Un niño campesino llega a la ciudad en circunstancias difíciles. Su padre ha migrado a otro país ante la dificultad de sostener económicamente a si familia.
El protagonista de esta historia vivirá, en la calle, experiencias complejas y dolorosas junto a otros niños y niñas que deben encontrar la forma para sobrevivir en una sociedad indiferente.
Edna Iturralde De Howitt (b. 1948, Quito) es una escritora de literatura infantil y juvenil, novela histórica y pionera de la etnohistoria narrativa ecuatoriana. Es considerada hito de la literatura infantil y juvenil del Ecuador. Reconocida a nivel nacional e internacional ha sido galardona a lo largo de su trayectoria, siendo sus libros publicados en varios países.
She is a 2014 International Latino Book Awards Finalist. Edna has six children and nine grandchildren. She lives in Quito, Ecuador in the Valley of Tumbaco with her husband and four dogs, who keep her company while she writes. She visits school children who read her books often.
Una lectura increíble. Me dejó sin palabras. Leí este libro, o más bien, lo releí, porque me lo mandaron a leer en sexto de primaria. En ese entonces la literatura no me gustaba en lo absoluto, y, por ende, no pude apreciar el gran valor que tiene este relato tan cortito. Ahora, en mis quince años, soy perfectamente capaz de apreciar esta gran obra, la cual, como dije, me dejó maravillado. Es una historia hermosa, muy emotiva, y realista. Muestra tremendamente bien lo que pasan los niños abandonados en la calle. Es una historia cruel (hasta donde su estatus de novela infantil le permite), divertida, y con grandes mensajes para transmitir al lector; con grandes personajes (Jaime y la Flaca... ¡Los amé!) y con una escritora que, sinceramente, merece el respeto y la admiración de todos y cada uno de nosotros: la comunidad lectora. Edna Iturralde, ¡eres genial!
Sin duda este es un libro que describe como es la vida de algunos niños hoy en día. Creo que lo relata muy bien, también describen bien como utilizan a los niños, algunas personas. Es una historia cruda, que cuenta como como es la vida de los niños de la calle, de cómo fueron abandonados y de cómo se ganan la vida para sobrevivir. Especifica muy bien como es pasar hambre, no tener un techo con el cual protegerte y te dice como es vivir en esas circunstancias. Es un libro que me ha gustado mucho, cuando comence a leerlo no tenía tantas expectativas con el, pero conforme lo fui leyendo, me parecio una historia interesante y que debemos de saber, ya que, el tema que se trata en este libro, es uno de los problemas que más se ven hoy en día. Y por eso le pongo 4 estrellas, hubo solo una cosa que no me gusto, el final, me hubiera gustado que lo especificaran más, con más detalles y un poco más historia, pero solo eso. Es un libro que merece la pena leer y que así, podemos conocer uno de los problemas que se ven en la actualidad.
Me di cuenta que casi no he leído cuentos infantiles y he decidido darle una oportunidad. En su mayoría me ha gustado, tratar el tema de la migración, el abandono, la violencia, la pobreza infantil, es fundamental. Sin embargo, no podía quitarme la sensación de que se trataba de un libro comercial, pues a pesar de que la intención de tratar estos temas está presente, una solución para la erradicación no se plantea. No se busca la creación de un pensamiento infantil que incluya la erradicación de estos temas sociales vigentes. Siento lo comercial al rascar la costra, pero no buscar los medicamentos para evitar la cicatriz. Por otro lado, dejando de lado el lado negativo del cuento, el planteamiento crítico sobre la necesidad de una persona con poder para realizar una acción en contra de estos grupos que utilizan a los niños para su bien, me parece fundamental al tratar estos temas. La insistencia de mirar hacia otro lado frente a los niños de la calle por parte de la sociedad es algo que tiene que ser tratado directamente, sin esquivar.
Una historia bastante cruda que deja un sabor agridulce al pasar la última página. No basta el tema para causar empatía, el desarrollo del mismo es clave para conectar con los lectores y que la historia pueda ser tomada en serio. Este libro lo cumple y consiguió sacarme lágrimas. Debería haber más escritores tratando esta realidad con la misma calidad que Iturralde lo hace.
Un libro que leí como lectura obligatoria en la escuela y definitivamente pienso que deberían leerlo todos los niños (y no tan niños) a partir de los 10 años. Nos muestra una realidad cruel y desgarradora pero que al final del día, lastimosamente, sucede en casi todos nuestros países.
No podía parar de leer. Hermoso relato sobre la situación que muchos niños viven en la calle y la indiferencia por parte la sociedad, así como la situación de la migración y la separación de la familias. Toca diversos temas de una manera que no deja indiferente a quien lee.
Me encanta como la autora puede contar una historia cruel con inocencia. El narrador, cuando narra desde la perspectiva de Jaime, logra envolver en ese aura infantil que se siente que miras las cosas a traves de los ojos de un niño. Este libro lo leí con 13 años y me parecía triste todas las desventuras que viven los protagonistas, ahora lo volví a leer de adulta y noto más detalles que ignore cuando niña, me doy cuenta de que es más doloroso y triste. Lo bueno es que termina bien.
Es una radiografía de la realidad de lo que sucede con los niños de la calle, que solo los vemos como instrumentos o explotados proxenetas, pero hay historias y sueños en cada uno de ellos. También se hace referencia sobre las dificultades que tiene el campo y como muchos campesinos deben salir a buscar "mejores oportunidades"
Como siempre una historia ambientada en latinoamerica (mi ecuador dioro) que se sustenta en la tragedia e injusticias. Lo leí de chiquito y más que traumarme o no entenderlo me hizo despertar un poco y darme cuenta de la realidad social que hasta ese entonces ignoraba casi completamente.
Mi padre me lo compró y fue asombroso me encantó el libro y siempre había querido que tuviera parte dos pero nunca lo hubo y aún así el libro es asombroso