Un libro denso, de los que lees con un lápiz y buscando cosas. Un viaje a traves de la filosofia para entender cómo la muerte es algo social, ritual y abordable, que se puede hablar de ella y que desde leugo no supone el punto final a lo que somos. Me gusto mucho el abordaje de la pèrdida de lo ritual y la critica a este horrible sistema economico que solo considera aquello que produce. Lo entiendo hoy mejor que hace un año y pico, cuando empece este libro sin saber (aunque viendo lo que leí seguro que algo en mí lo sabía) que a mi también me iban a arrebatar a alguien. Tal y como acaba la autora: te buscaré en ese cuenco, las experiencias compartidas, nuestras penas y tambien nuestras alegrias, lo que revelaste en mí — como Sócrates— los 20 años juntas que vivimos.
Muy recomendable.