Una enérgica y contundente novela negra en clave de western crepuscular. Coveiro, el sepulturero de Balanegra, cava una fosa. Sin prisa. A golpe de pico y pala ahonda el agujero y mantiene a raya a sus fantasmas. Los muertos no recuerdan nada, y él debería hacer lo mismo. Y es que Coveiro sigue metiendo gente bajo tierra, solo que ahora, ya en la recta final de una vida de violencia, lo hace de manera legal. Flaco consuelo. El ayer, que asoma cada poco entre el mantillo como una flor de hueso, nunca se entierra como es debido. Por eso se ocupa del cementerio, y de cuidar a su sobrino Marco, un chico autista cuya única obsesión es aprenderse todas y cada una de las inscripciones de las lápidas. Hasta que Rubí de Miguel, dueña de Carbac, la industria cárnica más importante del país, orquesta el sepelio del mayor de sus hijos. Pero los planes se tuercen cuando los hombres de Rubí se topan con un testigo incómodo: Marco lo ha visto todo y deciden llevárselo con ellos. Es entonces cuando Coveiro entiende definitivamente que no hay redención posible para hombres como él, que ni la luz crepuscular es capaz de suavizar la superficie basta y roma del hierro viejo. Da igual cuántos años transcurran: las balas del pasado llegan siempre a su debido tiempo. Y ese tiempo ha llegado.
Novela negra, sin tapujos y sin sentimentalismos. Estilo muy directo y muy particular de este autor que descubrí con "La cordura del idiota".
El protagonista es Coveiro, sicario retirado en un pequeño pueblo llamado Balanegra (no tengo claro que represente a la localidad homónima almeriense). Retirado si, pero ni su pasado, ni los acontecimientos, ni las casualidades, ni su propia personalidad lo van a dejar acomodarse a su nueva vida de enterrador. Enterrador por profesión, por vocación y por respeto, porque Coveiro mata, pero no humilla a sus víctimas, o no lo hacía.
No disfruto con estas historias en las que las muertes se suceden como aquel que espanta con displicencia una mosca de su rostro, quiero creer que la vida humana tiene algún valor y en estos libros "tarantinescos", no tiene ninguno. Es la pura ley del más fuerte, o del más rico, no sé.
Pese a ello, me gusta como escribe este autor, me gusta mucho. Me parece una corriente de aire fresco en el panorama de novela negra patrio, al menos hasta donde yo he leído. Me gustan sus diálogos, me gustan sus personajes, pese a que poco más de 200 páginas no dan para mucho, me gusta su humor negro, me gustan sus historias.
Hasta el vocabulario del sicario me ha llamado la atención: Que si un "papito", que si un "carpintero", que si un "Jacques Costeau". ¿Existirán de verdad o se los habrá inventado?. Yo sólo conocía lo de la "corbata colombiana".
No puedo contar nada del argumento, es cortito y se lee rápido. No me ha gustado el final, apresurado, desmerece al resto del libro. No me han gustado los "Bobbies", se ha sobrado un poquito. Esto, junto al exceso de casquería, me lleva a la nota de 3.5, que redondeo a 4 por la impresión global.
Leedlo, descubriréis a un muy buen escritor, si es que no lo conocéis ya.
3,5⭐️ Novela negra corta y muy bien escrita, pero que, a mi juicio, va de más a menos.
¿Qué destaco del libro?
✳️ El título. Original y con sentido. "Hierro viejo no suelda bien".
✳️ La prosa. Marto Pariente escribe más que bien y adapta su prosa al tipo de novela que lleva entre manos. Se mueve a ritmo de thriller, capítulos cortos, ritmo ágil, descripciones muy vívidas, que no ralentizan y mucha acción.
✳️ El primer 60% de la trama. Original, entretenida y con enganche. Los flashbacks , bien colocados nos ayudan a conocer situaciones y personajes. En una novela tan breve es un buen recurso.
✳️ Los personajes. Curiosa la manera que tiene de caracterizarlos como si los despojase capa a capa de todo lo que es humano, de cualquier rasgo con el que poder empatizar. Descarnados y desagradables en general con pocas excepciones.
