Esta obra hace parte de la colección Primera Temporada, una serie de ensayos narrativos cortos dedicados a la televisión. Vanessa siente una atracción hipnótica por la serie Mad Men, lanzada en 2007. A través de personajes como Don Draper, la autora encuentra en la serie una excusa para revisitar su propia vida, sus amores y desencuentros. Poniendo especial atención a los estilos y las estéticas, también se anima a hacer sus conocidos y atrevidos análisis de moda. El ojo clínico de Vanessa evalúa las conductas de hombres con licencia para todo y mujeres que buscan la liberación femenina.
Para nadie es un secreto que, en la historia del arte moderno, la mujer ha sido el objeto de la mirada masculina. En este pequeño ensayo, la autora vuelve sobre esta premisa para invertirla y subvertirla: ser la mujer que mira a los hombres que miran a la mujeres.
Mad Men debe ser la serie perefecta para ello: un grupo de publicistas que, en el transcurso de los turbulentos años 60 y desde los rascacielos de Manhattan, leen el espíritu de la época para movilizar las aspiraciones y los deseos.
¿Qué significan el mobiliario, la moda, la música, los gestos y las prácticas en ese mundo en transición? ¿Cómo se representan y transforman los lugares que ocupan las mujeres en este universo de figuras masculinas rígidas y imponentes? ¿Cómo se concilia el deseo que despiertan los arquetipos culturales con la voluntad de problematizarlos?
Ensayo sobre las grietas, desiguales y asincrónicas, en las que se encuentran lo masculino y lo femenino en los años sesenta. El movimiento de liberación psicodélica se simboliza en lo estético. Todo esto es visto a través de Don Draper, quien gravita entre el odio y la compasión, bajo la mirada profundamente femenina que analiza lo que ese exitoso publicista representa en la urbe capitalista de Nueva York. Las heridas que deja su promesa de inmensidad en la sociedad “civilizada”, donde todo es objeto de deseo, se presentan como una ofrenda al onírico consumismo.
No sé bien cuánto ponerle porque todo lo que dice acá ya es contenido que he escuchado de Vanessa en su pódcast (que me encanta). Siento que tiene una manera de escribir con frases muy cortas que me ahoga un poco, siento que ese formato funciona mejor justamente en un podcast o en forma de audiolibro. En todo caso, resueno mucho con todo lo que menciona y en su visión de Don Draper. Tengo que revisitar la serie para analizar muchos otros aspectos que no vi cuando la comencé hace ya una década.
«Mad Men también es lo que se estila en los hombres, lo que todavía es posible, lo que me propulsa marejadas de escozor: esos hombres haciendo comentarios incisivos sobre mujeres a las que ven como cosas, que se «tienen», que se «comen», que se «consumen» como un almuerzo ligero o transitorio ánimo gustativo. Mad Men es eso también, desde el principio, el lugar que tienen las mujeres. Y, por ende, los gestos, las formas, los actos, las vestimentas, los términos, los modos en los que van trazándose, haciéndose, mostrándose, y viviéndose las liberaciones de las mujeres. Entonces, en mi intensa mirada, recurrente, se cruzan el deleite y la angustia. «Las mujeres fáciles no encuentras maridos», le dice un ginecólogo en pleno chequeo a una de ellas. Porque este es un mundo moldeado, hecho para el deseo masculino».