El nuevo poemario de Zel Cabrera aborda uno de los temas más persistentes en la literatura: la desaparición definitiva del ser amado y su consecuente vida, acaso más intensa, en el interior de quien lo ha perdido e intenta comprender lo incomprensible de una muerte.
Un poemario maravilloso que transita el duelo, la terquedad por conservar lo que se ha ido y como es que pese a que el tiempo avanza, a que todo en torno nuestro se mueve y transforma, las cosas no terminan de cambiar del todo. Con versos contundentes y llenos de cotidianidad, de belleza del acontecer diario, acompañamos a Zel en sus perdidas, de seres queridos, de sí misma, y habitamos en su piel, mejor dicho en sus palabras, el dolor, la nostalgia, la tristeza, ese sentir huidizo que el silencio disfraza de fortaleza. De los mejores poemarios que he leído. Hermoso. ¡Y qué belleza de edición!