Podría parecer a simple vista que «ficción» y «realidad» son dos esferas que se diferencian nítidamente la una de la otra, pero lo cierto es que muchas más veces de las que sospechamos actúan como cara y contracara de una misma moneda… llegando incluso a (con)fundirse en múltiples ocasiones.
En El arte de inventar la realidad, la historiadora del arte y crítica de cine Áurea Ortiz Villeta sondea, a través de abundantes ejemplos de películas y series, incluyendo documentales, el modo en que esta (con)fusión opera, dando lugar a equívocos que, ya sean intencionados o no, bien pudieran suponer un reto a la hora de delimitar qué es la verdad y qué no lo es. ¿Puede una imagen inventada llegar a sustituir lo real? ¿Puede una representación convertirse en algo más real que lo real? Pensemos en un ejemplo icónico: el atentado contra Carrero Blanco. ¿Qué imagen acude a nuestra mente casi al instante al pensar en ello? […] En efecto: una escena perteneciente a la película Operación ogro, del director italiano Gillo Pontecorvo. Una ficción… que sin embargo ha quedado fijada en el imaginario colectivo como representación paradigmática de un suceso.
Este breve ensayo rastrea las zonas de sombra en las que lo ficticio y lo real se entremezclan, en un itinerario orientado a arrojar luz sobre una pregunta de fondo: si cada vez nos cuesta más diferenciar las imágenes ciertas de las ficticias, ¿cuáles son los retos a los que nos enfrentamos como sociedad?
Ni 24h m’ha durat. Enganxat des del primer moment, és un assaig sobre realitat i ficció a les pel·lícules i sèries que totes i tots coneguem (o ens sonen). Sobre com aquestes generen realitats i modelen la nostra forma de ser i fer. Áurea és una especialista en cine i es nota: fa de la lectura un aprenentatge constant. Tant de bo hagués tingut 100 pàgines més.
Molt molt molt recomanable. De nou, la col·lecció Paisajes de Barlin Libros és un encert!
me he reído tanto y comprendo tan bien a la autora.
este libro saca a relucir de una forma tan orgánica tantos temas invisibilizados y normalizados en cuanto a lo que a la imagen se refiere. un ensayo tan cercano al lector, repleto de referencias cinematográficas que pertenecen ya a la cultura audiovisual de la sociedad y ayudan a ejemplificar el impacto que genera la ficción en la memoria colectiva. abordando temas como la importancia de dar visibilidad a nuevas miradas, voces femeninas, etc y los peligros que la mirada única ha generado y sigue generando en la actualidad… mis dieces.
Teniendo el teléfono para grabar vídeos o sacar fotos, hoy día casi cualquier persona cuenta con la aptitud de apropiarse de un pedacito o secuencia de la existencia cuando así se le antoje, y de guardar este recuerdo que excederá el tiempo, como un mosquito conservado en ámbar, a fin de torturar a familiares y amigos con unas naderías que en el fondo no interesan a nadie, quizá ni a nosotros mismos pasada la euforia del momento.
Pero no es de esa clase de chuflas de las que quiero hablaros, sino de otras: de realidad y ficción. De la mezcla, alternancia e intercambiabilidad entre ambas mediante unas operaciones que muchas veces se llevan a cabo sin ser siquiera conscientes de ello, incapaces de reparar en la manipulación por la falta de herramientas adecuadas o por la profunda asimilación de unas mentiras que creemos certezas, desprovistos de la facultad de distinguir a la una de la otra incluso cuando nos paramos a reflexionar seriamente sobre este asunto.
¿La foto que le tomaste a tu madre en su cumpleaños, o ese video que grabaste de tu sobrino montando en bici? Tampoco es realidad propiamente dicha, pues una vez hemos elegido un encuadre decidimos lo que entra y lo que se queda fuera, lo que existe de lo que no. De igual forma un documental es falso, pues a saber cuántos días de tomas les ha llevado montar esa persecución por la sabana….
En este breve ensayo que orbita en torno a la imagen, que aunque centrado en el cine también lo trasciende, se habla de muchas cosas, algunas que ya debiéramos saber, y otras que sería necesario conocer, y entre ellas destacaría la necesidad de una educación visual cuando, más que nunca en el presente de un futuro en el cual no hará otra cosa que acentuarse, la vida nos entra por los ojos sin filtros o tan filtrada que acaba distorsionada, y que con el auge de la construcción artificial de la realidad, auspiciada por la inteligencia artificial, solo se añaden más trabas a la dificultad de diferenciar lo que es real, de lo que es verosímil.
