Autor singular e infatigable de una obra que no deja de redescubrirse, Carlos Droguett es una figura esencial para comprender la literatura chilena y la violencia que atravesó al país durante el siglo XX. Sus novelas conforman una genealogía de infamias históricas que siguen latiendo: la conquista de América, la Matanza del Seguro Obrero, las desventuras de un bandido o la dictadura y el exilio son narrados por el escritor desde experiencias límites, muchas veces cruzando su propia vida con una ficción que ilumina las zonas más oscuras de la identidad nacional.
En La rabia y el augurio, Álvaro Bisama identifica las filiaciones políticas y literarias de Droguett, también sus implacables enemistades y las vivencias que prefiguraron su escritura y que lo llevaron a su irrevocable exilio en Suiza. Con un ritmo vertiginoso, como si quisiera fundirse con la figura que retrata, Bisama elabora magistralmente una interpretación estética de los libros y crónicas del narrador, a la vez que fija su relación con la tradición, la vanguardia y sus contemporáneos. Diálogo que tiene de antecedente el perfil que hizo sobre un poeta cercano a Droguett, en el libro Mala lengua. Un retrato de Pablo de Rokha, y que en este texto continúa expandiendo para establecer una trama oculta y personal de nuestras letras.
Álvaro Bisama Mayné is a Chilean writer and literary critic. He was named as one of the best young writers in Latin America by the Hay Festival Bogota.
He was born in Valparaíso, and studied at the Universidad de Playa Ancha de Ciencias de la Educación and the University of Chile. He teaches at the Universidad Alberto Hurtado.
Debo admitir que no soy ni un lector de Droguett ni tampoco de Bisama, sin embargo, cuando estaba en último año de licenciatura en literatura leí Patas de Perro en un ramo sobre la narrativa chilena y vaya qué libro imprescindible y desgarrador, un retrato de la realidad contemporánea desde el arte literario. Su construcción kafkiana queda corta para la asombrosa pluma incansable de Droguett.
Sin duda que este libro lo disfruté bastante mientras vacaciono en la serena a la espera de volver a hacer clases de literatura.
En cuanto al libro está pensado para enamorarse del autor, no es una biografía crítica sino más bien un elogio. Es un ensayo que dice más de Bisama que dé de Droguett y no por ello resta mérito. Creo que está a la altura.
Para los lectores curiosos que quieran buscar respuestas a sus obsesiones literarias este es un libro que representa justo aquello. Bisama se viste de investigador para comprender sus propias lecturas de Droguett y sus contemporáneos, nos entrega perspectivas, datos, nos cuenta secretos y nos confía confidencias.
Nos habla de Droguett como estudiante de leyes, como testigo atesorado de la Matanza del Seguro Obrero, como funcionario del comité propaz en defensa de las víctimas de la dictadura, su posición ante el golpe, su cercanía con el MIR, su alabanza a Fidel y la concepción de que cuba es nuestra arte poética, el exilio en Suiza y su desgarrador testimonio de un Chile acabado y maldito. “Para él, Chile solo puede ser narrado como una colección de masacres sucesivas, una ceremonia de la república profanada”. (188)
Y cierro tal como cierra Bisama esta gran hagiografía (en contra de lo que me imagino que se intentaba realizar):
“Eso era su escritura, el ruido del mundo y la propia voz encarnada en la letra que era otra forma de su respiración. Por eso sus novelas pueden ser un santo y seña que permite reconocer a los fantasmas del siglo pasado. Estaba en ellas la certeza de que la fascinación de nuestros sueños está hecha de la misma materia trágica de la realidad que los inventa, los dibuja y los destruye” (218).
Carlos Droguett (1912-1996) es uno de los grandes nombres de la novelística nacional junto a Manuel Rojas, José Donoso y Roberto Bolaño.
Le tenía fe a este ensayo biográfico-literario, porque como decimos por estos lares, no hay primera sin segunda.
Álvaro Bisama (1975) publicó anteriorme un trabajo similar con la figura colosal de Pablo de Rohka, el poeta que polemizó con Huidobro y con Neruda. Al igual que Droguett, este poeta tuvo un relación conflictiva con el siempre ingrato y mezquino mundillo literario nacional.
Bisama ( uno de los escritores nacionales que leo fielmente) logra una semblanza notable, aguda, reveladora, bien escrita, justa y necesaria.
Carlos Droguett es autor de tres grandes monumentos de la narrativa chilena: Patas de perro, Eloy y Sesenta muertos en la escalera. Pero no se agota para nada en estas tres obras emblemáticas.
