguntas que no sabría cómo responder...
Tener la convicción de que se tiene la razón todo el tiempo y aislarse para enfrentar así la vida. Una comedia que entremezcla el conocido padecer psicológico/existencial de los personajes de Dostoyesvki, que navegan esta vez, en un pleito que no se aclara. Llegando a la conclusión de que matar, por pura casualidad, al otro es la única solución.
Divertit i entretingut, però m'he posat molt nerviosa! No entenc això de Velchanínov i Pavlovich... pitjor que quan vols deixar-ho amb un casialgo i estàs completament atrapada. Veído ja!!!!!!!!!!