✳️ Los homenajes al cine, personajes tarantinescos como los Bobby o ese Dudas Francos, "El Duque" muy a lo John Wayne.
✳️ La ambientación tan seca, desábrida y descarnada como los personajes.
¿Y los peros?
✳️ Tras un primer 60% muy bueno fue de más a menos hasta desembocar en un desenlace precipitado, que peca más de contar que de mostrar. Es posible que la brevedad de la novela haya jugado en su contra.
En conclusión. Una novela negra, bien escrita, de trama con tintes tarantinescos, que va de más a menos sin llegar a decaer del todo. Recomendable.
PD. Lectura conjunta de mi grupo de lectura de esta red.
Pues me ha gustado bastante, tanto por la forma de escribir, como por la historia, aunque el final me ha dejado algo frío. Es un lectura muy visual, concisa, y que fácilmente te lo imaginas y parece por como se desarrolla el argumento una película tipo Tarantino, jejeje. El protagonista muy bien y los "malos" en su línea. AL ser una novela corta no da para mucho desarrollo de personajes pero si nos cuenta lo suficiente de cada uno para ponernos en situación. Valoración: 7.75/10 Sinopsis: Una enérgica y contundente novela negra en clave de western crepuscular. Coveiro, el sepulturero de Balanegra, cava una fosa. Sin prisa. A golpe de pico y pala ahonda el agujero y mantiene a raya a sus fantasmas. Los muertos no recuerdan nada, y él debería hacer lo mismo. Y es que Coveiro sigue metiendo gente bajo tierra, solo que ahora, ya en la recta final de una vida de violencia, lo hace de manera legal. Flaco consuelo. El ayer, que asoma cada poco entre el mantillo como una flor de hueso, nunca se entierra como es debido. Por eso se ocupa del cementerio, y de cuidar a su sobrino Marco, un chico autista cuya única obsesión es aprenderse todas y cada una de las inscripciones de las lápidas. Hasta que Rubí de Miguel, dueña de Carbac, la industria cárnica más importante del país, orquesta el sepelio del mayor de sus hijos. Pero los planes se tuercen cuando los hombres de Rubí se topan con un testigo incómodo: Marco lo ha visto todo y deciden llevárselo con ellos. Es entonces cuando Coveiro entiende definitivamente que no hay redención posible para hombres como él, que ni la luz crepuscular es capaz de suavizar la superficie basta y roma del hierro viejo. Da igual cuántos años transcurran: las balas del pasado llegan siempre a su debido tiempo. Y ese tiempo ha llegado.
4⭐ Una grata sorpresa esta novela, me ha gustado mucho. Si no fuese porque salió elegida para un club de lectura, difícilmente hubiera pasado por mis manos. A veces es bueno salirte de tu ruta programada de lecturas y encontrarte con una joyita.
Novela negra cortita que apenas llegas a las doscientas páginas. Capítulos cortos y un estilo directo. Como ya he dicho en otras novelas del mismo género, esto encaja a la perfección. Eso sí, se me ha hecho demasiado corta, quizá la historia no de para doscientas páginas más, pero cuando uno suele leer novelas de muchas más páginas, pues eso...
Sobre la trama no voy a comentar nada. Solo decir que Coveiro, un sicario veterano ya retirado de la actividad y con una vida más plácida se ve envuelto es una historia truculenta y debe retomar sus antiguas costumbres. Esto no es nada nuevo pero es algo que siempre funciona.
Una de las cosas que más me ha gustado es la peculiaridad de esos personajes que están al margen de la ley, siempre he sentido predilección por ellos. Estos que crea el autor me han resultado muy interesantes con ese punto tarantinesco y que en ocasiones también me recordaba a Fargo. Me extrañaría mucho que esta novela no se llevara a la gran pantalla, lo tiene todo para su adaptación, personajes potentes, acción, violencia y una historia oscura.
En resumen, una muy buena novela negra que recomiendo a todo amante del género. A este autor por supuesto lo voy a seguir muy de cerca.