Bisama logra adentrarse con éxito en la complejidad de la vida y obra de Droguett, además de realizar un verdadero viaje a las entrañas del ethos literario-cultural nacional, con sus luces y sombras, repasando también nuestra feroz historia, repaso ineludible cuando uno se adentra en las temáticas y obsesiones del gran escritor nacional.
Me queda mucho por leer todavía del gran Carlos Droguett y espero que Bisama se anime con otro ensayo biográfico de este nivel porque logra moverse con mucha soltura y eficacia en este género.
El título no engaña: se trata de un ensayo más que de una biografía. Y eso no es malo. De hecho, lo hace muy entretenido de leer. El autor se permite digresiones, elogios, excesos y reiteraciones que un biógrafo evitaría a toda costa. Casi siempre sale bien parado de este ejercicio. Otra ventaja es que esta modalidad permite profundizar en las obras literarias desde distintos ángulos, lo que permite hacerlas resonar tanto con su tiempo como con el nuestro.
¿El costo a pagar? Aun siendo un texto sumamente bien documentado, lo que se gana en profundidad se pierde en amplitud y exhaustividad. La mirada personal del texto se detiene a veces con demasiado cuidado en algunos aspectos de la vida del autor y, en cambio, otros no se explotan lo suficiente. Así, tenemos páginas y páginas dedicadas a la relación de Droguett con Pablo de Rokha (un autor sobre el que Bisama publicó recientemente otro texto de similar factura) y no las suficientes a explicar las tensiones entre el pensamiento político, religioso y estético del autor.
El resultado es una mirada informada, interesante y sugestiva sobre la obra y vida de Droguett. Unívoca, parcial, entusiasta: una mirada, al fin y al cabo.
Álvaro Bisama comete todos los pecados de un biográfo novel. En primer lugar, se enamora de su biografiado, transforma su texto en una especie de hagiografía aburrida con algunos gestos y herramientas narrativas de la literatura contemporánea. En segundo lugar, justifica de manera constante las diferentes decisiones y gestos de Droguet, con el uso de adjetivos como “ideas fantásticas”, “columnista ocurrente”, etc., trata de enaltecer enojos, rabias y otras reacciones que no tuvieron ningún impacto en el mundo literario. Por último, y quizá lo más escandaloso para un escritor que lleva varios libros sobre su espalda, reprocha a quienes fueron críticos de Droguet. En lugar de aprovechar esas tensiones del campo literario chileno, Bisama, como si fuese un escritor aficiono, señala que éstos críticos chilenos “no entendieron” la literatura de su personaje, como sí lo hicieron los europeos y otros escritores extranjeros que, al parecer, según el autor sí sabían de literatura.
En definitiva, este libro es una injusticia para Droguet y al ensayo biográfico
"Aquellos muertos son su magdalena, su Rosebud, el lugar al que vuelve para explicarse a sí mismo. En su literatura no hay amnistías, no hay armisticios y la sangre actúa de modo más poético que mesiánico. Está atada a los cuerpos masacrados y documenta una violencia que nunca envejece. Droguett escribe para vengar a la víctimas y descubrir a los victimarios, también, para transformar la literatura chilena. No hay futuro. Todo es falso. Lo único real son los muertos o, mejor dicho, la consciencia y los muertos, aquellos escombros de sus biografías."
Me gustó, es un libro muy personal, con mucha investigación, donde Bisama divaga por la vida de Droguett y se topa con sangre, fantasmas y poesía en todo momento y en todas y cada una de las veces profundiza.
A veces es repetitivo, y el texto se desnuda en un cuaderno donde el escritor iba anotando las entradas, pero esto no lo perjudica, le da un tono interesante de investigación privada u homenaje.
Al igual que Mala Lengua, Bisama logra llenarme de entusiasmo con este ensayo biográfico, porque nuevamente se aprende un montón sobre, en este caso, Carlos Droguett y su literatura, además de sus pasiones, sus rivalidades, sus obsesiones. Para mí resulta ser una guía clárisima para adentrarse más en su literatura, y con mayor razón, para enrabiarse.
Por fin un libro en el que Bisama no usa el concepto de agujero negro repetido en tantos libros escritos por su persona. ¿O lo hizo? ¿O lo hizo y no me di cuenta porque deseaba tanto que no lo hiciera que lo olvidé por completo? ¿O lo olvidé por completo porque mi mente se convirtió en un agujero negro que hizo desaparecer el agujero negro escrito en el libro?