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This novel is the third part of the celebrated trilogy Camon called 'the cycle of the lowliest, ' which traced on of the most important but least recognized events of modern history: the death of Italy's peasant civilization.

119 pages

First published January 1, 1978

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About the author

Ferdinando Camon

35 books5 followers

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1 (<1%)
Displaying 1 - 19 of 19 reviews
Profile Image for Lisa of Troy.
1,371 reviews8,181 followers
December 10, 2023
Memorial, published in 1978, is a nod to the Italian peasant village life and a tribute to the author's mother who recently died.

The first half of the book is deeply moving with the author looking through the few remaining photos of his mother, remembering her smile. The author shares the hardships of peasant life and his mother's endurance.

The last half of the book dragged on and on with paragraphs 2-4 pages long and primarily consisted of the father constructing the altar. The end of the book is where the readers is most fatigued, and, if anything, the paragraphs should be shorter.

A touching tribute to a woman who was a force of nature despite being relatively unknown during her lifetime.

How much I spent:
Softcover text – Free through Mel-Cat (Michigan Library System)

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Profile Image for Pavel Nedelcu.
488 reviews117 followers
June 10, 2024
L'ALTARE-SIMBOLO

Il romanzo si apre con il funerale della madre del narratore, un evento che diventa il punto di partenza per una riflessione sul passato, sui legami familiari e sulla vita contadina ormai scomparsa.

Camon riesce a evocare con grande intensità emotiva la figura della madre, rappresentata come una presenza silenziosa e laboriosa, tipica del mondo rurale del primo Novecento​​.

La prosa di Camon è semplice ma potente, priva di retorica, capace di trasformare la narrazione in immagini vivide e suggestive.

Ma ancor più struggente mi è sembrata la costruzione dell'altare in memoria della madre, che diventa un simbolo di resistenza e memoria contro l'avanzare della modernizzazione e della civiltà dei consumi, ma anche un simbolo del profondo amore del marito, che fa della costruzione dell'altare un punto d'onore e una ragione (forse l'ultima) di vita.
Profile Image for Marcello S.
647 reviews291 followers
November 9, 2021
Non avevo mai visto questa foto: mia madre prima che fosse mia madre. Non riuscirò mai a dire quello che provai. È come se uno, non ancora nato, passasse per la strada e un altro gli dicesse: «Ecco, tu nascerai da questa signora, complimenti», e lo lasciasse lì a guardare la sua futura madre, che sarà sua madre ma per ora è una donna come tutte le altre, se la perde di vista non la ritrova più.

Uno schiaffone a mano aperta.
Premio Strega 1978.

[77/100]

Profile Image for valentina.
119 reviews1 follower
January 31, 2022
Ogni tanto mi piace scoprire nuovi premi Strega del passato, tra un premio Strega e l’altro. Mi è capitato ‘Un altare per la madre’ di Camon. Un libro breve, intenso, pregno di radici e di dettagli che mi hanno stretto il cuore.
Profile Image for Óscar Brox.
84 reviews23 followers
April 25, 2014
Recuerdo muy vivamente la lectura de El libro de mi madre, de Albert Cohen. Recuerdo el temblor al pasar cada hoja -el mismo, tal vez, que precedió a su escritura- y su caleidoscopio de pequeños fragmentos recuperados del fuego del olvido. Temblor, sí, ante la inconsolable tristeza de Cohen, ante ese sentimiento cuya intensidad retuerce y hace inútiles a las palabras. La pérdida y la fragilidad, el carrusel de imágenes de la madre que surcan la infancia y terminan durante la primera madurez; los gestos de ternura y el tonto despotismo que un hijo nunca sabe evitar amparándose en la ignorancia del tiempo. Porque hay tantos rasgos que plasmar en esa emoción maternal que nunca somos conscientes de que esa vida se agota.

Ferdinando Camon también se enfrentó a la hoja en blanco cuando pensó en poner por escrito un retrato de la madre muerta. De esa relación surgió esta bellísima Un altar para la madre, narración breve que publica en castellano -antes lo hizo en catalán- la editorial Minúscula. A diferencia de Cohen, la ternura de Camon aún no ha caído embalsamada por la melancolía, víctima de esa tristeza que impide a la literatura esculpir una memoria donde antes hubo una ausencia. En parte, porque el italiano describe el recuerdo materno como la posibilidad de una unidad familiar que se materializará en el reencuentro con su padre; en la construcción de un altar que simbolice a la madre y a esa bondad cuyo amor les ha salvado.