Mi primera impresión, tras haber leído algunos capítulos, ha sido muy buena, pues el autor escribe de maravilla. Eso me ha hecho pensar que estaba ante una buenísima lectura. He leído con mucho interés una gran parte, del tirón, pero ha llegado un punto en el que se me ha venido abajo. No es la buenísima novela que me esperaba. Se me ha caído la trama en la segunda mitad. No me explico cómo un autor que escribe tan bien me haya provocado que, una vez finalizada la lectura, me deje una impresión de novela incompleta, cuando tiene ingredientes como para haberse lucido totalmente. Vayamos con la trama: Coveiro es ahora sepulturero en un pequeño pueblo, no muy lejos de la capital. Antes era matón a sueldo, pero se retiró de ese mundillo. Ahora, ya con cierta edad, vive tranquilamente en la casa junto al cementerio. Sale a cazar, cuida de su sobrino autista y de vez en cuando entierra a algún muerto. Todo muy bien hasta que hay un entierro de un político y a continuación su sobrino desaparece. Al mismo tiempo que sabemos de la vida de Coveiro, conocemos la vida que rodeaba a dicho político: su perversión sexual, las corruptelas, la mafiosa y millonaria de su madre, el hermano descarriado, el equipo de matones a sueldo... y la trama urdida entorno a su muerte. Las dos partes de la trama confluyen y hasta aquí puedo contar. ¿A que hay ingredientes para una buena historia? El autor, además de tener un dominio fabuloso del lenguaje y la escritura, ha creado muy bien los personajes, con tan solo cuatro pinceladas. Eso no es fácil. Pero, vamos, que no entiendo cómo le ha salido esta novela, que, en mi opinión, al terminar, me ha resultado insulsa, con falta de contenido. ¿Será que la editorial le ha presionado para publicar algo cuanto antes y no se le han aparecido las musas? Pero no puedo poner menos de tres estrellas, por ese talento del autor, que está presente en cada palabra.
Lectura conjunta con el grupo de lectura La Banda. Debo reconocer que si no hubiera salido en el grupo como LC probablemente jamás habría leído este libro. No soy mucho de novela negra, me suele dejar mal cuerpo y no lo disfruto, por lo que es un género que intento evitar. Así que cuando salió este libro elegido me preparé para lo peor, solo me consolaba la poca extensión del mismo, poco más de 200 páginas.
Dice la sinopsis: "Coveiro, el sepulturero de Balanegra, antiguo sicario, sigue metiendo gente bajo tierra, solo que ahora, ya en la recta final de una vida de violencia, lo hace de manera legal. Se ocupa del cementerio, y de cuidar a su sobrino Marco, un chico autista cuya única obsesión es aprenderse todas y cada una de las inscripciones de las lápidas.
Hasta que Rubí de Miguel, dueña de Carbac, la industria cárnica más importante del país, orquesta el sepelio del mayor de sus hijos. Pero los planes se tuercen cuando los hombres de Rubí se topan con un testigo incómodo: Marco lo ha visto todo y deciden llevárselo con ellos. Es entonces cuando Coveiro entiende definitivamente que no hay redención posible para hombres como él, que ni la luz crepuscular es capaz de suavizar la superficie basta y roma del hierro viejo. Da igual cuántos años transcurran: las balas del pasado llegan siempre a su debido tiempo. Y ese tiempo ha llegado."
Pues debo decir que me ha gustado bastante este libro, así como la forma de escribir del autor, a quien no conocía. He encontrado unos toques de humor negro que me han arrancado incluso alguna carcajada, por lo inesperados y lo bien colocados, pues contribuyen a diluir la negrura del relato. Y es que el relato, pese a su cortedad, que no da lugar a demasiados explayamientos sobre personajes, no deja de ser la historia de un sicario que lleva apuntadas muchas lascas en la culata de su escopeta y que se ve obligado a volver a hacer uso de sus habilidades una vez más. Sin embargo, ahora en el inverno de su vida, el autor nos permite atisbar la humanidad que finalmente aflora a la superficie.
