A través del tiempo y el espacio: dos autoras se dan la mano Este volumen profundiza en el vínculo que unió a dos mujeres fascinantes: Virginia Woolf y Vita Sackville-West. Por un lado, a través de la novela A Virginia le gustaba Vita, en la que Pilar Bellver recrea la historia de amor que ambas vivieron, dándole protagonismo a la sorpresa del encuentro inicial, y a la profunda pasión y deseo erótico que surgió entre ellas. La novela muestra que Virginia admiraba (y necesitaba) la libertad y la alegría de Vita. Y que Vita apreciaba profundamente la inteligencia y la agudeza de Virginia. Ambas se amaron de distintas formas a lo largo del tiempo, se lo hicieron saber y, por eso, de una forma u otra, siempre estuvieron juntas. Así se aprecia especialmente en la selección de las cartas reales que Virginia le escribió a Vita y que recogemos en este volumen: textos sobre el amor, la amistad, el cotilleo en torno a las amistades comunes, el proceso creativo, la enfermedad o la zozobra ante el estallido de la guerra civil española y de la Segunda Guerra Mundial. Cartas que no sólo son un testimonio vital y emocional, sino también el retrato del intenso período político e intelectual de entreguerras.
Pilar Bellver (Jaén, 1961). Pasó los primeros años de su vida entre Cartagena de Indias y Barranquilla. Estudió periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, aunque sólo ejerció unos meses como periodista. Durante los últimos años ha sido directora creativa de una agencia de publicidad. Se estrenó como escritora en 2000 con la novela Veinticuatro veces.
Pilar Bellver dice de sí misma:
"Salí por los cerros de Úbeda, en Villacarrillo, Jaén, el mismo día que el agua corriente de los grifos, el 19 de Abril de 1961. Pasé los primeros años de mi infancia entre Cartagena, pero de Indias, y Barranquilla. Aunque para la edad del pavo, estaba otra vez de vuelta en mi pueblo. Fui a Madrid a estudiar periodismo en la Complutense. Terminé la carrera y me quedé a vivir en la ciudad. Durante los últimos años he sido directora creativa de una agencia de publicidad; y me pagaban bien por inventar campañas para Puros Habanos (como Montecristo o Cohiba) o por crear personajes como Mi Primo el de Zumosol. Pero hace poco lo dejé porque prefería ganar menos a cambio de la libertad para inventar otra clase de personajes... como María Bielsa, y el resto de los que viven ya en Veinticuatro veces."