Camon recuerda a la madre con esa mezcla de pinceladas que devuelven al presente el olor de su delantal o su hablar en un dialecto de la región del Véneto que hacía del italiano un idioma extranjero; recuerda cómo cobijó a un extraño durante la guerra o cómo se agachaba a recoger del suelo los granitos de azúcar para meterlos en un cucurucho de cartón; cómo le enseñó a manejar el tórcolo o las focacce que cocinaba sin levadura. Lo banal y lo relevante se colocan en el mismo nivel, como instantáneas que devuelven trocitos y experiencias que se conjugan en pasado. Qué hermoso es ese detalle, cuando lleva a ampliar unas fotos de la madre a un estudio, y al recibir la copia se revuelve al ver que al dorso han escrito Elena. Sí, se llamaba Elena, pero en casa nunca la llamaron así; siempre fue Neni. Y como Neni, tampoco una fotografía puede recoger todo aquello que la madre significó, cada segundo de la vida y cada gesto que quedó congelado, a modo de síntesis, en esa imagen.

En Un altar para la madre, su autor huye de la memoria y el registro. En su lugar, se pregunta qué puede hacer con esa memoria, cómo transformar lo inconsolable en un acto de bondad. La bondad de Camon apunta al padre al que a veces olvidamos. Al padre que movilizaron para el combate y no se le ocurrió un pretexto mejor -antes de conocer el nacimiento de su cuarta hija que lo eximía de seguir en el ejército- para regresar a casa que inyectarse agua sucia en la rodilla; al padre que mantiene su cabeza hundida entre los hombros, que balbucea casi sin separar los labios mientras piensa en su mujer; al padre que echa de menos el olor de la polenta que preparaba para comer; al padre que barrunta qué puede hacer para no olvidar a la madre. Es tanta la ternura con la que Camon refleja al padre, con la que lo siente y lo escucha, con la que lo ama y comprende, como firme su voluntad de construir un altar con sus propias manos que represente a aquella que ya no está pero que nunca queremos que se vaya del todo.

Mi padre apenas conoció a su madre, pues murió siendo un niño en un entorno rural donde la carencia limitaba las condiciones de vida. Rebuscando entre las cajas de mudanzas y los sobres donde se guardaban algunas fotografías, mi madre encontró una imagen de mi abuela de su época de recién casada. Aunque temerosa por la reacción que podría tener, pensó en llevarla a un estudio para que se la ampliaran y así enmarcarla y regalársela a mi padre. He creído oportuno traer a colación este recuerdo personal porque pienso que refleja ese poder transformador que, en ocasiones, la bondad ejerce sobre el dolor; ese poder que convierte el estremecimiento en belleza. Me gusta pensar que Camon hace eso mismo con su obra, preocupado por desligar el recuerdo de la madre a la tristeza de su ausencia. Por eso, como el mismo autor comenta en su presentación, tanta gente tan culturalmente lejana ha encontrado algún elemento familiar en su libro. Porque se encarga de narrar, como hacía Albert Cohen en su narración materna, ese cúmulo de pequeñas cosas que, sin embargo, describen una lección imprescindible: no es la fuerza lo que salva a la humanidad, sino esa particular forma de amor que se llama bondad.

Publicado en Détour
Profile Image for Fernanda Mugica.
Author 8 books22 followers
March 12, 2015
- Encuentro en el lenguaje una intensidad que no había encontrado nunca en una traducción. Sí en textos como Eisejuaz, Pedro Páramo, Zama. (O el traductor es muy bueno o la palabra de Camon es muy clara, casi transparente. Lo raro es que lo que leo en Gallardo, Rulfo, Di Benedetto es, justamente, cierta opacidad en la lengua que le da consistencia).

- Un altar para la madre. No es una madre ni mucho menos ‘mi madre’. La madre. Certa. Certissima.

- Cuidado, Fernanda, que lo que te esté gustando no sea cierta religiosidad en el lenguaje.

- Empiezo a buscar un quiebre, una fisura, algo. Un rastro de flaqueza en la imagen de la madre.


“Escribo estas cosas en italiano, o sea las traduzco en otra lengua. A quien no le es permitido usar su propia lengua no puede ser feliz y sentirse libre. Más escribo, más me uno. Este será un libro breve, porque en el fondo no es otra cosas que un epígrafe”. (89)
- ¿Por qué habla de traducción? Quizás se intente hablar, sencillamente, la lengua madre, que es ya una lengua muerta, por eso traduce. La lengua madre, como idioma propio –de un mundo propio y compartido- que ya no puede hablarse o, mejor dicho, escribirse. La fisura está, entonces, en el paso a la escritura, que se vive como traición.

“Se necesitarían algunas palabras sobre la puerta, que recordaran el nombre de la mujer, su vida. Pero el padre se opone: nada de palabras. Porque si se escribieran palabras habría que escribirlas en italiano, y esto sería una traición. Lo mejor es explicar todo a quien pregunta, hablando: las palabras habladas son como el aire, que no ensucia e incluso barre”. (95)
- Se trata de un epígrafe, apenas, en otra lengua –como otros tantos- porque el libro es –se vuelve- inescribible.