El libro se lee muy rápido, tanto por las pocas páginas como por su estructura: se divide en capítulos cortos, siendo muchos de ellos episodios independientes de la vida anterior de Coveiro, que te van dando contexto sobre lo que ha sido su vida laboral y personal antes de llegar al momento actual. Respecto al final, redactado en poco más de un par de páginas como un epílogo de esos de las películas "Cuatro años después, Fulanito y Menganita contrajeron matrimonio...", tengo que reconocer que se ve un poco apresurado pero me ha parecido correcto, un cierre acorde al resto de la narración y que en mi opinión resulta, si no demasiado creíble en todas sus partes, al menos satisfactorio.
En resumen, un libro recomendable para los amantes de la novela negra y para aquellos que, aun sin serlo, disfruten de un relato breve de sicarios, sangre, disparos y algo de humor negro.
Guy Ritchie debe estar frotándose las manos: si no está eligiendo el reparto para adaptar “Hierro viejo”, es porque le está dando vueltas al final de la película, que es lo único que me ha chirriado un poco en una novela que se lee como se ven su films: disfrutando a un ritmo frenético de su violencia descontrolada, de su humor negro, su trama retorcida, y por encima de todo, de sus personajes rocambolescos. El libro se lee como un tiro. Los diálogos son mordaces, bien cargaditos de lecciones de filosofía urbana, insultos chispeantes y sentencias lapidarias. Todo rapidito y todo trepidante, que parece que haya que cargarse el libro en el mismo tiempo que dura una peli. El Señor Pariente escribe muy bien. Es moderno, chulesco y guay. Y esto le va que ni pintado a este disparate alocado, que se adapta como un guante a los nuevos tiempos de la novela negra. Y mentiría si no dijera que me he divertido, y mucho.
Los personajes de Hierro Viejo son una deconstrucción paradójicamente edificada por Pariente, que practica la curiosa habilidad de despojar a un personaje de atributos, hasta dejarlo en su esencia, en la médula de la perfidia y con un mínimo toque de humanidad: El dúo de sicarios, los Bobby, son una versión descojonante de Mr. & Mrs. Smith trabajando en equipo, con profesionalismo, claro, pero sin poder alejarse del todo de sus rencillas matrimoniales. Matar es otro día en la oficina. Para mí, son los personajes más puramente tarantinescos de la novela. La matriarca Rubí de Miguel y esos dos malos dones a los que debe llamar hijos son seres vacuos, viles y francamente desagradables. Algunos asesinos random, bastante descerebrados pero siempre pérfidos, pululan por la historia y aportan su granito de oscuridad para esta negrísima trama, donde coexisten asesinatos por doquier y seres con los que no nos gustaría intimar. Las ideas son singulares y curiosas, los capítulos cortísimos y consistentes, el estar en sintonía con este sentido del humor es fundamental para comprender que lo suyo es la irrealidad llevada al absurdo, lo imposible hecho novela negra. Eso sí, necesita desesperadamente del acuerdo tácito con el lector para funcionar. Y durante gran parte de la lectura, y para muchos lectores entre lo que me cuento, funciona. Para otros tal vez no, pero así es esto. Cuatro brillantes estrellas para un autor que me encantaría repetir.
Lectura conjunta con La Banda. Un autor desconocido para mí que no habría leído de primeras si no fuese por esta LC, pero que me ha gustado bastante. Me quedaré con su nombre para futuras lecturas.
Novela corta que se lee muy ágil, con un estilo bastante directo. La forma de escribir del autor tiene un toque ácido, con cierto humor negro, comparado en varias reseñas a lo que suele hacer Tarantino, y aunque no lo veo tan parecido, un aire sí se da. Este ha sido uno de los puntos fuertes en esta lectura.
Coveiro, un hombre de unos 70 años, vive en el pueblo de Balanegra, trabajando de enterrador, y con su sobrino autista a su cargo, además de un pasado turbio. Cuando un día la cosa se tuerce después de uno de esos entierros, Coveiro no tendrá más remedio que volver a su antiguo ser para arreglar las cosas, si puede.
Al ser una novela corta no ha dado mucho margen al desarrollo. Sí tiene trasfondo, contado en pequeños flashbacks salpicados durante la trama, que ayudan a comprender mejor al protagonista. El resto de personajes es muy plano, no tienen apenas función más allá de ir moviendo la trama. Esto hace que no sea una novela redonda, ya que quedas con ganas de haber sabido más de lo que se intuye. El final es ciertamente apresurado, pero no me ha desentonado para nada con lo que iba leyendo.