Ficciones que a veces acaban por sustituir a la realidad en el imaginario colectivo, como aquellos velocirraptores sin plumas de Parque Jurásico.
Un libro muy breve pero interesantísimo. Muy bien narrado, claro, directo y con toques de humor e ironía.
La autora nos muestra muchos apuntes sobre realidad y ficción, y aunque algunos puedan resultar obvios, invitan a reflexionar y a ser conscientes del poder de la ficción y de la importancia de nuestra mirada sobre ella.
La ficción es un artificio, una ilusión, no hay que olvidarlo, aunque sea una obra basada en hechos reales o un documental. La ficción condiciona y moldea nuestra manera de mirar y pensar en la vida real, transformando nuestra memoria colectiva. Los peligros de la historia única. Los antiguos personajes estereotipados. ... Y como muy bien dice, sí, es necesaria una educación visual.
Lúcido ensayo que se acerca a la influencia de la ficción sobre la realidad, el analfabetismo narrativo, la parcialidad del documental y la hegemonía del discurso masculino, blanco y cishetero, entre otros muchos melones que se abren en sus ciento y poco páginas.
Escrito con el tino al que nos tiene acostumbrados Áurea (¡leed sus artículos en Culturplaza!), es un volumen apto tanto para avezados como iniciados en esto del séptimo, y anima a pensar, que no es poco (y sí imperativo) en estos tiempos que corren.
Y además defiende «Blonde», y ya con eso me tiene ganado.
Si bien no descubre nada nuevo, leer este ensayo nos organiza las ideas que tenemos en torno a las ficciones que vemos. Es importante saber lo que es ficción, lo que es la verosimilitud y la realidad; hay que preguntarse por las imágenes que vemos, de dónde salen, quiénes las manejan, que pretenden con ellas... En ese sentido se aboga, con razón, por una educación visual. Al fin y al cabo, cada vez más, nuestra información y conformación nos llega a través de las imágenes. Somos imágenes, cuentos, ficciones desde que alguien pinto una roca ....
Ensayo con diferentes temas por capítulos, aunque interconectados entre sí. Áurea repasa la evolución de la creación narrativa en los medios audiovisuales. ¿Ficción y realidad son lo mismo? ¿Qué estereotipos y valores se repiten un y otra vez? ¿Cuándo se cuestionan y cómo? ¿Las personas distinguen lo que muestra la pantalla de lo que es real? Muy buen libro para quienes aman el cine y quienes nos nos enteramos mucho (mi caso). Muy recomendable. Ágil de leer.
Realmente me parece que el tema que trata es muy interesante aunque me parece que no aporta demasiado. Por lo general leo ensayo para ver perspectivas y reflexiones que no me han surgido y creo que el libro no pone demasiada cosa nueva. Sin embargo hay una parte en la que reflexiona sobre documentales y esa parte sí que me ha parecido wow
“Y por eso desde hace, como mínimo 43.900 años, vivimos con la ficción, con ese impulso inexplicable de contar historias en imágenes. Las necesitamos para expresar certezas y dudas, miedos y alegrías o incluso lo inexpresable. Nos explican y nos desafían. Nos permiten habitar el mundo.”
La primera vez que los hermanos Lumière proyectaron su primera película en un cine, en 1895, la ficción superó a la realidad. Los hermanos crearon una película a través de imágenes de la vida cotidiana, entre ellas, la llegada de un tren a la estación. El público, aterrorizado al ver cómo un tren estaba a punto de arrasarlos desde una pantalla, se levantó y huyó de la proyección. Así fue como nació el cine. Así fue como se inventó una realidad: la de la ficción.
¿Por qué nos gusta tanto el cine o las series? ¿O qué tienen de mágico y atractivo las fotografías? Que no son realidad. O sí, siempre depende de con qué ojos lo estés mirando. Es una realidad inventada, una realidad que no existe, pero que nos hacen creer que sí.
“El arte de inventar la realidad” habla sobre cómo las imágenes que vemos en el cine, la televisión, las fotografías, etc. no son la realidad, pero nos hacen creer que sí. Porque nada de ello es real, aunque creamos que podría serlo.
Un ensayo breve, interesante (ojalá tuviera más páginas, es un tema con mucha tela para cortar) y que te hace reflexionar acerca de esa realidad que conocemos a través de las diferentes pantallas que nos rodean. No de una manera negativa, al contrario. Es una realidad que nos ayuda a evadirnos, a alejarnos de la verdadero realidad. Inventarnos una realidad alternativa, nos ayuda a sobrevivir a una realidad que, a veces, resulta devastadora.