- Esto me gustó:

“Siendo pequeño oí a un chico que decía a la madre: ‘Lávame pero no me mojes’.
Un hombre estaba por matar a un perro y su hijo le rogaba: ‘Mátalo pero no le hagas daño’.
Aquí hay algo que debo aprender.
Un chico jugaba con otros a la escondida. Cerraba los ojos y creía, de ese modo, no ser visto. Aquí hay algo que debo evitar”.
Profile Image for Silvia Dalla Libera.
3 reviews1 follower
February 22, 2019
"Era proprio l'ultima creatura del mondo, la più povera di tutte. Credo sia per questo che scrivo di lei, perché se il destino di meritare l'immortalità (come sto raccontando) toccò a lei, può toccare a tutti, basta che siano abbastanza umili."

Un delicato e commovente omaggio alla figura della propria madre, ricordata nelle azioni quotidiane e nella semplicità.
Profile Image for Mariarosa Raffaelli.
127 reviews2 followers
September 27, 2025
"Noi non conosciamo cosa sia la morte. Ci terrorizza finché non c'è, come ogni mistero. Ciò che è misterioso è nostro nemico. Man mano che si rivela, il terrore svanisce, si fa la luce, la mente vi penetra, si accorge che anche quello spazio buio è visibile: la morte non c'è, è una parte della vita.
[...]
Ma ciò che lui stava facendo, l'altare, non apparteneva solo ai viventi, apparteneva soprattutto ai morti: era un ponte fra il di qua e il di là. La morte è tante cose: silenzio di una voce, separazione per sempre, distanza senza fine. L'altare è una voce, è un ponte, è una vicinanza".


Non conoscevo assolutamente Ferdinano Camon. Scrittore veneto, con questo libro conosciuto in tutto il mondo e acclamato come capolavoro, vinse lo strega nel 1978. In una campagna veneta un vedovo vuole costruire un altare per ricordare la moglie. Una realtà fatta di cose semplici, di amore non esibito, di sacrificio, è un libro che ha più livelli di lettura.
Profile Image for MeganPGray.
36 reviews
September 10, 2009
for all you Putney and Marlboro-ites out there, this was translated by David Calicchio and printed by the Marlboro Press. A lyrical, moving tale of loss with detailed descriptions of a people and a place that evoke a bygone era.
Profile Image for Marcello.
398 reviews5 followers
September 12, 2023
Libro premiato e tradotto all'estero, il primo che affronto di Camon. Si legge velocemente, è breve ma in alcuni tratti intenso e piacevole, sebbene non mi abbia particolarmente colpito. Dà l'idea che mettere per iscritto questi pensieri servisse davvero all'autore per commemorare la madre in modo analogo a quanto fatto dal padre, erigendo questo altare di parole che l'autore stesso, nel finale del libro, chiede di poter stringere tra le mani quando arriverà il suo momento di lasciare questa Terra.
9 reviews
January 7, 2026
Una storia contadina e umana, di uno scrittore sensibile e pronto al racconto autobiografico. L'autore si mette a nudo raccontando un passato intriso di dolore a seguito della scomparsa di sua madre. Libro scorrevole e ma denso, emozionante e non stancante, da leggere anche in un giorno.
Profile Image for Carlo Bugni.
390 reviews9 followers
April 5, 2021
Non avrei detto «io sono immortale», perché questo non esprime quello che io penso. Io sono un vivente, e non riesco a pensare che non lo sarò.
Profile Image for Marta Folgarait.
697 reviews8 followers
February 12, 2023
Una bellissima dedica alla madre.
Un affresco del mondo contadino di altri tempi.
Un piccolo altare per rendere immortale colei che non c'è più.
Profile Image for jmbadia.
345 reviews33 followers
March 29, 2016
L'autor podria haver fet com tothom; un panegíric sobre sa mare on expliqués con n'era de bona, com l'abraçava i el feia riure i com s'estimaven... és a dir, muntar el llibre sobre les seves relacions, sobre l'amor. No, l'autor s'estima més construir-li un altar en forma de llibre explicant com era sobriament, fins i tot evitant la vessant materna. I ho fa no des de l'amor sinó a través de la culpa i la redempció, expiant el fet de no haver-la estimat prou fent-la inmortal a través de la memòria, del llibre. Aquesta culpa, tan cristiana, permet a Camon fer nostre el llibre, apropar-nos-lo fins a tocar, perquè sap què aquest és el veritable sentiment que tots compartim i entenem.

«Una persona bona –diu Ferdinando Camon al prefaci-, per bé que miserable, inculta, analfabeta, malparlada, mal vestida, descalça, que mai ningú nota ni fotografia, ni se l’escolta o li dóna les gràcies, pot merèixer la immortalitat més que no pas capitostos, banquers, polítics, aventurers. No és la força el que salva la humanitat, ans aquella forma particular d’amor que es diu bondat. Jo no tinc cap mena de dubte que el personatge que descric aquí s’hagi salvat, mereixi el record i estigui en la glòria».

El portaria sota el braç a tot arreu, com un rosari, per poder passar-lo de tant en quant.
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