Uno puede perder su verdadero nombre, pero no sus principios.
El estilo de escritura, como decía antes, ha sido lo que más me ha gustado. Tiene bastantes chascarrillos muy negros, que si no son muy de tu estilo pueden hacer esta lectura menos apetecible. Pero como yo he entrado al trapo, me ha funcionado muy bien. Los capítulos son cortos y rápidos de leer. Como curiosidad, los títulos de cada capítulo acaban apareciendo escritos (algunos literal, otros muy similar) durante el texto de cada uno de ellos.
Novela corta, negra y con un marcado estilo "Tarantinesco" (como ya se ha señalado en otras reseñas). Mi valoración en frío serían 3,5 estrellas, pero la redondeo a 4 por la sensaciones que me ha dejado.
La historia me ha gustado, y la verdad, para lo corta que es la novela, cuenta mucho. Aunque debo admitir que al principio me costó un poco engancharme, y no fue hasta la mitad del libro, cuando todo lo que se había estado cocinando comenzó a desencadenarse, que logró engancharme. No sé, tal vez fuese cosa mía, que tuve que espaciar mucho entre lectura y lectura y al principio lo leía un poco desconectado, como en "piloto automático".
Por esta razón, la valoración inicial no era muy prometedora, pero una vez que me metí de lleno en la trama y todo empezó a tomar forma mi percepción cambió a mejor.
En definitiva, es una novela muy recomendable si te gusta el género, ya que no es apta para todos los públicos. Los personajes son muy interesantes, podrán gustarte más o menos pero considero que están bien construidos (teniendo en cuenta la brevedad de la novela). De hecho, si alguno no te gusta es mérito del autor por conseguir precisamente eso. Eso sí, algunos personajes van un poco de sobradillo y la mayoría parece que vivan en otra realidad donde matar y morir es lo más normal del mundo. Esto exige cierta predisposición a aceptar ese universo y dar un "salto de fe" para disfrutar de la novela. En definitiva, tienes que leerla como lo que es, y si entras en su juego no te defraudará.
Le he dado tres estrellas porque me ha parecido que la forma de narrar esta historia: descripciones sin adornos, diálogos directos, dureza, directo al grano...es de gran mérito. Montar una trama en tan pocas páginas situando perfectamente al lector y conseguir tanta intensidad no debe ser fácil.
Sin embargo, a mí este estilo no me atrapa. Probablemente es cosa mía. Pero no me gustan los malos tan malos (hace que no me crea la trama), esa violencia tan exagerada, esa ironía,... tampoco me ha ayudado.
En cuanto a los personajes me ha gustado Coveiro, el protagonista; los demás no me han llegado y no porque sean muy malos, sino porque no me los he creído. Demasiado caricaturizados para mi gusto.
Me cuesta este estilo de escritura; no me transmite, no empatizo con ningún personaje y esto hace que no me crea la trama. Necesito que afloren más sentimientos y sensaciones cuando leo y no los he tenido. Aunque insisto, el mérito al autor no se lo quito y el que guste a tantos lectores será por algo, otra cosa es que conmigo no funcione.
El final tampoco me ha convencido, me ha dejado como el resto; ni frío ni calor.
Aun así, como me gusta salirme de vez en cuando de mi zona de confort, me alegro de haberla leído porque nunca se sabe. Pero en este caso, me temo que serán de esas que pasan sin pena ni gloria.
Este libro tiene varias cosas que me han gustado mucho, la primera, es que siendo cortito, le da tiempo de sobra para crear una historia y ofrecernos un contexto del mundo y los personajes, algo que se agradece y mucho, sobre todo cuando se hace del modo en el que está hecho.
Destacaría también el estilo narrativo y el tono de la novela, muy a lo Tarantino o Ritchie, con personajes muy peculiares, en los que como comentaba, se toma su tiempo para presentarlos, y que son el alma de esta historia.
La narración tiene muchísimo ritmo y siempre sucede algo interesante y la verdad es que engancha bastante.
Su mayor pero sería el desenlace, precipitado, algo normal en una novela corta, pero que al mismo tiempo me ha dejado un peor sabor de boca del esperado, sobre todo porque los dos primeros tercios me encantaron, y el último no tanto.
En cualquier cosa, novela negra muy recomendable y que se lee en dos ratos.
De corto número de páginas pero lleno del más puro Noir. Violencia narrada desde el más puro estilo tarantiniano y unos epílogos narrativamente impresionantes.
Para disfrutarlo y gozar con las aventuras de un enterrador.. que quizás sea algo más.
4.5⭐️ vaya descubrimiento !! lo he devorado y me ha encantado. brillante. muy bien escrito, capítulos cortos que no te dejan soltarlo. me ha costado un poco entrar porque me costaba situarme en algunos momentos, pero va pasando el rato y sin darte cuenta estas metida hasta el cuello. cortita y muy recomendable
Bien, corta, rápida,negra,con mucha acción. Tampoco es que me haya flipado en exceso, pero el estilo mola.(Pq más o menos ya me he leído cosas parecidas),eso si,muchisimo mejor que Gómez Jurado o el insufrible/ñoño Castillo, para que nadie se lleve a engaño. Es otro estilo, es otra cosa. Para mí,mucho mejor.
Libro entretenido, buena narración, la historia está bastante bien, el personaje principal cae en gracia, pero a pesar de su edad, podría caer mejor, a veces queda como un poco distante. me gusta como está escrito y en general es sólido. el final, estoy de acuerdo con el resto de comentarios, un poco atropellado, aunque mejor de lo que me lo estaba imaginando según leí reseñas. Lo aconsejo para pasar el rato si te gustan las historias macabras rollo Tarantino. Leere algo más del autor.
Me han encantado los personajes. Son intensos, y los diferentes puntos de vista te ayudan a conocerlos. También tengo que destacar los giros y ese retazo de historia en el que el lector sabe algo que el protagonista ignora y nos mantiene con la palabra en la boca, como una película de miedo en la que quieres gritarle al protagonista que por ahí no es.
Si había alguna duda de que la Cordura del Idiota fue un golpe de suerte para el autor, está claro que esta novela lo deja todo claro. Puede que Hierro Viejo ya no juegue con el factor sorpresa que fue La Cordura del Idiota, pero juega en su misma liga, al estilo Marto Pariente. Personajes únicos, tramas que se entrelazan y una prosa que trasmite mucho con solo pocas palabras. Me ha encantado, lo confieso.
Dice el refrán que las mejores esencias vienen en frascos pequeños, y ese dicho es perfectamente aplicable a “Hierro viejo”, la cuarta novela de Marto Pariente, en la que en apenas 200 páginas nos ofrece una estupenda novela negra negrísima, corta pero muy efectiva, plagada de personajes que desbordan carisma y con la que se confirma como todo un referente dentro del rural noir.
Coveiro, el sepulturero de Balanegra, intenta dejar atrás su oscuro pasado dedicado al cuidado de Marco, su sobrino autista. Rubí de Miguel, dueña de la industria cárnica más importante del país, debe enterrar a su primogénito, pero el sepelio se trata de un ardid que contará con un testigo incómodo, Marco. Coveiro se verá implicado, muy a su pesar, en una trama que le obligará a traer de vuelta a su antiguo yo.
Pariente tiene una potente voz narrativa que recuerda al mejor Tarantino. La mezcla de violencia, humor negro y situaciones que rozan el absurdo (especialmente cuando de los villanos se trata) hacen que “Hierro viejo” sea el Fargo patrio.
Esta no es una historia de buenos y malos, si no de malos y mucho más malos. La diferencia es que mientras algunos tratan de buscar redención por sus actos pasados, otros disfrutan de su maldad. Desde Coveiro, el sicario reconvertido en enterrador, pasando por Rubí y su inseparable cerdito, Doble Mickey, Ruso, hasta el Sr y la Sra Bobby, un matrimonio con una peculiar empresa de “limpieza”, todos los personajes presentan una escala cromática que se acerca más al negro (lo que lo hace muchísimo más interesantes). Marco es probablemente el único personaje sin ninguna maldad, aportando un toque de inocencia a la historia.
El autor tiene una extraordinaria capacidad para conseguir que el lector se forme una idea precisa de escenarios y personajes con apenas unas pocas descripciones. No se pierde en interminables exposiciones de detalles muchas veces superfluos para construirlos, sino que deja que sean estos a través de sus actos, sus palabras y los diálogos los que conformen un vívido retrato de sí mismos. Los personajes se ven a su vez reforzados por los escenarios en los que se mueven, antros poblados por gente de la peor calaña, por los que se mueven como pez en el agua.
Si hay algo que hace que las novelas de Marto Pariente resulten tan adictivas es sin duda su estilo directo y conciso, con frases cortas, duras, que huyen de cualquier tipo de adorno o edulcorante, y que reflejan a la perfección la crudeza de las situaciones que viven los personajes.
“La cordura del idiota”, su novela más laureada (hasta la fecha), ya me espera en la estantería, porque si hay algo que tengo claro es que necesito más historias con su particular sello (solo me queda conseguir “Una bala para Riley” para completar la colección). Si “Las horas crueles” me descubrió un autor al que seguir la pista, “Hierro viejo” ha venido a confirmar que, si eres fan de la novela negra, es obligatorio leer a Marto Pariente.
Novela negra con tinte de western, rural y con toques de Tarantino.
Un viejo sepulturero, un muchacho y un pasado que iremos descubriendo para solucionar el presente. Y a mi que me ha recordado un poquito a Macarthy por las formas de ir avanzando a través de los entresijos que vamos conociendo.
Son los detalles los que marcan la diferencia. Esos pequeños detalles que te hacen sentirte espectador de una situación real. Incluso un personaje más de la historia por la sonoridad de un pasaje, por el toque elegante en el peor garito, por el sonido que describe, que nos hace oír precisamente aquello que pide que no se escuche. Y así iremos caminando por esta historia, disfrutando esos detalles que magnifican la trama.
Rezuma Tarantino a cada paso, y mucha maldad. Maldad para exportar porque los personajes son todos carne de infierno. Todos menos uno.
200 páginas que en su mayor parte son violentas y muy sangrientas con un estilo directo, irónico y cargado de humor negro. Hay un momento muy el camarote de los hermanos Marx, donde todos van pero nadie sabe nada, pues algo así, provocando situaciones hilarantes a pesar de la situación.
Podéis leerlo, que son capítulos cortos y cuando os queréis dar cuenta ya estáis al final. Por eso brilla en la oscuridad, tan corta y a la vez con tanto meollo que descubrir. Y el toque mágico es algo que todos tenemos claro, por la familia hacemos lo que sea, como sea y a costa de lo que sea.
Muy recomendable si te gustan las salchichas de las que no se sabe su procedencia y eres fan de las mascotas diferentes.
Y no os cuento más, es para leerla y disfrutarla. Tardo yo más en contaros cosas que vosotros en leerla. Tirar pa dentro!
✒️"La eterna pregunta…, la que supongo todos nos hacemos en un momento dado, es si mereció la pena."
Ya han pasado unos años desde aquel descubrimiento que fue La cordura del idiota, novela que por cierto, ahora están disfrutando en Francia de la mano de la mejor editorial de novela negra del país galo, con la que Marto Pariente comenzaba a construir su universo literario con una voz narrativa propia y exultante de matices. Algo estaba bien hecho puesto que obtuvo varios premios y reconocimientos, y sobre todo la aprobación de los lectores. Marcado pues el camino, vendría después Las horas crueles, otra historia ambientada en Guadalajara y alrededores que aún mantiene bien el pulso en la librerías.
Hierro viejo es una novela corta de personajes malos (no de malos personajes) que en apenas 200 páginas nos va a transportar a un mundo donde no hay tiempo casi ni para guiñar los ojos. Solo el personaje de Marco, sobrino de Coveiro, se salva de esta definición, es el único personaje en que la maldad no ha hecho ninguna muesca y se va a convertir en el eje vertebrador de la novela; con su secuestro se inicia un camino sin retorno en el que no habrá sitio para la compasión. Este hecho marcará el ritmo frenético de Hierro Viejo en el que no faltarán los personajes más autóctonos y despiadados del universo de Marto, y es que como ya nos tiene acostumbrados los sicarios vienen por parejas, en este caso los Tapia, o los Bobby (Bobby ella y Bobby él) que darán lugar a situaciones al borde del absurdo, pero que Marto controla para que les quepa bien un fino traje de ironía y humor negro.
La trama, rápida y despiadada, violenta sin miramientos, se mueve a ritmo de road movie, mientras en algunos capítulos iremos conociendo la historia de Coveiro, sicario jubilado a motu propio y que ahora entierra de manera legal y las excentricidades de Rubí de Miguel y su atípica familia en su afán por no dejar cabos sueltos en su complicada situación familiar.
Hierro viejo, como no podía ser de otra manera, confirma que Marto es capaz de crear historias con un estilo narrativo propio y personal que no deja de sorprender. Historias violentas que no necesitan de grandes descripciones para poner al lector en situación de espectador privilegiado. Imposible obviar las influencias cinematográficas y literarias que son inevitables y que tanto nos gustan: Tarantino, Cohen o Sorogoyen es posible que vengan a la mente del lector en algún momento de la lectura. Y es que por ahí van los tiros…
Vertederos, graveras, puticlubs de carretera y el Bublé, un local de copas serio. Un Torino del 75, una pick-up, pico y pala, el canódromo, café de civeta, cinta americana y cuerda. Nocturnidad y alevosía, mucha alevosía en 52 capítulos de pura adrenalina. De fondo: violín flamenco.
Si quieren literatura de verdad, sin florituras ni recursos manidos hasta la saciedad lean a Marto Pariente. Como decía aquel slogan, “Es otra historia”
El autor lo ha vuelto a hacer. Me ha robado el corazón. Me atrevo a decir que es la mejor novela negra que he leído en 2024 y eso es decir mucho, porque he disfrutado de lecturas muy pero que muy buenas. Con Hierro viejo, Marto Pariente nos vuelve a sorprender con su peculiar estilo. Con el mismo que nos cautivó con La cordura del idiota, ganadora de Cartagena Negra 2020 y publicada en francés por la editorial Gallimard.
Su autor, en poco más de 200 páginas es capaz de crear una novela negra, donde, hasta la crueldad de un sicario en plena acción puede generar una situación absurda, envuelta de fina ironía y humor negro. Para ello, no utiliza florituras ni grandes descripciones, va directo a lo que tiene que decir. Utiliza frases breves, con las palabras necesarias para mostrarte la escena que quiere que veas. Novela distribuida en capítulos muy breves que facilitan enormemente su lectura, pues los utiliza para introducir momentos o personajes relevantes. Me parece magistral su manera de enlazar uno con otro. Es difícil decir quién comparte la etiqueta de protagonista con Coveiro, un sicario retirado que trabaja como sepulturero en un pequeño pueblo, Balanegra. Durante la lectura, todos los personajes tienen sus momentos de gloria salpicados a lo largo de las páginas. Todos ellos son carismáticos y excéntricos, algo que ya considero un estilo narrativo propio en el Universo Marto Pariente. En Hierro viejo encontrarás una historia 100% rural noir, donde casi todos son villanos o lo han sido. En la trama, conviven un sicario veterano que intenta cambiar de vida y las nuevas generaciones de asesinos a sueldo. Nos encontramos con el poder de la matriarca de una familia tan adinerada como desastrosa, que adora al cerdito que tiene de mascota y que extiende sus tentáculos para proteger a los suyos. Aprenderás los nombres de las diferentes formas de matar. Esta parte espero que no sea inspirada en la realidad. Sus escenarios: desde un cementerio hasta un club de alterne rural, pasando por cualquier lugar que te imagines que puede existir en un pequeño pueblo ubicado en quién sabe dónde. Lectura obligada para todos aquellos que aman el género negro diferente, audaz, arriesgado e irónico. Perfectamente, podría ser el guion para una película de Tarantino. Novela ideal para leerla en una o dos tardes tontas, de esas que no sabes qué hacer. Te quedarás pegado a sus páginas hasta acabarlo.